El Gobierno libera los primeros 1.631 millones europeos destinados a la rehabilitación residencial

La mayoría se destinarán a la rehabilitación de viviendas y barrios, y 480 millones irán para intervenciones en edificios públicos

Viviendas en rehabilitación en Barcelona.
Viviendas en rehabilitación en Barcelona. EFE

El recién remodelado Consejo de Ministros aprobó este martes, el mismo día en el que el Consejo Europeo daba el visto bueno definitivo al Plan de Recuperación español, la movilización de los primeros 1.631 millones de euros comunitarios destinados a la rehabilitación de vivienda, uno de los programas mejor financiados del plan que absorberá los 140.000 millones de euros provenientes de Bruselas que España tiene asignados.

Tal y como explicó la nueva ministra de Política Territorial en su estreno como portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, de esta cantidad, 1.151 millones se destinarán a la rehabilitación a nivel de barrios y de viviendas particulares. Los otros 480 millones, por su parte, serán transferidos a la administración para la rehabilitación de edificios públicos. Ya en 2022 y 2023, añadió, otros 1.000 millones irán para comenzar la construcción de 20.000 viviendas eficientemente energéticas destinadas al alquiler asequible.

La distribución final, no obstante, tendrá que ser aprobada por la Conferencia Sectorial de Vivienda, Urbanismo y Suelo, según detalló posteriormente el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en un comunicado. Si nada cambia, en las dos partidas, Andalucía, Cataluña y Madrid serían las tres regiones mejor financiadas, con cerca del 17%, el 16% y el 14% de los fondos, respectivamente.

El objetivo del programa de rehabilitación residencial, dotado en su conjunto con 6.820 millones de euros, es encarar diferentes obras e intervenciones para disminuir el consumo energético del parque residencial y acelerar una reducción media del consumo de energía primaria no renovable de más de un 40%. Esta medida, según el Gobierno, ayudará a poner coto a las emisiones de gases invernadero y al consumo energético del parque de edificios del país, que representa el 30% del total.

Todas estas intervenciones, añadió Rodríguez, vienen para “cambiar la vida y la imagen de muchas ciudades, pequeñas y medianas”, además de contribuir a “mejorar notablemente la calidad de vida de los ciudadanos”. “Creo que este acuerdo es muy importante para transformar el país. Estamos viendo cómo el tener un parque de viviendas antiguo está teniendo un coste muy importante sobre la vida de las familias, sobre todo en el pago de las facturas”, subrayó la ministra, convencida de que estos proyectos ayudarán a “cambiar y mejorar mucho la vida de la gente”. La portavoz del Ejecutivo también quiso hacer mención al efecto que el plan tendrá en el mercado de trabajo, ya que “la construcción siempre genera muchos empleos”.

La mayoría de los 6.820 millones de euros se destinarán a la puesta a punto de viviendas y edificios residenciales. Así, un total de 3.420 millones, más de la mitad del conjunto del plan, se distribuirán en tres líneas de actuación. La más importante es la que atañe a la rehabilitación a nivel de edificio, sustentada por 1.994 millones de euros (casi el 60% del montante). El dinero cubrirá tanto las ayudas directas a los particulares como a las empresas, siempre en función del grado de eficiencia energética que se logre con las intervenciones.

Otra línea importante, aunque menor en cuantía, es la relativa a la rehabilitación a nivel barrio, prevista de 976 millones de euros con cargo a los 3.420 millones, el 28,5% del fondo. Este apartado, señala el plan, incluye las “cuantías invertidas en rehabilitación integral de edificios, regeneración y renovación urbana y la digitalización de proyectos de transformación urbana, así como los servicios de Oficinas de Rehabilitación”.

La última línea, con 450 millones (el 13,5%), costeará los incentivos fiscales establecidos a través de deducciones en el IRPF a los que podrán acogerse los propietarios particulares que lleven a cabo diferentes obras de mejora en sus viviendas a fin de acelerar su eficiencia energética, como el cambio de ventanas por unas de altas prestaciones que ayuden a reducir el impacto energético de la vivienda

Entre las metas que vislumbra el plan se encuentran más de medio millón de actuaciones de rehabilitación hasta junio de 2026, así como sentar las bases para alcanzar las 300.000 viviendas rehabilitadas anualmente en el horizonte del año 2030, multiplicando por 10 la cifra actual de 30.000 rehabilitaciones anuales. También se prevé construir 20.000 viviendas energéticamente eficientes destinadas al alquiler social.

El plan también prevé ayudas directas y subvenciones para sufragar parte de las intervenciones de rehabilitación en viviendas particulares, comunidades de vecinos y vecindarios y barrios completos. El Ejecutivo, por ejemplo, prevé sufragar hasta el 100% de las rehabilitaciones integrales en edificios enteros que incluyan actuaciones envolventes (principalmente en fachadas y cubiertas), así como la instalación de calderas comunes o paneles fotovoltaicos en el inmueble. También espera subvencionar hasta el 100% de las rehabilitaciones de edificios y regeneración urbana siempre a nivel de barrios o vecindarios completos, con una contribución media del 80% por intervención.

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