El desfase entre oferta y demanda de empleo se llama déficit formativo

Hay que atender más a la FP, eliminar las barreras a la movilidad y corregir los excesos de la protección por desempleo

La multinacional de recursos humanos Adecco ha actualizado los datos de un informe ya clásico que revela los desfases existentes entre el tipo de trabajos que ofrecen las empresas y la demanda real que plantean los desempleados, y que en el caso de España, y pese al cambio de actitudes que puede provocar la crisis económica y laboral, no dejan de intensificarse. El informe concluye que una de cada diez ofertas de empleo de las empresas queda sin cubrir por falta de personal para desempeñarlo, con una proporción más elevada en determinadas actividades técnicas y zonas geográficas. Faltan perfiles informáticos, sanitarios, soldadores, electromecánicos, fresadores, torneros o simples administrativos con un nivel medio de idiomas. No es sino una evidencia del insalvable desfase que existe entre las necesidades del mercado laboral y los sistemas formativos medios, profesionales y superiores, y que es especialmente lacerante en una economía avanzada con tasas de paro cercanas al 20%, y con una masa absoluta de desempleados que ronda los cuatro millones.

El mercado de trabajo español presenta peculiaridades tales como disponer de un voluminoso colectivo de graduados superiores o licenciados, que terminan trabajando en puestos inferiores a su cualificación, que convive con un déficit alarmante de trabajadores cualificados de grado medio y de formación profesional, que es la franja más numerosa que demanda las empresas industriales y de servicios. El fomento continuo de formaciones superiores a las nuevas generaciones a sabiendas del déficit de ocupación ulterior para tales colectivos ha convivido con un desprecio tradicional a la formación técnica de grado medio que más demandan las empresas, que arroja como balance la falta de personas para cubrir las necesidades más demandadas. La citada multinacional de recursos humanos asegura que la demanda de trabajadores con formación profesional supera casi en un 40% a la de titulados universitarios.

Muchos de los empleos ofertados para este tipo de formaciones podrían ser asumidos, y de hecho en parte lo son, por titulaciones universitarias STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), aunque fuese admitiendo remuneraciones inferiores a las esperadas o generadas por las expectativas; pero también es precisamente en las disciplinas técnicas donde menos presencia hay de los jóvenes universitarios, más volcados a las humanidades. Lógicamente esta situación exige prestar más atención a la formación profesional, siguiendo modelos de éxito como el germano; pero exigen también eliminar las barreras a la movilidad que ocasionan los precios de la vivienda o el proteccionismo familiar, así como corregir los excesos de los sistemas de protección por desempleo.