Alberto Gutiérrez, un español con vuelo de largo alcance para Airbus

El próximo jefe de operaciones mantendrá la dirección de la filial española y será responsable de la producción de aviones comerciales

Alberto Gutiérrez, jefe de Airbus España y próximo director de operaciones del grupo.
Alberto Gutiérrez, jefe de Airbus España y próximo director de operaciones del grupo.

Un español en la cúspide de Airbus, en la que tiene una larga trayectoria. Alberto Gutiérrez (Gijón, 1962) será el nuevo director de operaciones (chief operating officer) de la multinacional de fabricación de aviones; entrará en el comité ejecutivo global (será el único español), y mantiene la presidencia de la filial española.

El nombramiento, anunciado el lunes, significa que Gutiérrez será responsable de la producción de aeronaves comerciales, el negocio más importante de la empresa. El cambio se hará efectivo el 1 de julio. Es jefe de aviones militares de defensa y espacio y miembro del comité ejecutivo de la división desde enero de 2019.

Ahora, su base de trabajo pasará a estar en Toulouse, en el sur de Francia. Casado y con dos hijos, le gusta practicar deportes de montaña y es aficionado a la cocina creativa; en Linkedin sigue a Bill Gates y a Emmanuel Macron.

Se tituló en Ingeniería de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid y tiene un máster en Gestión de Sistemas de Información.

Su carrera profesional comenzó en 1985, en CASA –luego absorbida por EADS, el antiguo nombre de Airbus–, en Getafe (Madrid), donde trabajó y fue adquiriendo experiencia en distintas posiciones de fabricación y producción, tecnologías de la información, planificación y programas.

Diez años después, Airbus le asignó la misión de crear la línea de fabricación y de montaje del caza Eurofighter Typhoon junto a un equipo multinacional de Alemania, Reino Unido e Italia. En el ejercicio de esta función, contribuyó a la creación de la cadena de suministro de la nave, desde la primera pieza hasta la línea de montaje final, cuenta la propia empresa.

De 2004 a 2007, lideró un proyecto de reestructuración y cambio del área de negocio de sistemas de aviones militares. También dirigió la producción de Eurofighter para Alemania y España. Entre 2007 y 2013, fue director de operaciones de Airbus Military. En ese cargo fue el responsable de las operaciones mundiales del negocio militar, en las que se incluyen la fabricación y la producción de todas las plantas de la compañía.

Durante este tiempo, dirigió la puesta en marcha de la línea de montaje final del A400M Atlas en Sevilla, los centros de conversión de aviones cisterna A330 MRTT –versión militar del modelo– en Madrid, Brisbane (Australia) y Bournemouth (Reino Unido), la revitalización de la subcontratista Indonesian Aerospace Industry y la reestructuración de la filial polaca PZL, en Varsovia, así como el negocio de defensa en Portugal a través de la proveedora OGMA.

Durante dos años, fue consejero delegado de Eurofighter, con sede en Hallbergmoos (Alemania), enviado en comisión especial por Airbus. La organización en cuestión gestiona el programa Eurofighter en nombre de los tres socios del consorcio: el grupo aeroespacial italiano Leonardo, el contratista militar británico BAE Systems y Airbus Defence and Space en Alemania y España.
En 2016 lo nombraron jefe de sistemas aéreos de combate en el negocio militar de defensa y espacio, con sede en Manching (Alemania). Y al año siguiente, ascendió a jefe de operaciones de naves militares, para reforzar y garantizar la gestión integrada de los programas.

Directivos

El movimiento de Gutiérrez se engloba en una reordenación general de la cúpula. Dirk Hoke, CEO de la división de defensa y espacio, y que aspiró en su momento a dirigir el grupo, se marchará voluntariamente en julio, tras cinco años en el puesto (y varios meses negociando su salida, según Reuters): le sucederá el director de operaciones, Michael Schoellhorn, al que reemplaza el español.

La remodelación, tras dos años de mandato del consejero delegado Guillaume Faury (al que le queda otro más, al menos), se produce después de una amplia revisión de los altos cargos provocada por un escándalo de corrupción que duró varios años. Faury señaló al anunciar los nombramientos que se reducirá el comité ejecutivo (que consta de 11 miembros) y se simplificará la estructura de investigación, aunando los proyectos a corto plazo con los más a futuro. La separación tenía que ver con la lucha política por el reparto de recursos.

Precisamente, la jefa de tecnología, Grazia Vittadini (que acaba de incorporarse al comité de supervisión de Siemens), dejará también Airbus tras 19 años, y cederá el puesto a Sabine Klauke, ahora responsable de ingeniería en defensa y espacio, y que además será ingeniera jefe.

Tanto Vittadini como Hoke se incorporaron al equipo ejecutivo con el predecesor de Faury, Tom Enders. Antes de marcharse, Hoke terminará de trabajar en proyectos clave como Eurodrone, cuyo objetivo es producir una flota de aviones pilotados por control remoto, y el fundamental programa de cazas SCAF (Sistema de Combate Aéreo del Futuro), promovido por Francia, Alemania y España, y en el que también es socio Dassault Aviation. Justo antes de los cambios en la dirección se había llegado a un acuerdo de reparto del trabajo, aún a expensas de las elecciones generales alemanas de este año y de las diferencias entre países sobre los derechos tecnológicos.

Para Airbus, uno de los retos principales es la descarbonización, y cuenta con un ambicioso plan para desarrollar un avión de hidrógeno. Además, los programas estratégicos de defensa europeos han entrado en fase de desarrollo. La ralentización de la aviación comercial es el principal problema a corto plazo del grupo, y entra directamente en las responsabilidades de Alberto Gutiérrez.

Cara y cruz

El jueves se inauguró Campus Futura, una instalación de Airbus en Getafe que puede albergar a 1.700 empleados, y confirma a la ciudad madrileña como una importante plaza del grupo junto a Toulouse y Hamburgo.

La compañía pretende cerrar la fábrica de Puerto Real (Cádiz), en la que trabajan 380 personas, de las cuales reubicaría a 280 en Sevilla, El Puerto de Santa María o Getafe.