Un asalto total de Kretinsky a J Sainsbury le saldría caro

Los costes, que siguen altos, y la creciente competencia posconfinamiento hacen difícil la rentabilidad

Tienda de Sainsbury's en Milton Keynes (Reino Unido).
Tienda de Sainsbury's en Milton Keynes (Reino Unido). REUTERS

Daniel Kretinsky parece esperar que el impulso de los supermercados perdure. El multimillonario checo ha aumentado su participación en el supermercado británico J Sainsbury hasta casi el 10%, lo que ha hecho que se especule con una compra total. Sin embargo, los costes persistentemente elevados y la creciente competencia tras los confinamientos harían difícil que obtuviera una rentabilidad respetable.

A Kretinsky ya le ha ido bien con su apuesta por Sainsbury’s. El empresario, conocido por adquirir participaciones en empresas como Royal Mail (el servicio de correos británico) o la francesa Casino a niveles hundidos [en marzo anunció la compra de la mitad de Caprabo y Cecosa a Eroski], compró acciones de la cadena de supermercados de 5.400 millones de libras (6.200 millones de euros) el pasado mes de septiembre, cuando la acción languidecía en torno a los 179 peniques. Desde entonces ha subido más de un 30%, gracias a que los compradores aumentaron sus compras durante el último confinamiento.

Una adquisición no es totalmente inverosímil. En 2019, Kretinsky se asoció con el inversor eslovaco Patrik Tkac para intentar comprar el operador alemán de cash and carry Metro por 6.000 millones de dólares (5.000 millones de euros). Aun así, es un momento extraño para hacer un gran derroche en supermercados. Con la reapertura de los restaurantes y bares, es probable que los clientes reduzcan sus compras semanales, lo que afectará a los ingresos. Es probable que la competencia de los supermercados de descuento alemanes Aldi y Lidl, que dejaron de ganar cuota de mercado durante la pandemia debido a una menor presencia online, vuelva a intensificarse. Y los costes de explotación pueden seguir siendo elevados debido a la necesidad de mantener las estanterías libres de virus. Todo esto significa que puede resultar difícil para Kretinsky aumentar sustancialmente los ingresos de Sainsbury o impulsar su rentabilidad.

Supongamos que ofreciera 288 peniques por acción, una prima del 20% sobre el valor actual de las acciones, valorando Sainsbury’s en 12.500 millones de libras (14.400 millones de euros), incluyendo la deuda neta y los arrendamientos.

Si aumenta los ingresos en torno al 1,5% en cinco años, en línea con las previsiones de Refinitiv, y mantiene un margen de alrededor del 7,5%, el ebitda podría alcanzar los 2.300 millones de libras (1.900 millones de euros). Una salida en el mismo múltiplo de aproximadamente 6 veces generaría una modesta tasa interna de retorno del 11%, según nuestros cálculos. Esto supone que Kretinsky financia su operación con una deuda equivalente a 3 veces el ebitda y utiliza el 30% del ebitda cada año para amortizar la deuda.

Otra posibilidad es que Kretinsky solo esté completando su participación. Pero las acciones de Sainsbury cotizan ahora un 22% por encima de su nivel incluso antes de la pandemia. Después de haber hecho un buen negocio el año pasado, Kretinsky podría tener que buscar más gangas en otros lugares.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías