Industria

Renfe obtiene cautelares para mantener las tarifas de acceso a sus talleres

La compañía hace cambiar de opinión a la Audiencia Nacional y, de momento, frena el mandato de rebajas procedente de la CNMC

Trenes de Renfe en uno de los talleres de la filial de Fabricación y Mantenimiento.
Trenes de Renfe en uno de los talleres de la filial de Fabricación y Mantenimiento.

La división de Mantenimiento de Renfe no va a tener que retocar a la baja, de momento, las tarifas que cobra a otros operadores por el acceso a sus talleres. La Audiencia Nacional ha estimado las cautelares solicitadas por el operador contra la resolución de la CNMC del pasado 10 de diciembre, en las que se tildaban los precios de abusivos y se instaba a la publicación de un nuevo cuadro tarifario en no más de dos meses.

La Sala de Supervisión Regulatoria de la CNMC acusó a Renfe de trasladar a los clientes costes de activos amortizados a precios corrientes. Por ello, exigió la citada modificación “ajustando los costes imputados de acuerdo con el valor de los activos reflejados en la contabilidad”. La CNMC considera que muchos de los 20.000 inmuebles, locomotoras de maniobras y demás maquinaria de Renfe Mantenimiento, han sido amortizados con su uso durante décadas.

Renfe presentó recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional a finales de diciembre. Reclamó la suspensión del mandato de la CNMC, que venía a regular los términos económicos de la relación de Renfe Mantenimiento con los operadores rivales: Ouigo (SNCF) e ILSA (Trenitalia y Air Nostrum), en el caso del transporte de pasajeros. Pero la resolución de la CNMC también alcanza a las operaciones intragrupo y, por tanto, a todo el perímetro comercial de Renfe Mantenimiento.

La pública cuenta con 106 talleres repartidos por todo el país, mientras que Ouigo e ILSA dependen de la apertura de esas instalaciones a terceros

Este último detalle es el que ha motivado un giro en el caso. Renfe vio denegada el 25 de marzo su petición sobre la suspensión de cuatro puntos de la resolución de la CNMC (del segundo al quinto), ante lo que presentó recurso de reposición en la Audiencia Nacional. La empresa ha visto reconocida ahora la concurrencia de periculum in mora (existencia de un riesgo de transformación de la situación sobre la que deba recaer la resolución, a adoptarse en el proceso principal, que determine su posible inejecución) porque el cambio de condiciones tarifarias a clientes externos, con un peso del 6% en los ingresos de Renfe Mantenimiento, arrastraría también a la relación con la propia Renfe Operadora por el principio de no discriminación. La existencia de periculum in mora es una condición básica para la asignación de cautelares.

Posición de dominio

El mantenimiento de trenes es vital para asegurar el servicio. La pública cuenta con 106 talleres repartidos por todo el país, mientras que Ouigo e ILSA dependen de la apertura de esas instalaciones a terceros para mantener sus flotas.

En su recurso, Renfe indicó que la CNMC se estaba excediendo en sus facultades de supervisión a falta de desarrollo reglamentario en la Ley del sector Ferroviario. Su resolución, según interpretó Renfe, iba a condenar a la división de Mantenimiento a unas pérdidas no susceptibles de ser compensadas a través de subvenciones públicas, al tiempo que se desincentivaba la inversión en instalaciones de mantenimiento.

La CNMC daba el citado margen de dos meses a Renfe Mantenimiento para publicar la modificación de las tarifas en la Declaración sobre la Red, ante lo que Renfe argumentó que no era tiempo suficiente para contratar una consultora externa y elaborar un nuevo modelo comercial.

El supervisor entiende que el modelo aplicado por Renfe es contrario al artículo 101 de la Ley del Sector Ferroviario, donde se fija que las tarifas de los servicios en instalaciones ferroviarias “no podrán superar el coste de su prestación más un beneficio razonable”. Él órgano cree que Renfe Mantenimiento ha de aspirar a un margen basado en el coste medio ponderado del capital (WACC) que se aplica en otros sectores regulados, pero con los parámetros incluidos en la resolución del 23 de febrero de 2017 para el sector ferroviario. Así, la operadora pública debería tener en cuenta la ausencia de riesgo al tener casi amortizados los activos.

Riesgo de pérdidas a largo plazo

Plan estratégico. Renfe asegura que la rebaja de tarifas perseguida por la CNMC derivaría en una disminución de los ingresos “que afectaría de manera significativa a las cuentas de resultados entre 2021 y 2023”. El plan estratégico contempla un recorte de pérdidas hasta finales de 2022 y la entrada de Renfe Mantenimiento en beneficio en 2023.

Bienes amortizados. La valoración de múltiples activos de Renfe Mantenimiento a su coste histórico, cercano a cero en la contabilidad, obligaría a la compañía a dejar de usarlos “para no tener que llegar al absurdo de cobrar un precio cero o un precio muy por debajo del precio de mercado e insuficiente para remunerar la inversión en los activos más nuevos”, explicita Renfe en su defensa.

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