Una visión empresarial para un futuro próspero

Es clave que la transición ecológica, la digitalización, la inclusión y la sostenibilidad sean el ADN del modelo productivo

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi. JUAN MANUEL SERRANO ARCE - EUROP

vimos días de luces y sombras. Al tiempo que vemos cómo avanzan las cifras de vacunación, debemos recordar que se siguen produciendo contagios por Covid-19. Mientras, los indicadores de empleo o actividad comienzan a vislumbrar una senda estable de recuperación, pero alrededor de medio millón de trabajadores permanecen en ERTE y unas 50.000 empresas han tenido que cerrar. En este contexto, todo el país se encuentra alineado en torno a dos objetivos claros: el fin de la pandemia y la recuperación de la economía y el empleo.

Pero hay otro reto de país en torno al cual debemos concentrar nuestros intereses y esfuerzos, que es la oportunidad de salir reforzados de la crisis y avanzar para superar esa asignatura pendiente que es que la economía española sea más competitiva, productiva y moderna. Que la transición ecológica, la inclusión, la digitalización o la sostenibilidad no sean solo una meta, sino el ADN de nuestro modelo productivo.

Es ahora o nunca. Lo que hagamos con este presente marcará el futuro de las próximas generaciones. Y el punto de partida nos da razones para el optimismo. De un lado, pese a la crisis, las empresas españolas se encuentran mejor preparadas que en el anterior periodo de recesión. Además, contamos con un aliado sin precedentes, los 150.000 millones de euros procedentes de los fondos europeos. De cómo gestionemos estos recursos dependerá que lo que ahora vivimos sea un punto de partida o una ocasión fallida.

¿Qué podemos hacer para que la economía española y el país en general coja este tren? Desde el mundo empresarial consideramos que las empresas están llamadas a jugar un papel fundamental en la salida de la crisis y a la hora de enfocar la reconstrucción. Básicamente, porque el empresariado vive en un permanente entorno de incertidumbre, especializado en la gestión de riesgos y conocedor siempre de la necesidad de maximizar los recursos con visión de futuro. Es decir, la reconstrucción debe escribirse en términos de colaboración público-privada.

Concretamente, es necesario un marco regulatorio estable y predecible que garantice la seguridad jurídica para no generar más incertidumbre y falta de confianza de la ya existente. Un marco regulatorio que favorezca la flexibilidad para facilitar la reasignación de aquella parte de la estructura productiva que haya quedado dañada, así como para promover la creación de nuevo tejido empresarial en sectores pujantes que serán clave en la recuperación. También son necesarias reformas económicas y sociales que den señales a los agentes de que España va a mejorar su capacidad de adaptación de las empresas y trabajadores a un entorno más competitivo, cambiante y global. Esto hará que se sitúe de nuevo como un polo de atracción de inversiones y de actividades empresariales tanto de la UE como de otras áreas.

Es preciso apostar por la industria, como sector generador de proyectos con vocación internacional y basado en el conocimiento; por la formación profesional, para lo que CEOE y Cepyme hemos suscrito recientemente una alianza a nivel país junto al Ministerio de Educación y Formación Profesional; por la digitalización, para asegurar la participación del sector privado en la aplicación práctica de las medidas comprendidas en el marco de la Agenda Digital 2025.

En materia de fondos europeos, el camino para su llegada efectiva a las empresas españolas cada vez se encuentra más avanzado. De hecho, ya están publicándose las primeras convocatorias de ayudas con cargo a los fondos Next Generation desde la Administración. Es importante que aceleremos cuestiones que pueden tener un efecto directo en la maximización del impacto de estos fondos. Sin duda, de la leal colaboración público-privada va a depender, en buena medida, nuestra capacidad de ejecución, por lo que es el momento de que empresas y sector público hagamos los deberes.

Así, desde la perspectiva empresarial, es el momento de que trabajemos en dos grandes líneas. En primer lugar, en la definición de proyectos de inversión de cara a ser presentados a las convocatorias del sector público. Y, en segundo lugar, es clave conocer el funcionamiento del sector público y, sobre todo, los instrumentos de canalización de los fondos, las convocatorias de ayudas en todas sus dimensiones: bases reguladoras, gastos subvencionables, formato de propuestas, justificación, etc. Las empresas estamos firmemente comprometidas con no desaprovechar esta oportunidad histórica, siendo innumerables las propuestas de proyectos que, en todos los ámbitos y sectores, están trabajándose de manera simultánea. Con visión empresarial, la construcción de un futuro próspero está al alcance de la mano.

Para concluir, aprovecho estas líneas para felicitar a CincoDías por su 43 aniversario y desearle muchas más décadas de bonanza, rigor e información de calidad, como hasta ahora.

Antonio Garamendi, presidente de Cepyme.

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