Los derivados son solo una escaramuza de la guerra pos-Brexit

El enfrentamiento con Londres es una prueba del deseo más general de Bruselas de atraer la actividad financiera

Banderas de Reino Unido y la UE.
Banderas de Reino Unido y la UE. reuters

En los divorcios conflictivos jugar duro en los pequeños detalles puede ser una forma de mostrar fortaleza. La UE se ha negado a conceder a Reino Unido la condición de país “equivalente” para negociar derivados. Algunas operaciones se han ido de Londres: es una escaramuza que anticipa batallas mayores.

Las Bolsas de Ámsterdam negociaron acciones por valor de 9.200 millones al día en enero, superando los 8.600 millones de Londres, según CBOE. Mientras, la cuota de Londres en la negociación de swaps de tipos de interés denominados en euros cayó por debajo del 10%, desde el 40% de julio, según IHS Markit. La actividad no solo se trasladó a la UE, sino también a EE UU, que Bruselas sí considera equivalente.

Son cifras llamativas, pero suponen una proporción ínfima de la negociación de divisas, bonos y otros instrumentos que fluye por la City. Y aunque las transacciones ya no se ejecuten allí, las personas –o algoritmos– que deciden se han quedado en su mayoría.

Pero el enfrentamiento es una prueba del deseo más general de la UE de atraer la actividad financiera. El interés económico juega un papel importante, pero a las autoridades tampoco les hace gracia que el capital del bloque fluya a través de un gran centro financiero ya no sujeto a la normativa europea.

Se avecinan más batallas. Uno de los puntos conflictivos son las cámaras de compensación de las operaciones con derivados. La UE ha concedido una equivalencia temporal, pero espera que los inversores y empresas continentales reduzcan su exposición a Reino Unido con el tiempo. Mientras, algunos reguladores europeos siguen empeñados en endurecer las normas de delegación, que permiten a los fondos de pensiones externalizar las decisiones.

El enfoque conflictivo de la UE ha irritado al Banco de Inglaterra, que afirma que el bloque exige a Reino Unido un nivel de equivalencia mayor que el de otros países que considera aceptables. La UE dice que espera a ver la dirección de la regulación pos-Brexit. Londres insiste en que no tiene nada que ganar socavando las normas europeas, pero hasta ahora tiene poco que mostrar de su postura de principios.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías