Gonzalo Urquijo siempre encuentra un tren al que subir

El nuevo consejero delegado de Talgo, tras cinco años convulsos en Abengoa, asume el reto de seguir internacionalizando la firma

Gonzalo Urquijo, nuevo consejero delegado de Talgo.
Gonzalo Urquijo, nuevo consejero delegado de Talgo.

Gonzalo Urquijo siempre encuentra un nuevo tren que tomar. Tras una larga etapa en ArcelorMittal y sus precursoras, y tras salir hace poco de cinco convulsos años en Abengoa, se subió el jueves al vagón de Talgo como consejero delegado.

Trabajará con el objetivo de seguir impulsando la estrategia actual de crecimiento a través de la internacionalización y diversificación de la compañía. Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz (Madrid, 1961) sustituye a José María Oriol, de la dinastía fundadora, quien, tras 18 años en el cargo, asume el puesto de vicepresidente no ejecutivo del consejo.

Bien relacionado con la familia real y en concreto con Felipe VI, es presidente de la Fundación Hesperia, constituida por los reyes cuando eran príncipes de Asturias en 2010, como albaceas testamentarios del inversor Juan Ignacio Balada. Está dedicada al estudio y el apoyo de la monarquía, así como a la formación de los jóvenes y otros proyectos sociales y culturales. Además, es miembro del patronato y de la comisión ejecutiva de la Fundación Princesa de Asturias.

El directivo es hijo de Jaime Urquijo Chacón, vinculado al Grupo Banco Urquijo y a Tabacalera, y de Carmen Piru Fernández de Araoz Marañón, nieta del científico y escritor Gregorio Marañón; Gonzalo es el tercero de seis hermanos (uno de ellos, Juan, falleció en 1995). Su mujer, Marta Barreiros Cotoner, también es de familia de raigambre, y dirige la floristería Aquilea. Tienen tres hijas: Marta, María y Verónica. Él procura estar con los suyos siempre que puede. Se le describe como una persona amable y educada, perfeccionista, de imagen impecable, y es aficionado del Real Madrid.

Estudió en el Liceo Francés de la capital y se licenció en ciencias Económicas por la Universidad Yale (Connecticut, Estados Unidos); domina el inglés y el francés. Cursó un MBA en el Instituto de Empresa de Madrid, y sus primeros empleos siguieron la tradición bancaria familiar: Citigroup y Crédit Agricole.

En 1992 debutó en la siderurgia, en el grupo del discreto empresario y millonario vasco José María Aristrain, como jefe de finanzas. Posteriormente fue también director general financiero en Aceralia y participadas, hasta la constitución de Arcelor en 2002, donde asumió diferentes puestos, como el de director general. En 2006 se culminó la fusión con el grupo indio Mittal: Urquijo sería responsable de áreas como la de acero inoxidable, China, productos largos, tubos o responsabilidad corporativa.

Fue presidente de ArcelorMittal España y llegó a ser el único español en la dirección general de la multinacional. En ese periodo se movió con frecuencia entre Luxemburgo y Madrid.
Durante 15 años, Urquijo fue presidente de la patronal española del sector del acero, Unesid; perteneció a los consejos de Gonvarri y Gestamp, ambas de la familia Riberas, y del grupo de medios Vocento, y sigue estando en el consejo de administración de Fertiberia, de fertilizantes, y desde hace dos años, en el de Ferrovial, como independiente.

Años complejos

En agosto de 2016 fue nombrado asesor de Abengoa, ya en crisis, y en noviembre ee ese año ascendió a presidente ejecutivo de la ingeniería, para pilotar la que culminaría siendo una fallida reestructuración. En 2017 dejaría ArcelorMittal definitivamente.

Aunque logró reducir la deuda de la firma sevillana de 10.000 millones de euros a la mitad, en noviembre pasado fue cesado por los accionistas, en junta general extraordinaria, de su cargo como presidente junto con todo el consejo; más tarde, sin embargo, los acreedores y los minoritarios acordaron que Urquijo siguiera presidiendo la filial de los activos rescatables de la compañía, Abenewco 1.

Pero el 8 de enero pasado, el directivo dimitió definitivamente, junto a todo el consejo, en el que estaba el exministro Josep Piqué. En una carta a la plantilla, dijo que era “fruto de una serena y profunda reflexión colectiva e individual, tomada tras llegar al convencimiento de que todas las vías posibles para cerrar con éxito el plan de refinanciación están agotadas”.

En febrero, la CNMV abrió expediente a Abengoa y su consejo por tardar más de un año en remitir las cuentas de 2019 (su presentación era una de las reivindicaciones de los accionistas).

El futuro
El pasado día 18, algo más de dos meses después de su adiós, el consejo de Talgo lo nombró consejero delegado. En el anuncio de su designación, el presidente, Carlos Palacio Oriol, destacó que “la larga trayectoria como gestor industrial de Gonzalo, así como su sólida experiencia de liderazgo, ayudarán a dar continuidad a la estrategia para continuar impulsando el crecimiento y sostenibilidad en el largo plazo”.

Él, por su parte, subrayó: “Es un honor para mí convertirme en consejero delegado de una compañía de referencia en el sector con casi 80 años de innovación a sus espaldas, y perfectamente posicionada para liderar el transporte sostenible de pasajeros en un momento de transformación del sector transportes, en que el camino hacia una mayor eficiencia y menores emisiones es irreversible”.

Talgo declaró una pérdida de 17,4 millones en 2020, en buena parte por la crisis sanitaria. La empresa mejoró un 21% su cifra de negocio, hasta los 487 millones, con un acelerón del 20% en el cuarto trimestre tras implantar distintas medidas para normalizar el ritmo de producción. La recuperación de la movilidad interurbana será clave para la vuelta de una rentabilidad ordinaria. Para Gonzalo Urquijo, el trayecto pinta lento, pero más tranquilo que su última experiencia.

La empresa

La cartera de pedidos está en niveles máximos de internacionalización, con el 80%. Tiene presencia industrial en nueve países y comercial en 44.

Tiene en fábrica 30 unidades para Renfe del nuevo modelo de alta velocidad Avril, con las primeras entregas programadas para este año.