Plan B de la operación de resacate

Abengoa trata de salvar el concurso para la mayor parte de sus activos

La matriz pide concurso, pero se busca un plan B para el negocio; Santander y otros acreedores ven riesgo en la junta del 4 de marzo

Exterior del complejo de Abengoa.
Exterior del complejo de Abengoa. EFE

Abengoa hace equilibrios al borde del abismo. Con 14.000 empleados en liza, los acreedores han dicho basta. El fin de semana retiraron la carta blanca al grupo de ingeniería, y el consejo de administración anunció ayer que solicitaría el concurso voluntario de acreedores de la matriz. La misión es que este afecte solo a Abengoa SA, y excluya a Abenewco, la filial que es dueña de la mayor parte de sus activos.

Algunos acreedores han maniobrado para tratar de ayudar a Abengoa y, al mismo tiempo, sacudirse de una tacada a los minoritarios, según fuentes financieras. Está por ver si les sale bien la jugada. Ramón y Cajal es, por su parte, el asesor jurídico de la compañía.

El concurso de acreedores para la matriz, Abengoa SA, era inevitable. Se presentó ayer mismo en un juzgado de Sevilla. La misión es salvar de esta situación a Abenewco, que es la titular de sus activos operativos y la que comprometería definitivamente el futuro de la firma. Fuentes financieras señalan que la intención es trasmitir a accionistas y administraciones públicas que el riesgo de quiebra es real, con el objetivo de acelerar la rúbrica de un rescate lo menos lesivo para todas las partes.

De hecho, el consejo de administración, formado por Juan Pablo López-Bravo y por Margarida Smith, se mantiene, y asegura que tomará las decisiones necesarias con el objetivo de “buscar alternativas para evitar la inviabilidad de las sociedades filiales que desarrollan la actividad del grupo, y con ellos, preservar el empleo y tratar de minimizar la pérdida de valor”. “Objetivo para el cual se solicita a todos aquellos que tienen intereses en la sociedad y su grupo la máxima colaboración para tratar de evitar perjuicios definitivos”, sentencia.

El objetivo de varios acreedores es impedir que los minoritarios se hagan con el poder

Está por ver, eso sí, la capacidad de participar en un eventual salvamento de Abenewco del ICO y de Cesce. Dejar en la estacada a la matriz es una estrategia para sacar de la ecuación a los minoritarios. Una parte de los acreedores ven con miedo que se hagan con el control de la matriz en la junta de accionistas prevista para el próximo 4 de marzo.

La compañía rubricó el 6 de agosto su tercer rescate con sus acreedores, pilotados por Banco Santander y KKR. Acordó que estos inyectasen hasta 500 millones, en liquidez y avales con garantías del ICO y Cesce, a cambio de que transmitiese todos sus activos a la sociedad Abenewco, que estaría controlada por los acreedores.

El plan, ahora invalidado al menos en su concepción original, era que la antigua Abengoa se quedara como único activo con el 2,7% de su filial. Desde entonces, los acreedores han ido concediendo periodos de gracia de unos 15 días durante los últimos seis meses para que la compañía cerrase el acuerdo. Necesitaba, por un lado, el acuerdo de los bonistas, que obtuvo rápidamente. Y, por el otro, el cumplimiento de las condiciones acordadas. También que los accionistas de Abengoa SA no se rebelaran contra el acuerdo.

Un grupo de minoritarios consiguió destituir al consejo de administración, capitaneado por Gonzalo Urquijo, intentando parar este acuerdo. Y han convocado una junta para el 4 de marzo, en la que pretenden volver a destituir al actual consejo para frenar el rescate y buscar nuevas alternativas.

El fin de semana se retiraron varios de los compromisos necesarios para ampliar el plazo

El otro frente han sido los 20 millones que se comprometió a poner la Junta de Andalucía. Finalmente, el Ejecutivo autonómico, del PP y Ciudadanos, declinó hacer esta aportación, aduciendo que no contaba con el instrumento para ello. El Ejecutivo central, del PSOE y Unidas Podemos, declinó entonces dar el visto bueno al aval público al rescate si la región no ponía su parte.

Como solución, la compañía encontró un fondo de private equity dispuesto a inyectar esos 20 millones y 15 más. Los acreedores, el ICO y Cesce pactaron el pasado viernes extender el plazo límite para cerrar el rescate hasta después de la junta del 4 de marzo. Pero a uno de los acreedores, Banco Santander, se le acabó la paciencia. Y fue el ejemplo de otros, que lo siguieron. Ahora la compañía está en una estrategia judicial para evitar males mayores.

Así, el pasado fin de semana se retiraron varios waivers (renuncias de pago)que permitían ampliar el plazo más allá de la junta de accionistas del día 4. Esta reunión hubiera supuesto en la práctica la llegada a la cúpula del poder del grupo de accionistas minoritarios.

Las fechas clave para el rescate

  • 6 de agosto. Abengoa rubricó el pasado 6 de agosto un acuerdo de rescate con sus acreedores. Estos acordaron inyectar 230 millones de liquidez, con aval público, a cambio de quedarse con los activos de la compañía. La Junta de Andalucía se comprometió a suscribir 20 millones más, pero finalmente no lo ha hecho, argumentando que no cuenta con los instrumentos para ello.
  • 19 de febrero. El pasado viernes expiraba el último plazo que dieron los acreedores de Abengoa para que la compañía cerrase el rescate. En principio, optaban por alargarlo hasta después de la próxima junta de accionistas, pero los acreedores han hecho saltar el acuerdo por los aires.
  • 4 de marzo. Los accionistas de Abengoa han forzado una nueva junta de accionistas para el próximo 4 de marzo. Pretenden destituir al actual consejo de administración y nombrar como presidente a Clemente Fernández. Y así parar el plan de rescate, que dejaría a los actuales accionistas sin apenas participación en la nueva Abengoa.
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