Cómo evitar poner la lavadora mientras se teletrabaja

Dominar el arte del trabajo en remoto ayuda a mejorar la productividad

Teletrabajar no es lo mismo que trabajar desde casa.
Teletrabajar no es lo mismo que trabajar desde casa. Getty

El teletrabajo parece que ha llegado para quedarse, aunque sobre este asunto hay voces discordantes. Por ejemplo, según un estudio reciente, elaborado por KPMG a 500 consejeros de todo el mundo, entre los que han participado 25 empresas españolas, el retorno a la normalidad no se producirá hasta 2022, y cuando esto ocurra el teletrabajo no será la opción laboral elegida como prioritaria. De hecho, tan solo uno de cada tres consejeros delegados asegura que aplicará el formato híbrido, en el que los empleados trabajarían dos o tres días en remoto.

De momento, la realidad es otra, y aunque la vuelta a la oficina se está haciendo con cuentagotas, el teletrabajo sigue siendo una de las opciones elegidas por la mayoría de las empresas. Después de un año de teletrabajo forzoso, la socióloga Alicia Aradilla ha querido reflejar en el libro Teletrabajar bien (Editorial Planeta Booket) una serie de consejos imprescindibles para una buena transición hacia esta nueva forma de trabajar. Lo primero que advierte es que teletrabajar no es llevarse el trabajo a casa. Es otra cosa, aunque el Covid-19 ha llevado a lo que, en principio, iban a ser 15 días de trabajo desde casa a más de 12 meses en un terreno de nadie, “en el que nos reunimos todos, virtual y emocionalmente”.

La experta asegura que conviene diferenciar entre estar trabajando desde casa a teletrabajar. No es lo mismo, y hay que tenerlo en cuenta. En el primer caso, el espacio físico está diseñado para la convivencia familiar, y de manera eventual se recrean espacios de trabajo en lugares secundarios a esa vida doméstica, además de que se dispone del equipamiento mínimo viable. En el segundo caso, el espacio físico es un criterio de poca trascendencia, y se dispone de un equipamiento medio que garantiza la viabilidad del trabajo.

Cuando la jornada laboral transcurre en casa, como es el caso de la mayoría en estos momentos, lo primero que se requiere es mucha autodisciplina en los objetivos más difíciles de asumir. Una estrategia para activarse desde primera hora, como reconoce que hace Aradilla para evitar la tentación de quedarse un rato más en la cama por las mañanas, es ponerse citas a primera hora de la mañana. “Si no eran profesionales, me ponía citas de desayunos informales con colegas o amigos, la sesión del gimnasio...”

Aunque el trabajo desde casa conlleva muchas ventajas, a la vez esconde trampas de distracción. Y mantener el foco en la agenda sin caer en este tipo de provocaciones requiere de autodisciplina y atención consciente. Lo primero que aconseja es evitar hacer viajes constantemente a la cocina, a la nevera o a la despensa, “dado que el estrés promueve las ganas de picotear, y un buen truco para saber si es hambre de la mente o del cuerpo consiste en beber despacio un vaso de agua y después chequear las sensaciones del cuerpo”. En esa planificación, hay que programar el momento del café o del desayuno. Es una de las estrategias que utilizan muchos padres y madres para estar con sus hijos, señala Aradilla.

Parece que no, pero la lavadora y otros electrodomésticos toman una relevancia inusual en las agendas ejecutivas. Por ello, la socióloga recomienda que en horas de trabajo conviene olvidarse de los programas de lavado. “Si tender la ropa o cualquier otra tarea doméstica ayuda a descansar unos minutos, hazlo, si es una obligación, hazlo, si es porque te da la gana, hazlo, pero intenta hacerlo desde la planificación previa”, asegura.

Tampoco ayuda a la concentración el televisor encendido de fondo, lo que hace que se sea menos eficiente en el cumplimiento de objetivos. Esto lleva de vuelta al autoconocimiento, esto es, a plantearse estrategias alternativas como escuchar música suave de fondo.

Las redes sociales son auténticas ladronas de tiempo, y un gran indicador de cómo manejamos nuestra cuota de responsabilidad individual. De hecho, dice la autora del libro que el uso exagerado del teléfono comprobando las notificaciones es uno de los conflictos más comunes del trabajo presencial, y esta es una oportunidad para poner a prueba el autocontrol. Hay que aprovechar para seleccionar qué medios o perfiles se quieren seguir para informarse.

Otra recomendación de la experta es programar menús del día para mantener una rutina diaria, y evitar acabar el día comiendo bocadillos, pero sobre todo para poder disponer de cierto tiempo libre.

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