Volar en modo supervivencia

La recuperación mira al verano: se operarán el 80% de las rutas y el 60% de los vuelos

Despegue avión
Despegue de un avión al atardecer. Getty Images

El cierre de fronteras, las restricciones a la movilidad y las olas pandémicas han provocado el mayor desastre de la historia de la aviación, con pérdidas globales de 90.000 millones de euros, tras cumplirse, en 2020, el peor de los escenarios, según la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo).

2021 solo puede ser mejor y las compañías remontan el vuelo. Recuperan rutas y conectividades, estrenan destinos estacionales y lanzan ofertas para captar pasajeros, pero no será hasta 2024 cuando se recuperen los niveles prepandémicos.

En España, las expectativas están puestas en el verano. Las conexiones aumentarán el 46% respecto al año pasado y se operarán el 80% de las rutas abiertas antes del Covid-19, aunque el número de vuelos solo alcanzará el 60%: en total, 1.200 destinos para elegir, 376 rutas más que en el verano de 2020, pero aún lejos de las 1.500 operadas en 2019, según las previsiones de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).

Las compañías rescatan esta temporada 1.200 destinos en España

El presidente de ALA, Javier Gándara, precisa que las compañías han puesto el acento “más en la conectividad que en la frecuencia de vuelos, para que la primera se vea afectada lo menos posible”.

En su opinión, el sector “todavía está en modo supervivencia. Este verano esperamos que esta reactivación, aunque lenta, sea constante”. Independientemente del modelo de negocio, el impacto de la crisis sobre las aerolíneas “ha sido brutal por el parón total durante los tres meses de confinamiento en 2020, cuando solo se operaron el 5% de los vuelos”.

Para afrontar la crisis, las aerolíneas han tirado de créditos ICO y ayudas de la SEPI como la inyección de liquidez necesaria para encarar el parón de tener la flota en tierra, y de las reestructuraciones, además de los ERTE (suspensión temporal de empleo), que se han “revelado como una herramienta fundamental de flexibilidad para la supervivencia de las compañías”, señala Gándara.

La descarbonización y los biocombustibles son dos grandes desafíos que enfrenta la aviación, que genera el 3% de las emisiones globales. Gándara reconoce que se trata de “un reto a largo plazo y difícil”, pero que el sector ha asumido “trabajando en proyectos muy ambiciosos, como los combustibles alternativos al queroseno, ya disponibles, pero que todavía no se producen a escala suficiente”. El empujón definitivo podría venir de la mano de los fondos Next Generation EU.

El mercado doméstico y las vacaciones, lo primero

• La recuperación del tráfico aéreo comercial ha llegado primero al mercado doméstico y después, a las rutas de medio radio, mientras que tardará un poco más en llegar a las de larga distancia.

• Por segmentos y motivaciones de vuelo, el mercado que se está reactivando antes es el vacacional, visitas a familiares y amigos y, por último, viajes de negocios, a los que les cuesta más remontar.

• La ocupación de los vuelos también se sigue resistiendo y está por debajo del 60%. Antes de la pandemia, los aviones despegaban con una tasa de entre el 80% y el 85% de las plazas bloqueadas.

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