Sistema operativo

Microsoft se arriesga con Windows 11 a una acción del regulador

La integración de Teams en la barra de tareas del sistema operativo recuerda a cuando incorporó Explorer en su plataforma

Logo de Microsoft en una tienda en Nueva York
Logo de Microsoft en una tienda en Nueva York REUTERS

Microsoft podría haber dado una de cal y otra de arena durante la presentación este jueves de su nuevo Windows 11, la última versión de su sistema operativo nacido hace 35 años. La compañía mostró su cara más amable y abierta al anunciar que la nueva versión de Windows incluirá una nueva tienda que permitirá a los desarrolladores utilizar sus propios sistemas de pago integrados en sus aplicaciones y no pagar comisiones a Microsoft.

 

También lo hizo al desvelar que las apps de Android, el sistema operativo móvil de su rival Google, podrán ejecutarse en el escritorio de Windows, tras descargárselas desde la tienda de aplicaciones de Amazon, con la que la empresa de Satya Nadella ha cerrado un acuerdo. Y al anunciar que ofrecerá a los lectores la opción de dar una recompensa económica a los medios locales o a los autores por sus contenidos, ya que Windows 11 llega con widgets gráficos que extraen noticias de la web.

Está claro que el gigante de Redmond quiere marcar distancias frente a Apple, investigada en Europa y EE UU por exigir a los desarrolladores el uso de su propio sistema de pago y por las altas comisiones cobradas en su App Store (Microsoft respalda la demanda de Epic Games contra Apple), y también de Google y Facebook, quienes hace poco vivieron un duro enfrentamiento con las autoridades australianas, que les exigían compensar a los creadores por los artículos que aparecen en sus plataformas.

Pero Windows 11 saldrá al mercado a final de año con un regalo que lleva a recordar el comportamiento anticompetitivo de Microsoft cuando integró su navegador Explorer o su reproductor de streaming (Windows Media Player) en su sistema operativo. Teams, la solución colaborativa y de videollamadas de la compañía, estará integrada y accesible desde la barra de tareas de Windows 11. Y, como recuerda Bloomberg, el movimiento de integrar un producto floreciente en uno establecido parece un retroceso a la década de los 90, cuando el gigante de Redmond construyó su dominio y obstaculizó a sus rivales, al incluir otros productos en Windows, que venían gratis y preinstalados en casi todos los ordenadores personales que se comercializaban.

Es cierto que los usuarios de Windows 11 podrán eliminar el botón que enlaza con Teams si quieren, como bien explicó Microsoft, y que la integración solo se producirá en la versión de Windows 11 para consumo, lo que limitará el impacto, pues Teams y Slack, su gran rival, tienen especial fuerza en las empresas. Pero la maniobra de la compañía crea de nuevo una audiencia cautiva de millones de usuarios de PC que quizás de otro modo podrían haber pasado de usar Teams.

Choca que el gigante de Redmond, acusado y multado en el pasado por prácticas monopolísticas, un hecho que le ha costado miles de millones de euros a ambos lados del Atlántico, haya decidido integrar Teams en Windows 11 en el actual clima regulatorio. En EE UU se debate en estos momentos la aprobación de cinco proyectos de ley para limitar el poder de las big tech y en Bruselas se ha abierto investigación sobre varias de ellas. Es posible que Microsoft se sienta segura de cumplir con las leyes de la competencia al no impedir que nadie se descargue Slack u otras herramientas para usar en Windows, y porque asegura que los OEM (fabricantes de PC) pueden elegir no instalar Teams en Windows 11.

Ahora habrá que ver la reacción de los rivales de Microsoft en el negocio de Teams. Slack ya presentó una denuncia contra la compañía de Redmond en Bruselas alegando prácticas anticompetitivas cuando Microsoft incorporó Teams a Office Slack. Entonces aseguró que la empresa de Satya Nadella había vinculado “ilegalmente” Teams a su “dominante” paquete de soluciones de productividad, “forzando su instalación por millones, impidiendo su eliminación y ocultando el verdadero coste para clientes empresariales”.

Como apunta The Information, en este momento, el CEO de Salesforce, Marc Benioff, debe estar preguntándose en qué charco se ha metido al comprar Slack por 27.700 millones de dólares (23.204 millones de euros). La operación aún está pendiente de aprobación, pero la decisión de Microsoft parece garantizar que Teams será un competidor potencial aún mayor para Slack de lo que ya lo es hoy, lo cual hace pensar que el valor del activo que está comprando Salesforce pueda ser menor para cuando se cierre el trato. Basta recordar lo que ocurrió con Netscape.

Es posible que Salesforce se plantee ofrecer Slack gratis con otros de sus productos, pero, como bien apunta la citada publicación, dónde estaría en ese caso el retorno de la inversión para la compañía. Habrá que ver si Microsoft logra evadir el nivel de escrutinio que se le está aplicando al resto de big tech estadounidenses en la actualidad o cae de nuevo bajo la lupa de los reguladores.

 

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