Infraestructuras

ACS y OHL se alían para entrar en la obra de la mayor concesión ferroviaria de EE UU

El consorcio que ejecuta el tren ligero de Maryland busca constructora tras la salida de Fluor

Trabajos en uno de los tramos de la plataforma del tren ligero de Maryland.
Trabajos en uno de los tramos de la plataforma del tren ligero de Maryland.

Las constructoras españolas ACS y OHL vuelven a hacer negocios juntas en el exterior tras años de cierto distanciamiento, en los que la segunda ha atravesado una dura crisis.

El paso del tiempo y el cambio accionarial en OHL, con la familia mexicana Amodio como primera partícipe y un papel secundario para los Villar Mir, ha podido motivar que las dos compañías vuelvan a compartir consorcio en busca de un destacado proyecto en Estados Unidos.

Se trata de entrar como constructoras en el mayor contrato de colaboración público-privada en ejecución en ese país, el del tren ligero de Maryland, conocido como Purple Line.

El contrato concesional, firmado en 2016, fue de 5.600 millones de dólares, la mitad en obras

La concesión fue firmada en junio de 2016 por 5.600 millones de dólares (4.685 millones de euros), desde un presupuesto base de 6.200 millones de dólares que incluye el mantenimiento durante 30 años. Pero la obra ha ido acumulando problemas y en noviembre del año pasado saltó del consorcio adjudicatario la constructora Fluor.

El sobrecoste con la línea a medio avance se cifra en 800 millones de dólares, lo que había ocasionado un cruce de demandas. En diciembre se alcanzó un acuerdo por 250 millones de dólares, Fluor salió del contrato y ambas partes renunciaron a mantener la vía judicial.

Con estas serias diferencias ya resueltas, se trata ahora de suplir al contratista y reconstruir el equipo para la operación y el mantenimiento de la infraestructura. Los fondos Meridiam y Star America permanecen como socios financieros en el consorcio Purple Line Transit Partners (PLTP).

El consorcio español compite con Halmar y un consorcio liderado por Tutor Perini

Los trabajos de construcción estaban presupuestados en 2.600 millones de dólares. El trazado cuenta con un pequeño tramo de vía instalado, que sirve de área de pruebas y cuya apertura se produjo en julio de 2019. La obra avanzaba entonces al 15% de grado de ejecución.

Pugna con firmas locales

El consorcio español, representado por las filiales Dragados USA y OHL USA, compite con la empresa estadounidense Halmar International y con una tercera opción formada por las también locales Tutor-Perini y Lunda.

Los tres contendientes han pasado ya el primer corte y deben presentar sus ofertas este mes al consorcio PLTP, en un proceso que está siendo supervisado por el Departamento de Transportes de Maryland. La selección de la constructora para retomar esta línea de tren ligero se espera para junio.

El proyecto, en el que se ha trabajado en la reubicación de líneas eléctricas, de agua o carreteras, cuenta con un trazado de 26,1 kilómetros de vía y 21 estaciones entre Bethesda y New Carrollton, ambas localidades cercanas a la ciudad de Wahington.

La puesta en marcha de las obras se remonta al ejercicio 2017, una vez que fueron superadas distintas reclamaciones relacionadas con el impacto ambiental. Además de su volumen económico, la iniciativa destaca por ser el primer tren ligero que salió a licitación en EE UU bajo el modelo concesional. Todo un banco de pruebas.

Los trabajos comenzaron en 2017 y han arrastrado fuertes sobrecostes, lo que motivó en noviembre la salida de la constructora

La infraestructura cuenta con 875 millones de financiación TIFIA del Departamento de Transporte de EE UU y 313 millones de dólares en bonos emitidos por la estatal Maryland Economic Development Corporation.

Imán para la inversión

El Estado de Maryland se ha convertido en uno de los puntos de Norteamérica más activo en la promoción de grandes concesiones. Además de optar a construir la Purple Line, la propia ACS, y rivales españoles como Ferrovial, FCC, Acciona, Globalvía y Roadis, mostraron interés por hacerse con la construcción y explotación de carriles de peaje en las autopistas I495 e I270, ambas en las cercanías de Washington.

También atrae la apuesta por la energía eólica marina, donde ACS tiene experiencia y Ferrovial da sus primeros pasos. Maryland firmó un acuerdo con Carolina del Norte y Virginia para impulsar este tipo de parques en la costa del Atlántico.

El destino por excelencia para las dos constructoras

El mayor valor de OHL. El grupo que dirige José Antonio Fernández Gallar ha sido capaz de atravesar varios años de calvario económico sin desprenderse de sus constructoras en Estados Unidos, que es donde tiene su principal yacimiento de contratos. La cartera total del grupo al cierre de 2020 ascendía a 4.962 millones, de los que Europa representa un 45,1%, EE UU pesa un 37,3% y Latinoamérica, un 16,3%, entre las principales regiones para la compañía. La contratación durante el ejercicio fue de 2.760 millones, con obras en el país norteamericano por 1.355 millones.

El líder a batir. La mayor obra en la cartera de ACS, con actividad por 2.000 millones, es la construcción de la nueva terminal del aeropuerto de San Diego (California), con 30 puertas de embarque. También ganó en 2020 destacadas obras como la ejecución, por 400 millones, de una nueva torre y centro de servicios clínicos adyacentes al Hospital Wexner de Columbus (Ohio). Y se ocupa de la rehabilitación de más de 80 kilómetros de carriles de la autopista 50 en Sacramento (California). EE UU tiene un peso del 45% en las ventas del grupo, con 15.750 millones, y de un 38% en la cartera, con 26.700 millones en ese mercado.

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