Infraestructuras

ACS negocia con grandes fondos para crear su gigante de inversión en autopistas

Los inversores entrantes, especializados en infraestructuras, aportarán activos y capital

El presidente de ACS, Florentino Pérez.
El presidente de ACS, Florentino Pérez.

El grupo ACS planea crear el mayor vehículo de inversión en concesiones de infraestructuras del mundo, enfocado hacia la construcción y gestión de autopistas de peaje, en colaboración con uno o varios fondos especializados.

La compañía, según fuentes conocedoras de la iniciativa, ha abierto contactos con algunas de las mayores entidades de inversión en infraestructuras. Un movimiento que supone activar el plan alternativo a la adquisición de Austostrade per l’Italia (ASPI).

Florentino Pérez ya comunicó en mayo, durante la junta de accionistas de ACS, que manejaba distintos escenarios si la deseada compra de las concesiones italianas de Atlantia no fructificaba. ASPI ha ido a manos de un consorcio con mayoría del Estado italiano (Cassa Depositi e Prestiti tiene el control y los fondos Macquarie y Blakstone se reparten una participación minoritaria), ante lo que ACS ha fijado el rumbo hacia la constitución de una plataforma que partiría con los activos de la concesionaria del grupo, Iridium, y con su participación del 50% en Abertis.

El grupo ACS activa el plan alternativo a la frustrada adquisición de Autostrade

Las fuentes consultadas comentan que, de momento, no se contempla la entrada de Atlantia en el potente vehículo inversor con su mitad en la misma Abertis. Anteriormente, el conglomerado español sí explicitó en su aproximación a ASPI que su intención era integrar esta última con Abertis bajo el mismo paraguas.

La futura compañía de autopistas no solo partirá con activos que la convierten en referente mundial sino que contará con munición para acometer un notable proyecto de crecimiento. ACS espera cerrar a finales de año la desinversión en su actividad de Servicios Industriales, captando 5.000 millones de euros en metálico en virtud del acuerdo firmado con Vinci. Además de las notables plusvalías derivadas de esa operación, Pérez y su equipo buscan rentabilizar cuanto antes la caja entrante y ello sería posible con el enfoque hacia autopistas.

De los fondos de inversión a los que se abre la plataforma de autopistas se espera tanto la aportación de capital como de activos. El modelo de gobernanza y las participaciones dependerán de la configuración final del accionariado.

En los últimos años ACS está entrelazando capital y alianzas con los mayores jugadores en distintas áreas de actividad. Compró Hochtief y Cimic en una sola operación, haciéndose con el trono entre los contratistas de obra internacional; se alió con Atlantia para comprar Abertis, y la italiana tomó una participación relevante en Hochtief, y ACS se dispone a crear una joint venture con Vinci para desarrollar 25.000 MW renovables. De esta última, que analistas del mercado valoran en 1.000 millones en el momento de su puesta en marcha, tendrá el 49%.

La filial incluirá Iridium y Abertis, e invertirá con los 5.000 millones de la venta de Cobra

Una vez trazado este camino, el siguiente hito es el de la configuración de una base de operaciones en concesiones. Buena parte de su atención estaría centrada en Estados Unidos y el plan de infraestructuras comprometido por el presidente Joe Biden. Todo sin renunciar a la compra de activos maduros.

Eso sí, Florentino Pérez ha subrayado en distintas ocasiones que cualquier proyecto de ACS pasa por preservar el investment grade.

Palanca de crecimiento

Las expectativas de ACS para este año aún de pandemia pasan por elevar un 30% el resultado neto, desde los 574 millones de 2020. La cifra esperada se acerca a los 750 millones antes de la mayor desinversión de su historia. La clave está en el restablecimiento de la movilidad y, con ello, la vuelta a la normalidad de Abertis y sus 8.600 kilómetros de carreteras de pago.

La concesionaria catalana vio caer sus ventas un 24% en 2020, con desplomes nunca vistos del tráfico. Su contribución al resultado de ACS descendió en 280 millones respecto a 2019, ocasionando una pérdida de 35 millones. A pesar del profundo bache, Abertis se ha hecho con nuevas concesiones en México (el 51% de RCO) y EE UU (el 55% los túneles Elisabeth River Crossing), y está en disposicion de seguir creciendo.

Iridium, por su parte, tiene una cesta de autopistas que suman 1.100 kilómetros y casi 15.000 millones de inversión agregada.

Un mercado copado por gigantes

Especialistas del peaje. La lista de fondos inversores en autopistas es casi interminable. Habituales en grandes operaciones son Brookfield (socio de Abertis en Brasil), Macquarie, IFM, Meridiam, Ardian, Mirova, CPPIB (primer accionista de la autopistas canadiense 407ETR), el sueco EQT, los holandeses APG (dueño de la protuguesa Brisa) y PGGM (accionista de Globalvia junto a OPTrust y USS), KKR, el fondo catarí QIA, los generalistas Blackrock, Blackstone y TCI, entre otros muchos.

Foco. El presidente de ACS, Florentino Pérez, resaltó en la pasada junta de accionistas que “la venta de ACS Industrial permite materializar el valor creado durante estos años y enfocar nuestro Grupo hacia una plataforma de construcción y concesiones sostenible, con una capacidad de generación de beneficio recurrente y un liderazgo consolidado en los mercados desarrollados”.

Oportunidades con obra incluida. ACS tiene identificados potenciales proyectos de nueva construcción (greenfield) de concesiones de infraestructuras con un volumen de inversión total prevista de unos 250.000 millones de euros en EE UU, Canadá, Australia y Europa.

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