En tiempos de crisis de empleo, no subir los costes y menos el salario mínimo

La mejor manera de redistribuir renta y combatir la desigualdad es crear puestos de trabajo

El Gobierno ha encargado a un grupo de expertos elaborar un informe sobre el salario mínimo, la conveniencia de subirlo y sus efectos sobre el empleo, y espera disponer de sus conclusiones antes de fin de mes para proceder, si hace el caso, a subir su cuantía desde el primero de julio, tras haberlo congelado por prescripción de las circunstancias en enero. Tras haberlo subido un 22% en 2019 (hasta 900 euros mensuales) para llevarlo hasta 950 en 2020, la situación crítica de las empresas en 2021 por la contracción de la actividad en plena pandemia aconsejó al Gobierno su congelación, pero dejó abierta la posibilidad de revisarlo en julio si las circunstancias habían cambiado. Han cambiado, claro está, pero la situación del empleo no es mucho mejor que entonces, aunque sí lo sea la sanitaria. Si el Gobierno revisa de nuevo al SMI lo sabremos pronto, pero el servicio de estudios del Banco de España advierte, como han advertido antes varias instituciones, de que los efectos sobre el empleo serán contractivos.

El informe publicado el martes por el Banco de España no puede ser más pertinente, puesto que hace un ejercicio de simulación sobre los daños para la ocupación de las subidas del salario mínimo de 2017 (8%) y de 2019 (22%), cuando la economía crecía a ritmo muy aceptable y tenían un reflejo muy consistente sobre la creación de nuevos ocupados. En concreto, y sin poner cifras, el informe señala que las subidas han puesto en riesgo el empleo de un porcentaje superior al 2% de los ocupados; que ha impedido la creación de nuevos puestos de trabajo en una cantidad estimada que supera los 100.000 en el colectivo de menor cualificación y remuneración; y que ha provocado una desviación de empleo a tiempo completo a tiempo parcial nada desdeñable, con lo que conlleva de reducción de jornada y, por tanto, de salario.

¿Qué efecto tendría ahora una subida sobre una ocupación cuya recuperación está en duda? Dependerá de la cuantía de la subida, pero parece bastante evidente que tendrá un efecto también contractivo. Tiene poca discusión que una subida del SMI es una subida de costes laborales, que tienen un efecto de erosión sobre la fuerza de trabajo si, como ahora, las empresas no pueden llevar a precio sin correr el riesgo de perder demanda. El mercado de trabajo tiene el mismo fundamento que el resto de los mercados y la variable precio es uno de sus pilares reguladores, y por ello todo intervencionismo sobre ella puede condicionar su comportamiento. De hecho, el pretendido efecto redistributivo de un alza del salario mínimo puede quedar neutralizado por la pérdida de puestos de trabajo, y no se debe perder de vista que la mejor manera de redistribuir renta y combatir la desigualdad es crear empleo nuevo, mucho más efectiva que subir la remuneración del ya existente.