La tímida disgregación de Engie necesita un impulso verde

Cotizando su unidad de renovables obtendría capital de forma barata y una moneda de cambio para fusiones

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Logo de Engie. reuters

Francia no es conocida por respaldar reformas audaces en sus empresas estatales. Engie, en la que el Gobierno tiene una participación del 24%, ya está en medio de una reorganización. Pero para la nueva consejera delegada, Catherine MacGregor, y su principal accionista hay motivos para una cirugía más radical.

El nombramiento de MacGregor este año llega en un momento de transformación para Engie. El conglomerado de 32.000 millones de euros anunció recientemente un giro hacia la generación de energía renovable y los activos de infraestructura, como las redes eléctricas.

Incluso vendió su participación en la empresa de residuos Suez por 3.400 millones de euros, superando la oposición del presidente francés, Emmanuel Macron.

Esta audacia aún no ha revertido el bajo rendimiento a largo plazo. Las acciones de Engie han subido un 3% en los últimos cinco años, en comparación con la subida del 42% del índice de referencia Stoxx Europe 600 Utilities.

El principal problema de MacGregor sigue siendo la complejidad de Engie, con negocios que abarcan la energía nuclear, las redes de transmisión, la energía solar y la consultoría, repartidos por casi 70 países.

Un plan para vender aproximadamente dos tercios del mayor generador de ventas de Engie, la unidad de consultoría empresarial, es un buen comienzo. Eso podría valer hasta 8.000 millones de euros, incluyendo la deuda, según nuestros cálculos, que asumen que el ebitda repunte hasta los niveles de 2019 en 2022 y utilice un múltiplo a plazo de 8.

Disgregar la energía verde es el siguiente paso lógico. Los valores empresariales de las compañías de energías renovables, como la danesa Orsted y la alemana RWE, se sitúan en estos momentos en una media de 14 veces el ebitda de 2022. Ello implica que la división eólica y solar del grupo francés podría valer por sí sola 32.000 millones de euros, según las estimaciones de UBS.

Engie podría captar parte de ese valor cotizando una participación en la unidad verde o entregándola en su totalidad a los accionistas. Supongamos que el resto del negocio se valore a 8 veces el ebitda de 2022, el valor combinado sería de 99.400 millones de euros, o 48.400 millones netos de deuda, pensiones y pasivos nucleares. Eso es aproximadamente la mitad de la capitalización bursátil actual.

Una oferta pública de venta de una EngieVerte permitiría al grupo obtener de forma más barata capital de los inversores preocupados por el clima y crear una moneda de cambio más valiosa para fusiones.

Un objetivo potencial podría ser la unidad de energías renovables de su rival francesa EDF, que también podría salir a Bolsa. El Gobierno galo obtendría tanto una subida del precio de las acciones como un nuevo paladín verde nacional. Ello da a MacGregor razones para ser audaz.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías