La sombra medioambiental pende sobre el bitcóin

El criptoactivo ha fraguado buena parte de su revalorización gracias al interés que ha logrado despertar entre algunos inversores institucionales

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El escenario de bajas rentabilidades y las turbulencias propiciaron que activos alternativos como puede ser el bitcóin ganara atractivo incluso a ojos de empresas e inversores institucionales. Pero al igual que este criptoactivo logró atraer a algunos de ellos, también pueden hacer el camino inverso y abandonar la moneda. En un momento en el que la importancia de la inversión socialmente responsable es cada vez mayor en el mercado y para las autoridades, el bitcóin no encaja precisamente con la etiqueta de sostenible.

El propio Elon Musk, multimillonario propietario de la compañía de vehículos eléctricos Tesla, cambió de criterio a mediados de mayo sobre que la empresa estadounidense aceptara pagos en bitcóin debido precisamente a la contaminación asociada a la red del criptoactivo. El magnate, de opinión volátil como la cotización de la criptomoneda y a la que mueve casi a golpe de tuit, es una de las múltiples voces que ha alertado de que algo va mal en cuanto a la cantidad de recursos energéticos que requiere mantener en pie el sistema bitcóin.

La naturaleza del criptoactivo, basado en una red descentralizada de ordenadores, juega en contra del principio de eficiencia, ya que cada uno de los nodos de la red trabaja verificando la integridad del sistema. Así, los ordenadores que sustentan la red bitcóin llevan un registro de las mismas transacciones a lo largo y ancho de la misma. Este funcionamiento aumenta la seguridad de la red, pero también el gasto energético.

La Universidad de Cambridge lleva a cabo una monitorización sobre el consumo energético de la red de bitcóin. A diario, actualiza un nuevo dato con el consumo mínimo de la red, el máximo y una estimación de la demanda energética real del bitcóin. El análisis de esta universidad reconoce la imposibilidad de calcular de forma exacta el consumo, por ello, usa esos diferentes escenarios. En el mínimo, asume que todos los mineros del bitcóin emplean los equipos más eficientes energéticamente hablando, en el máximo, los peores, y en el central hacen la estimación más cercana posible a la realidad.

Según los datos de este estudio, el día en el que la red bitcóin consumió más recursos en toda la historia fue el pasado 13 de mayo. Paradójicamente, fue un día después de que Musk se quejara de lo mucho que contamina la red de bitcóin. En esa fecha, cogiendo la estimación del consumo real que hace la Universidad de Cambridge, el bitcóin gastó en términos anualizados 151,16 TW/h. Si el bitcóin fuera un país, ese día habría sido el vigésimo quinto del mundo por gasto energético, superando a naciones como Egipto (más de 100 millones de habitantes en 2020), Malasia, Suecia, Ucrania, Argentina o Noruega. El dato más actualizado coloca el gasto energético del bitcóin en 69,85 TW/h, por delante del consumo de Austria.

¿Qué puede pasar?

A la pregunta de qué puede suceder en el futuro, un artículo en la revista Nature da cuenta de cómo puede elevarse el consumo de la red bitcóin si no se toman medidas para frenarlo.

El artículo alerta sobre que el creciente consumo eléctrico y sus emisiones asociadas de gases de efecto invernadero podrían llegar a poner en peligro los esfuerzos globales por la sostenibilidad. "Investigando los flujos de emisiones de carbono fruto del funcionamiento de la red blockchain del bitcóin en China, una simulación muestra que sin ninguna intervención de las autoridades, el consumo energético anual en China del blockchain del bitcóin se disparará hasta los 296,59 TW/h en 2024". Esta cifra supondría la emisión de 130,5 millones de toneladas métricas de CO2. Solo en China.

El elevado consumo de energía que exige el bitcóin es por tanto un factor claramente en contra a la hora de consolidar el favor de los inversores, más aún entre aquellos con predilección por los activos sostenibles. La inversión con criterios de sostenibilidad se ha introducido de forma generalizada en las carteras y sus defensores destacan la solidez de las firmas que asumen los principios ESG, en las antípodas de la volatilidad de las criptodivisas.

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