India muestra lo peor y lo mejor de su relación con las vacunas

El jefe del Instituto Serum, el mayor fabricante del mundo, vive con miedo a las presiones de políticos y magnates

Viral Kothari, de 29 años, recibe su primera dosis de Covishield, fabricada por el Instituto Serum, este lunes en Bombay (India).
Viral Kothari, de 29 años, recibe su primera dosis de Covishield, fabricada por el Instituto Serum, este lunes en Bombay (India). REUTERS

Adar Poonawalla debería de ser un anuncio andante de la destreza farmacéutica de India. Pero el multimillonario dueño y CEO del Instituto Serum, el mayor fabricante de vacunas del mundo, se ha convertido en un símbolo de las tensas relaciones del país con su sector privado. Antes del Covid, Serum, que no cotiza, no era un nombre conocido ni siquiera en India. Ahora es la mayor esperanza, con su producción de Covi­shield, el nombre local de la vacuna de AstraZeneca.

Ello hace que las quejas de Poonawalla, de 40 años e hijo del fundador, sean especialmente angustiosas. En The Times, dijo el sábado que magnates y políticos le amenazan para asegurarse los pinchazos. India le había dado protección días antes de que se publicara la entrevista, en la que dijo que la presión le hacía querer seguir en Londres durante un periodo prolongado. Luego ha dicho que volverá en unos días.

La raíz del problema es la estrategia de Nueva Delhi, que decidió en abril permitir a los gobiernos estatales y los hospitales privados comprar hasta la mitad de las existencias, aunque según el nuevo plan podrían acabar pagando el doble o más que el Gobierno. De este modo, se confía a las empresas privadas la poco envidiable responsabilidad de racionar un suministro limitado. Sería mejor que el Ejecutivo centralizara la distribución.

Algunos países ricos hicieron pedidos anticipados de más vacunas de las que necesitaban, lo que dio a los fabricantes mayor confianza para aumentar la producción. Nueva Delhi hizo los pedidos lentamente y solo cuando se aprobaron las vacunas. Ahora, su intento de acelerar su campaña se hará a costa de otros. El programa Covax contaba con Serum para ayudar a suministrarlas a los países de menores ingresos, donde el número de casos también está subiendo. Esos acuerdos están ahora en suspenso.

Poonawalla no ha ayudado a su imagen calificando de filantropía unos menores márgenes de beneficio. Pero un hombre encargado de salvar vidas vive con miedo y planea apostar por el extranjero. Da una imagen terrible del país.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías