El líder de los chips TSMC intenta con destreza contentar a todos

Va a aumentar el capex en dos tercios para satisfacer la demanda, mientras sus beneficios se disparan

Logo de TSMC en su sede, en Hsinchu (Taiwán).
Logo de TSMC en su sede, en Hsinchu (Taiwán). REUTERS

Taiwan Semiconductor Manufacturing está trabajando duro por satisfacer a todo el mundo. La escasez mundial pone de manifiesto el casi monopolio de TSMC en la producción de chips avanzados. Va a aumentar el capex en dos tercios mientras los beneficios se disparan y los Gobiernos extranjeros presionan para que eleve la producción. Se trata de un gran aumento del gasto, pero este gigante de 560.000 millones de dólares tiene un sólido historial de gestión de riesgos.

Una tormenta perfecta de cierres por la pandemia, interrupciones por la guerra comercial entre EE UU y China y una demanda volátil de automóviles, ordenadores portátiles y otros productos ha dado lugar a un déficit de semiconductores sin precedentes en todo el mundo, que hará que los fabricantes de automóviles dejen de vender 1,3 millones de vehículos solo este trimestre, según estimaciones de la firma de investigación IHS Markit. Los gigantes del hardware, como la surcoreana Samsung Electronics, también han dado la voz de alarma.

La crisis pone a TSMC, de bajo perfil, en el punto de mira. Ello se debe a que empresas como Qualcomm o Apple subcontratan la fabricación a este coloso taiwanés que se enorgullece de ser “la fundición de todos”. Gracias a su formidable ventaja tecnológica sobre sus rivales, el grupo tiene una cuota cercana al 60% en el mercado global, según el observador del sector TrendForce. En el caso de los semiconductores de última generación, su cuota llega al 90%, calcula la consultora Bain & Company.

Con las fábricas funcionando tan rápido como pueden y los clientes luchando por conseguir el mayor número de chips posible, los beneficios de TSMC se dispararon un 19% interanual, hasta los 5.000 millones de dólares, en el trimestre enero-marzo. En particular, la empresa dijo el jueves que planea dedicar 30.000 millones de dólares en gastos de capital (capex) para 2021, frente a la previsión de hasta 28.000 millones dada en enero, y dos tercios más que el desembolso del año pasado. Forma parte de un plan para invertir 100.000 millones en tres años para aumentar la capacidad.

Es un movimiento hábil del consejero delegado, C. C. Wei. Además de intentar mantener a los clientes contentos, TSMC está bajo la mirada de los políticos que desconfían del peso de la empresa. Alemania, por ejemplo, pidió ayuda a las autoridades taiwanesas para convencer a su paladín local de que suministrara más a sus fabricantes de automóviles, informó Reuters en enero.

La escasez de chips suele ir seguida de un exceso de inversión y un exceso de suministro. Aun así, los accionistas pueden consolarse con la reputación de TSMC en cuanto a disciplina de capital. Wei reiteró que los planes de gasto se basan en las tendencias a largo plazo, como el crecimiento del 5G y la conducción autónoma, y no de los ciclos a corto plazo. La empresa también ha sorteado con habilidad las tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín.

Tras doblar con creces su valor en el último año, las acciones de TSMC cotizan a 26 veces los beneficios futuros, muy por encima de su media de cinco años de 17 veces. Vale la pena complacer a todo el mundo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías