Industria farmacéutica

Grifols pagará 70 millones de dividendo anual obligatorio al fondo de Singapur

Lo hará a través de su filial Biomat. GIC podrá desinvertir parcialmente desde 2023

Víctor Grífols Deu, co-consejero delegado de Grifols.
Víctor Grífols Deu, co-consejero delegado de Grifols.

Grifols ha desvelado las condiciones del acuerdo para la entrada del fondo soberano de Singapur GIC en el capital de una filial. En ese pacto, la multinacional catalana tendrá que pagar 79,2 millones de dólares (69,5 millones de euros) anualmente a su socio de forma obligatoria.

GIC llegó el mes pasado a un acuerdo con Grifols para invertir 990 millones de dólares (835 millones de euros a cambio actual). Entra como socio a través de la filial estadounidense Biomat, de centros de obtención de plasma. Ahora Grifols detalla en el informe financiero semestral presentado ayer a la CNMV que el fondo asiático controlará de esta forma el 23,8% del capital de Biomat.

La operación se estructura entregando a GIC diez acciones ordinarias de clase B de Biomat y otras nueve de una sociedad de nueva creación. Esos títulos no tendrán derecho a voto, pero sí “a dividendos anuales preferentes”, explica el laboratorio catalán a la CNMV.

Concretamente pagará 4,17 millones de dólares de dividendo al año por cada acción, lo que supone en total los 69,5 millones de euros. De esta forma, el fondo de Singapur obtiene una retribución por el capital aportado a la empresa cotizada en el Ibex 35.

Grifols también reconoce que a partir de 2023, el fondo soberano podrá ir vendiendo a la propia empresa Biomat una acción cada año si así lo desea, por lo que se otorga de esta forma una vía de liquidez al inversor asiático. A partir del decimoquinto año del acuerdo, GIC podrá desprenderse de todas las participaciones que mantenga a esa fecha en Biomat. Igualmente podrá liquidar las acciones en cualquier momento si Grifols deja de tener el control sobre esa filial estadounidense.

Biomat dispone de una red de 296 centros de obtención de plasma en EE UU. Grifols seguirá controlando todos los aspectos relacionados con la gestión de la filial y la operativa de los centros. Todo el plasma recogido en esas instalaciones seguirá siendo suministrado a la empresa española para la producción de medicamentos plasmáticos mediante un contrato a largo plazo.

Esta operación servirá a Grifols para rebajar su pasivo, ya que se ha comprometido a reducir paulatinamente su apalancamiento. GIC es uno de los fondos soberanos más grandes del mundo con más de 100.000 millones de dólares en activos bajo gestión. La inversión asiática lega en un momento crucial porque las cuentas de Grifols se han resentido por las dificultades para obtener plasma durante la pandemia.

La compañía ha mantenido una estrategia de extender su red de centros de plasma en los últimos meses, con compras en EE UU y la entrada en Egipto, y prevé seguir con esa aceleración. Si en 2021 llega a 380 puntos (el doble que en 2016), el año que viene el número llegará a los 450 y en 2026 será 520 (un 36% más).

Precisamente, el laboratorio informó ayer que mejoró sus resultados en el primer semestre a pesar de las dificultades para captar plasma en sus centros en EE UU. La compañía de derivados plasmáticos ganó 266,8 millones de euros, un 22,3% más, ya que el pasado año el beneficio recogía un impacto negativo por la pandemia.

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