La gestión de riesgos: nuestro verdadero 'Made in Spain'

El crecimiento industrial se ha conseguido, entre otros aspectos esenciales, por la aplicación de la ISO 31022

Foto de familia de la Princesa Leonor, el Rey Felipe VI, la Reina Letizia y la Infanta Sofía a su llegada al astillero de Navintia, a 22 de abril de 2021 en Cartagena, Murcia (España).
Foto de familia de la Princesa Leonor, el Rey Felipe VI, la Reina Letizia y la Infanta Sofía a su llegada al astillero de Navintia, a 22 de abril de 2021 en Cartagena, Murcia (España). Europa Press

España tiene una deuda pública equivalente al 116 % de su PIB, es decir, se debe cerca de 2,9 billones de euros. Hablamos de un contexto macroeconómico similar a los años posteriores a la Crisis de Cuba de 1898. La situación actual, por lo tanto, no es ninguna broma. Es una nefasta realidad.

Ahora bien, a su vez, esta realidad también es una gran oportunidad para nuestro Made in Spain: la generación de crecimiento desde la gestión eficaz del riesgo. Terminamos y empezamos la década pasada con una importante crisis económica y empezamos la siguiente década con una doble crisis, sanitaria y económica. La incertidumbre seguirá siendo el telón de fondo. Hay que asumirlo. Por lo tanto, la gestión eficaz de riesgos será el gran valor diferenciador de toda corporación.

En este contexto de incertidumbre y de crisis nacional e internacional, después de 17 años y millones de horas de trabajo, y como homenaje a una de las gestas únicas de España, -V Centenario de la Primera Circunnavegación al Mundo de Magallanes y Juan Sebastián Elcano-, sale a la mar un proyecto generador de ilusión, de gestión eficaz del riesgo, de talento y capacidad de nuestra industria naval: el submarino Isaac Peral, modelo completamente español, perteneciente a la saga de submarinos S-80, botado en Cartagena el pasado jueves 22 de abril.

La recuperación del tejido industrial español es clave para el reflotamiento nacional. España es uno de los tres países del mundo capaz de realizar, por sí solo, el proceso completo de diseño, montaje y desmontaje de aviones y barcos. Recordemos, por ejemplo, aquella CASA, Construcciones Aeronáuticas, S. A., capaz de diseñar, ensamblar, formar y exportar modelos propios de aviones de combate y de carga para todo el mundo. Un gran ejemplo de ello, el C-295. Parece que queremos recuperar la senda del Made in Spain, del Valor Añadido Español, de la sabia gestión del riesgo.

En toda gestión, lo que no son cuentas, son cuentos. Hagamos números. El sector de Seguridad y Defensa en España se ha convertido en núcleo de talento, mérito y admiración para el resto de la industria nacional e internacional. Es, por sus propios hechos y números, sector estratégico nacional.

Los números hablan por sí solos. Su tejido empresarial factura 13.040 millones de euros, exporta el 71 % de sus productos y servicios, contribuye con un 1 % al Producto Interior Bruto de España, genera 57.600 empleos de alta cualificación técnica y dedica el 9 % de su facturación a la I+D+I.

Aproximadamente el 70 % de la facturación corresponde a exportaciones, lo que confirma el impacto tanto dentro de como fuera de España de estas empresas, que no depende únicamente de la demanda doméstica ni de los presupuestos generales del Estado.

A esto hay que sumar más de 160.000 empleos indirectos e inducidos, dedicados a satisfacer las necesidades de la cadena de suministros del sector y dar respuesta al gasto generado por los empleos directos e indirectos. En total, el sector de Seguridad y de Defensa genera directa e indirectamente un total de 211.921 empleos en España. Un año más, y ya van cuatro seguidos, la facturación batió un nuevo récord situándose en los 14.101 millones de euros. El aumento es considerable respecto a los 12.600 millones de 2018.

Este crecimiento industrial se ha conseguido, entre otros aspectos esenciales, por la eficaz gestión de riesgos legales. Hablamos, por lo tanto, de la aplicación de la ISO 31022.

Tres fases componen dicha gestión de riesgos legales. En primer lugar, hay que establecer el criterio motriz y el contexto real de la empresa o UTE (Unión Temporal de Empresas). Este paso es clave para afrontar una gestión eficaz (artículo 5.2º). Para ello, toda la corporación tiene que asumir dicho patrón como eje vertebrador. Sin fisuras interpretativas. En segundo lugar, identificación, análisis y evaluación. Es decir, realidad, metodología y cuentas (artículo 5.3º). Este paso fortalece, tanto la táctica como la estrategia, desde un punto de vista legal y comercial, porque se trabaja a corto y largo plazo, sobre el mismo escenario fáctico y operacional. En tercer lugar, el Plan de Tratamiento Legal. Como todo plan, requiere una realidad exhaustiva del presente para saber cómo se debe actuar en el futuro. Tendrá un carácter vertical y horizontal, abarcando todas las áreas de la empresa y a todos los empleados de esta. (artículo 5.4º). En su defecto, pudiera derivar responsabilidad penal de dicha empresa (artículo 31 bis del Código Penal), en caso de que no existiera dicho modelo de cumplimiento Normativo previamente establecido.

En definitiva, caminan como un binomio perfecto, la gestión de riesgos legales con la generación de negocio; el cumplimiento normativo con la proyección comercial y nacional. Nuestra industria padece, pero jamás perece.

 

Pedro Fdez-Villamea Alemán. Abogado ICAM. Coordinador Dpto Legal & Compliance Grupo Gees-Spain. Vocal y Coordinador Académico AEDAE, Asociación Española Derecho Aeronáutico y Espacial.

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