La guerra contra las cotizadas chinas en EE UU se cebará en los minoritarios

El riesgo de excluirlas de Bolsa es que la riqueza se transfiera a los fundadores y a los fondos que los apoyan

Logo de Wanda Sports Group en la sede de Nasdaq, en Times Square (Nueva York), antes de su OPV en 2019.
Logo de Wanda Sports Group en la sede de Nasdaq, en Times Square (Nueva York), antes de su OPV en 2019. reuters

Los mercados suelen ser esquizofrénicos y las acciones chinas que cotizan en Estados Unidos son un ejemplo. Muchas de ellas se han visto afectadas desde que el miércoles los reguladores de Washington detallaran cómo iban a excluir a la fuerza de Bolsa a las empresas extranjeras a menos que pudieran superar inspecciones de auditoría, entre otros requisitos. Sin embargo, las recientes emisiones chinas en Nueva York sugieren que les espera una cálida bienvenida a los que aún planean cotizar. El riesgo es que, si las compañías empiezan a salir de la ciudad que nunca duerme, los inversores minoritarios saldrán más perjudicados.

Como parte de las normas publicadas por la SEC el día 24, las empresas pueden ser expulsadas de las Bolsas americanas si los inspectores estadounidenses no pueden examinar sus auditorías durante tres años consecutivos. China ha bloqueado sistemáticamente el acceso de los extranjeros a los documentos, alegando la necesidad de proteger los secretos de Estado. La nueva ley provocó una brutal venta de acciones. El motor de búsqueda Baidu, uno de los más afectados, perdió 20.000 millones de dólares de valor de mercado en dos días.

Sin embargo, las empresas de la República Popular siguen llegando. Cotizar en Estados Unidos resulta atractivo por muchas razones, como la obtención de fondos en el extranjero que, de otro modo, los controles de capital dificultarían, y ayudar a crear marca para quienes tienen ambiciones globales.

El gigante del transporte por carretera Didi Chuxing se inclina por Manhattan para una salida a Bolsa que podría valorarse en 100.000 millones de dólares. Las recientes historias de éxito están aumentando el atractivo: la agencia inmobiliaria Ke casi ha duplicado su valor desde su debut en agosto. En total, los grupos chinos han recaudado 19.000 millones mediante ofertas públicas de venta en Nueva York en los últimos dos años, según datos de Refinitiv.

La última oleada de ventas podría inducir a los directivos chinos a salir antes de allí para buscar valoraciones más altas cerca de su país. El año pasado se anunciaron ofertas directas por valor de 24.000 millones de dólares, según Dealogic.

Si esta tendencia sirve de guía, los accionistas minoritarios serán los más perjudicados. Fundadores atrincherados, como Charles Chao, de la empresa de internet Sina, han hecho ofertas de compra muy por debajo del valor neto de los activos, dejando a los inversores insatisfechos ante una larga e incierta batalla en los tribunales extranjeros para conseguir más.

Un proceso de exclusión de la Bolsa corre el riesgo de transferir la riqueza de los accionistas estadounidenses a los fundadores chinos y a las empresas de capital riesgo que los respaldan. Trina Solar, sacada del parqué en 2016 por 1.100 millones de dólares, vale ahora cinco veces más en Shanghái. La reacción del mercado estadounidense esta semana sugiere que los inversores creen que nada bueno puede salir de la medida de Washington. Tienen buenas razones para pensarlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías