La senda de la recuperación

Los indicadores adelantados de expectativas empresariales y confianza de los consumidores confirman que la reactivación está en marcha

Nadia Calviño, vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.
Nadia Calviño, vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Cinco Días

La economía española ha entrado en una nueva fase. En el mes de mayo se ha recuperado prácticamente el 80% del empleo destruido durante la primera ola de la pandemia, el ritmo de salida de trabajadores de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) se ha doblado con respecto al mes precedente y los datos disponibles de junio van en la misma línea. La recuperación está en marcha y los indicadores adelantados de expectativas empresariales y confianza de los consumidores confirman esta tendencia positiva.

Las intensas medidas de apoyo a las empresas, los trabajadores y las familias, desplegadas de forma eficiente desde que comenzó la pandemia, proporcionan la base para una salida de la crisis muy diferente de la anterior, más rápida y menos costosa en términos del impacto estructural sobre el empleo, la cohesión social y el crecimiento potencial.

Pero estas ayudas no son suficientes para poner nuestra economía en una senda de crecimiento sostenible a medio plazo, para asegurar que la recuperación no se quedará en un mero rebote, sino que impulsará una modernización de nuestro tejido económico y social que permita hacer frente a los retos de futuro y abordar también los desequilibrios que arrastramos desde hace décadas: el paro estructural, el elevado paro juvenil, la alta temporalidad en el empleo, la precariedad, el proceso de despoblación en parte del territorio, las escasas ganancias de productividad o el déficit en inversión, persistente desde la crisis financiera de 2008.

Para afrontar este importante reto, contamos con cinco activos importantes. En primer lugar, tenemos un diagnóstico ampliamente compartido sobre las inversiones y reformas necesarias, sobre nuestras capacidades y las prioridades que tenemos que marcarnos como país. En segundo lugar, disponemos de un plan de recuperación ambicioso, coherente y equilibrado, que pone la primera piedra para construir una visión positiva de largo plazo, activando las palancas para lograr un crecimiento más inclusivo, más justo y más sostenible desde el punto de vista económico, financiero, social y medioambiental.

Tenemos una oportunidad única con una población solidaria, positiva y abierta al cambio

En tercer lugar, gracias a la decidida respuesta europea frente a la pandemia, tenemos a nuestra disposición instrumentos financieros en una cuantía nunca antes vista: 140.000 millones de euros en seis años para acometer inversiones productivas y reformas estructurales indispensables e inaplazables.

En cuarto lugar, España tiene importantes fortalezas, que van desde las infraestructuras físicas y digitales hasta las empresas líderes en sectores tractores, como el agroalimentario, el turismo, la automoción o la salud, sin olvidar una población solidaria, positiva y abierta al cambio. Finalmente, los agentes sociales, las empresas y los trabajadores tienen una actitud constructiva y quieren contribuir a este proceso de cambio que mira al futuro con confianza.

La tarea no es sencilla, pero nuestro país ha dado muestras desde la llegada de la democracia de su capacidad para avanzar en una senda de progreso cuando tiene un objetivo claro que moviliza al conjunto de la sociedad. Al igual que en el pasado, con la transición política, la adhesión a la UE o la llegada de los fondos estructurales, tenemos una oportunidad única. Para recuperar cuanto antes el nivel de PIB y la senda de crecimiento previos a la pandemia y, sobre todo, para retomar la senda de progreso previa a la crisis financiera iniciada en 2008, cuyos daños estructurales todavía arrastrábamos cuando llegó la pandemia.

Gracias a la agenda del cambio impulsada por el Gobierno desde hace tres años, el plan de recuperación cuenta con una buena base para que, impulsando las reformas e inversiones en los próximos tres años, logremos mejoras claras a medio plazo en el ámbito de la educación y la formación profesional, de la ciencia y la innovación, de la digitalización y la transición verde, en la calidad del empleo y la sostenibilidad de nuestro Estado de bienestar, para que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos vitales y profesionales con un mayor nivel de cohesión social y territorial y España siga su tendencia histórica al alineamiento con los países más avanzados del mundo.

Los mimbres para tejer este futuro están ahí, la agenda progresista está en marcha y ahora toca aprovechar al máximo esta fase de crecimiento que se inicia y dar un salto cuantitativo y cualitativo en el periodo 2021-2023, para asegurarnos de que dejamos a nuestros hijos y nuestros nietos un país que avanza al igual que lo ha hecho durante las cuatro décadas de democracia, tal y como CincoDías ha venido relatando a lo largo de sus 43 años de existencia, que ahora se conmemoran.

Nadia Calviño es vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Normas
Entra en El País para participar