El año 2020 cerró con la menor tasa de emancipación juvenil de las últimas dos décadas

Solo pudo abandonar su hogar de origen el 15,8% de los menores de 30 años

Los menores de 34 años no pueden alquilar en solitario en ninguna autonomía

Vivienda pulsa en la foto

La tasa de emancipación juvenil, que hace referencia al porcentaje de menores de 30 años que residen en un hogar diferente al de su origen, cerró el año 2020 en el 15,8%, las peores cifras registradas en España en más de dos décadas. En concreto, esta proporción de población joven emancipada no se había visto desde el año 1999, según las conclusiones publicadas este viernes en el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, con datos del segundo semestre de un ejercicio indudablemente marcado por la crisis sanitaria y económica del Covid-19.

El Consejo de la Juventud recuerda que, “paradójicamente, con la relativa reactivación macroeconómica que empezó a registrarse a partir del tercer trimestre del año, se acentuó todavía más la pérdida de autonomía residencial de la población joven”. Así, mientras que entre el cuarto trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020 la disminución de la tasa de emancipación fue de 1,3 puntos porcentuales, hasta el 17,3% desde el 18,6%, en la segunda mitad de 2020 la caída alcanzó los 1,5 puntos porcentuales, hasta el citado 15,8%.

Detrás de todas estas cifras, como no podía ser de otra manera, se encuentra la relación asimétrica que existe entre los precios de la vivienda (tanto de compra como de alquiler) y los ingresos medios de este grupo. Aunque en un principio podría pensarse que la bajada generalizada de precios registrada a cierre de 2020 (del 1,58% en la compraventa a nivel nacional y del 3,4% y el 2,8% en los alquileres de Madrid y Cataluña) impulsaría la emancipación, “no hay nada más lejos de la realidad”, recuerda el consejo.

Efectivamente, a finales del pasado ejercicio, retrocedió el esfuerzo económico que debería asumir una persona joven asalariada tanto para alquilar como para adquirir una vivienda libre (una caída de 1,26 y 1,34 puntos porcentuales, respectivamente). Sin embargo, los niveles de endeudamiento necesarios siguieron superando ampliamente la capacidad adquisitiva.

Con un salario medio de 969,51 euros netos al mes, un joven podría asumir, sin sobrepasar el límite del 30% de sus ingresos mensuales, una renta media de 290,85 euros o un precio de venta de 88.329,19 euros. En la práctica, insiste el informe, “una vivienda libre de alquiler contaba con una renta media de oferta de 888 euros al mes y una vivienda libre de compra, computando obra nueva y segunda mano, un precio medio 162.230 euros”, muy por encima del máximo tolerable y recomendado.

De forma sintetizada, la brecha entre el sueldo medio de un joven y los precios de mercado de las viviendas libres se acortó en 2020, pero siguió superando el 205,3% en el caso del alquiler y el 83,7% en el caso de la compra.

Por regiones

Al poner en perspectiva estas divergencias, las conclusiones del informe permiten ver cómo, de media, un joven menor de 34 años no podría alquilar una vivienda en solitario en ninguna de las 17 comunidades autónomas de España sin dedicar al arrendamiento más del 30% de sus ingresos. Cataluña, Baleares, Canarias y la Comunidad de Madrid son sin duda las regiones más caras para las dos franjas de edad analizadas por el Consejo de la Juventud. En ellas, los que tienen hasta 29 años deberían dedicar el 100% de sus ingresos (o incluso más en algunos casos) para alquilar en solitario, mientras que los que oscilan entre los 30 y los 34 años rondarían en torno al 85% de su salario.

Las que presentan una relación más equilibrada entre los sueldos y los precios del alquiler son, por este orden, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia, si bien en todas ellas el límite recomendado del 30% de los ingresos se queda corto tanto para los menores de 29 años como para los que están entre los 30 y los 34 años.

A la hora de comprar, de nuevo, el perfil medio menor de 29 años no puede encarar el proceso en solitario en ninguna de las autonomías, esta vez con Baleares, Madrid, País Vasco, Canarias y Cataluña como las regiones más difíciles. Los mayores de 30, sin embargo, pueden embarcarse en este periplo en las dos Castillas, Extremadura y Murcia sin tener que dedicar al pago de la vivienda más del 30% de sus ingresos medios y, por tanto, sin sufrir un sobreesfuerzo.

Más en solitario

Como curiosidad, y pese a la caída general de la emancipación, un 18,3% del total de estos jóvenes abandonaron su hogar de origen en solitario, cuando un año atrás este grupo constituía el 17,4% de la muestra. Como posible explicación, el consejo sugiere que las personas jóvenes emancipadas en solitario cuentan con mayores probabilidades de estar residiendo en viviendas cedidas o de propiedad totalmente pagada, incluyendo herencias o donaciones intrafamiliares. "En una coyuntura de recesión económica, que para muchos grupos sociales implica grandes dificultades para seguir sufragando los gastos derivados por la vivienda que ocupan como primera residencia, contar con una vivienda cedida o en propiedad sin préstamo hipotecario vigente constituye un valor refugio", apunta el informe.

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