Fusión de las TV francesas M6 y TF1: nacionalismo contra competencia

El dúo espera que los reguladores consideren que el ataque de los gigantes de EE UU es una amenaza mayor

Sede de la cadena de televisión TF1, en Boulogne-Billancourt, cerca de París.
Sede de la cadena de televisión TF1, en Boulogne-Billancourt, cerca de París. reuters

La cadena de televisión francesa M6 presentó el lunes una creación digna de su programa Top Chef: una fusión en seis etapas con su rival TF1. La unión, de 4.000 millones, podría infringir las normas de competencia. Pero el dúo espera que los reguladores consideren que el ataque de los gigantes estadounidenses es una amenaza mayor.

La concentración estaba pendiente: la alemana Bertels­mann quería vender su participación del 48% en M6, de 2.000 millones, que posee a través de la filial RTL. La rival TF1, controlada por el grupo homónimo del multimillonario Martin Bouygues, es el socio lógico.

Pero una simple fusión habría exigido que Bouygues renunciara al control, violando al mismo tiempo las normas francesas que prohíben que dos grandes cadenas estén bajo el mismo techo. De ahí la complicada estructura anunciada. Primero, M6 separará sus operaciones de radiodifusión reguladas de la producción de TV y otros negocios. Después de pagar un dividendo especial, las partes no relacionadas con la radiodifusión se fusionarán con TF1.

A continuación, Bouygues comprará a RTL el 11% de la entidad fusionada, con una fuerte prima del 65% sobre el precio del jueves, lo que le permitirá tener una participación del 30%. Por último, RTL inyectará en la nueva empresa su participación del 48% en la entidad de radiodifusión regulada M6, garantizando así que se mantiene en el lado correcto de las normas de propiedad. Los socios también prometen vagas sinergias que aumentarán el beneficio operativo en hasta 350 millones, que equivale a más del 10% de los ingresos del grupo combinado.

El peso publicitario es más difícil de ocultar. Según Barclays, TF1 y M6 tendrían un 71% del mercado nacional de anuncios de TV. Pero podrían argumentar que su participación en el mercado general, donde tienen un quinto, es la métrica relevante.

La tibia reacción de los inversores sugiere que el acuerdo está lejos de ser seguro. Pero los reguladores galos podrían ser comprensivos si la combinación puede presentar una mejor batalla contra Netflix.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías