Deuda

El ocaso de los bonos matador que pagan un 10% anual

Aún quedan cinco de estas emisiones en el mercado AIAF. Dos de ellas vencen este mismo año y el resto entre 2025 y 2026

Detalle de la fachada del Banco de España, en Madrid.
Detalle de la fachada del Banco de España, en Madrid. EFE

Allá por 1987, cuando los tipos de interés se situaban en el 19% en España, la por entonces Comunidad Económica Europea decidió incentivar las emisiones de deuda de organismos internacionales en las diferentes monedas, en pesetas en el territorio patrio. Los denominados bonos matador –el tópico podría haber sido bonos flamenco, pero se optó por el mundo taurino– se comercializaron en España en la década de los noventa, ofreciendo cupones anuales del entorno del 10%. De ellos, apenas queda ya testimonio, y sus últimos ejemplos vencen entre este año y 2026.

En España este tipo de emisiones no entraron en vigor hasta 1991 y se regularon un año después para englobar a todas las colocaciones de obligaciones u otros valores en pesetas realizadas por emisores no residentes para diversificar sus fuentes de financiación, aun asumiendo el coste de la fluctuación de la divisa. Así, en Japón se lanzaron los bonos samurái; en Reino Unido, los bonos bulldog, y en EE UU, los yankees.

Estas colocaciones se extendieron hasta 1999, año en el que dejaron de comercializarse con la llegada del euro. A partir de entonces los emisores de la eurozona podían emitir en euros, tal y como siguen haciendo.

Sin embargo, aún es posible encontrar en el mercado de renta fija AIAF algunas de estas emisiones con cupones anuales que rozan el 10%, algo impensable para un momento como el actual de política monetaria ultralaxa por parte de los bancos centrales, y en el que Alemania colocó hace unas semanas un bono a diez años con un rendimiento del -0,54% en el mercado primario. España ha colocado esta semana deuda a 50 años con una demanda récord por parte de los inversores institucionales con un cupón del 1,45% y una rentabilidad del 1,458%.

En la actualidad siguen vigentes cinco de estas emisiones de los noventa, aunque dos de ellas vencen este año. La primera, emitida en 1996 por el operador ferroviario francés SNCF, será amortizada en agosto tras haber pagado año tras año un cupón del 8,5%. Se trata de una colocación que mantiene un saldo vivo de 60,1 millones de euros y que la última vez que cruzó un cambio, en 2016, lo hizo a un nominal del 143,8%.

La siguiente colocación con un vencimiento más cercano, es otra realizada en 1996 por la entidad Nordic Investment Bank (NIB) y será amortizada en diciembre. Ofrece un cupón del 9,67% y cotiza a un nominal del 168,6%.

Las otras tres emisiones pendientes de amortizar fueron colocadas por el Reino de Suecia; la Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad integrada en el Banco Mundial, y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), con vencimientos entre 2025 y 2026 y que abonan cupones anuales de entre el 8,46% y el 9,83%.

Entre todas ellas el saldo en circulación se limita a 315 millones de euros, si bien el mercado de renta fija AIAF llegó a registrar un volumen en circulación de bonos matador superior al de los pagarés del sector bancario. En 1998 alcanzó los 6.424 millones de euros, un importe que solo dos años después se había reducido a 1.212 millones, según datos de AIAF.

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