El pinchazo de la burbuja del gas será malo para todos los actores

Las previsiones a la baja de la AIE serán un problema para las petroleras y los países productores de gas natural licuado

Instalaciones cubiertas de nieve en la terminal de gas natural licuado Dominion Cove Point, en Lusby (Maryland, EE UU).
Instalaciones cubiertas de nieve en la terminal de gas natural licuado Dominion Cove Point, en Lusby (Maryland, EE UU). reuters

El estatus del gas natural como la cara aceptable de los hidrocarburos ha sufrido un duro golpe. Hasta hace poco, los principales actores –grandes empresas energéticas como Royal Dutch Shell o Total y países como Qatar– se conformaban con las previsiones de que la demanda subiría durante décadas. Sin embargo, la influyente Agencia Internacional de la Energía (AIE) afirma ahora que, para que el planeta no se sobrecaliente, el “pico del gas” tiene que llegar en los próximos cinco años.

El cambio de actitud hacia este combustible, considerado habitualmente como un puente entre el carbón, más sucio, y la energía eólica y solar, más limpia, ha sido espectacular. Este mismo mes, los analistas de energía de Wood Mackenzie han señalado que el pico del mercado se producirá en torno a 2035, basándose en un escenario que mantendrá el aumento de la temperatura global en 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Eso implicaba una demanda a mediados de siglo en torno a los 3,8 billones de metros cúbicos de 2020.

En febrero, McKinsey predijo un aumento del 6% en la demanda de gas para 2050. Sin embargo, la AIE, que pretende alcanzar un límite de temperatura más estricto de 1,5 grados centígrados, calcula que la demanda para entonces será de solo 1,75 billones de metros cúbicos, lo que supone un descenso del 55% respecto a la actualidad.

Eso sería un problema para todas las grandes petroleras. Las previsiones, más conservadoras, de Total, Shell, BP y Equinor consideran que la demanda mundial se mantendrá más o menos igual que ahora. El escenario de la AIE supondría mucho menos dinero para financiar su giro hacia la energía eólica y solar, lo que penalizaría a los actores más apalancados, como BP y Shell.
Además, podría arruinar el mercado del gas natural licuado, el hidrocarburo más comercializable. McKinsey supone que el GNL representará el 23% del mercado del gas en 2050. Si la AIE está en lo cierto, eso significa 400.000 millones de metros cúbicos de GNL, más de un 15% menos que en la actualidad.

Eso es malo para los países que bombean gas, pero especialmente para los que tienen mayores costes de producción. Los analistas del Boston Consulting Group calculan que la producción de un millón de unidades térmicas británicas (mmBtu) cuesta hasta 8 dólares en Estados Unidos, algo menos en Rusia y algo más en Australia. El GNL de Qatar, sin embargo, solo cuesta 4 dólares por mmBtu.

En un mercado en retroceso, esto significa que el emirato podría aumentar su cuota de forma apreciable, más allá de su actual 20%. En el lado negativo, las proyecciones de la AIE prevén que los precios medios del GNL se mantengan por debajo de los 4 dólares por mmBtu. Eso hace que todos salgan perdiendo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías