El plan de Shell pone a prueba la conciencia ASG de los inversores

Es similar al de BP en sus objetivos verdes, pero la forma de lograrlos prevista es muy distinta

Gasolinera de Shell en Londres.
Gasolinera de Shell en Londres. AFP

Shell plantea un dilema a los inversores. Frente al drástico giro de BP, la anglo-holandesa expuso el jueves un plan con muchas menos novedades.

Hablar de grandes diferencias puede parecer exagerado. Al fin y al cabo, el objetivo de Shell de eliminar las emisiones de carbono por unidad de energía para 2050 es análogo al de BP. De hecho, podría decirse que Shell está siendo más ambiciosa porque BP, por ejemplo, excluye las emisiones de su participación en Rosneft. La diferencia está en la forma prevista de llegar a destino.

BP planea reducir la producción de petróleo y gas un 40% para 2030, y multiplicar por 20 la generación de eólica y solar, hasta los 50 GW. La producción de crudo de Shell solo caerá un 1%-2% al año, lo que implica un recorte total de un 15% (en el punto medio de la horquilla). Y aunque gastará un décimo de la inversión de capital anual, de 16.000-18.000 millones de euros, en renovables, no ha fijado objetivos de capacidad.

La acción de BP tiene un rendimiento inferior desde que esbozó su estrategia en septiembre, y esta semana atrajo todas las miradas al pagar muy caro en la subasta de eólica marina británica. Shell espera que la mayor estabilidad de su balance y su estrategia conservadora sean suficientes para los inversores, cada vez más conscientes de las cuestiones ASG. El problema es que está asumiendo una gran intervención futura. Su plan requiere que la cantidad de emisiones eliminadas de la atmósfera mediante instalaciones de captura y almacenamiento de carbono se quintuplique hasta los 25 millones de toneladas en 2035, junto con 120 millones de toneladas que se absorberán mediante “soluciones basadas en la naturaleza”, como plantar árboles. A los puristas de los criterios ASG no les gusta la captura de carbono porque no está probada a escala y requiere subvenciones. Y desconfían de las compensaciones de carbono porque la contabilidad puede ser opaca.

El plan de Shell puede no ser suficiente para algunos: Aviva Investors dice que podría vender acciones de emisores de carbono rezagados. La postura de la petrolera pondrá a prueba la determinación ecológica de los inversores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías