El zombi de la Superliga se levantará más pronto que tarde

El atractivo financiero de un cártel deportivo sigue siendo irresistible para los dueños de los grandes clubes de fútbol

Cartel contra la Superliga cerca de Old Trafford, estadio del Manchester United, este martes.
Cartel contra la Superliga cerca de Old Trafford, estadio del Manchester United, este martes. AFP

La Superliga de fútbol europeo está en soporte vital. Seis clubes ingleses se retiraron de la competición secesionista a última hora del martes, apenas 48 horas después de haberse unido a ella, lo que llevó al arquitecto principal y jefe de la Juventus, Andrea Agnelli, a admitir que no podía seguir adelante. Sin embargo, el atractivo financiero del cártel deportivo al estilo estadounidense sigue siendo irresistible para los propietarios de equipos como el Manchester United. Salvo que haya mano dura regulatoria, es sólo cuestión de tiempo que la idea vuelva.

El plan estaba a medio hacer. Ejecutivos como el jefe del Real Madrid, Florentino Pérez, y el vicepresidente saliente del Manchester United, Ed Woodward, idearon el plan a espaldas de las ligas establecidas y las autoridades futbolísticas europeas. A pesar de conseguir la financiación de JP Morgan, no lograron cerrar un acuerdo de transmisión por televisión ni acreditar ningún beneficio para los aficionados. La reacción resultó fatal.

Sin embargo, la lógica financiera sigue intacta. La creación de una competición cerrada eliminaría la incertidumbre de la clasificación, garantizando a los principales clubes europeos unos ingresos mediáticos más predecibles y aumentando su atractivo para los nuevos aficionados de Asia.

Mientras, los propietarios de los clubes se quedarían con una mayor parte del botín, en lugar de entregárselo a los jugadores y a los agentes a través de los salarios y las tasas de transferencia. Los participantes en la Superliga habrían limitado ese “gasto deportivo” al 55% de los ingresos, según el Financial Times. En los tres últimos ejercicios, el Manchester United ha gastado el 76% de su facturación total en prestaciones a los empleados y en gastos de amortización de fichajes anteriores.

Este enfoque, que refleja la estructura de deportes estadounidenses como la National Football League de fútbol americano, podría dejar a los propietarios en mejor situación incluso si fueran expulsados de las competiciones nacionales existentes.

Por ejemplo, el Manchester United, que obtuvo unos ingresos de 627 millones de libras (728 millones de euros) en la temporada 2018-19, el último ejercicio económico antes del impacto del Covid-19. Si sus ingresos por retransmisiones se limitaran a los 216 millones de libras (250 millones de euros) anuales que obtendría de una hipotética Superliga y la venta de entradas cayera, como reflejo del menor número de partidos, los ingresos totales habrían sido un 15% menores, según nuestros cálculos. Pero si los salarios y la amortización de los costes de los jugadores se hubieran limitado al 55% de la facturación y todos los demás gastos se mantuvieran igual, el beneficio operativo del club habría sido de 100 millones de libras (116 millones de euros), unas cuatro veces más de lo que realmente ganó ese año.

Es posible que las autoridades y los políticos europeos tomen ahora medidas para evitar futuras escisiones. Pero para los propietarios de los clubes, el atractivo premio económico de la Superliga seguirá existiendo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías