El fracaso de la SPAC musical de Ackman complica su segundo álbum

La anulación de la operación con Universal Music plantea dudas de cara al futuro

Bill Ackman, fundador y CEO del 'hedge fund' Pershing Square Capital Management.
Bill Ackman, fundador y CEO del 'hedge fund' Pershing Square Capital Management. REUTERS

El multimillonario Bill Ackman tiene un problema, después de que su SPAC de 4.000 millones de dólares anulara el lunes la compra del 10% de Universal Music.

Ackman desveló por primera vez el enrevesado acuerdo con la matriz de Universal, Vivendi, a principios de junio. Primero, el hedge fund Pershing Square Holdings, que cotiza en Londres, y sus filiales aportarían 1.600 millones a la SPAC, Pershing Square Tontine Holdings. Ello elevaría su efectivo a 5.600 millones. Luego gastaría 4.100 millones en la compra de un décimo de la discográfica, incluidos los gastos de transacción, y entregaría esas acciones directamente a los inversores de la SPAC después de que Vivendi completara su propia disgregación del 60% de Universal. La SPAC dispondría entonces de 1.500 millones en efectivo para una futura operación, y sus titulares recibirían también un derecho negociable gratuito para participar en otras SPAC de Ackman.

Esta complejidad parece haber levantado cejas en la SEC, que cuestionó si cumplía los requisitos. Como mínimo, podía retrasarse la transacción. Por eso Ackman dijo el lunes que su fondo, y no la SPAC, compraría las acciones de Universal. Vivendi sale prácticamente indemne. Es probable que el accionista mayoritario, Vincent Bolloré, consiga vender una gran parte de la participación original del 10% a Ack­man, y no debería de tener problemas para encontrar otros inversores que compensen cualquier déficit.

Para los fans de la SPAC de Ackman, el panorama es más variado. Por un lado, los accionistas esquivan una transacción que no les gustaba mucho ya antes del lunes. Las principales desventajas eran su complejidad y el hecho de que podían comprar acciones de Vivendi directamente.

Ackman ha vuelto a la casilla de salida tras un sonado fracaso. Eso plantea dudas de cara al futuro sobre la velocidad y la certidumbre, que son los principales beneficios de salir a Bolsa a través de una SPAC. A pesar de la estructura de honorarios de Ackman, relativamente favorable a los inversores, el gestor y sus mecenas podrían acabar entonando un blues.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías