El pequeño inversor se sienta en la mesa de los grandes

Los particulares se han organizado, al filo de la ley, y doblar la mano de varios ‘hedge funds’

Una aplicación de inversión para el móvil.
Una aplicación de inversión para el móvil.

La inversión bursátil se ha democratizado y se ha socializado. Personas cada vez más jóvenes compran acciones y derivados financieros de forma instantánea y casi gratuita. También comparten información a través de redes sociales. El acceso a los mercados financieros de toda una nueva generación de inversores particulares lleva una década fraguándose, pero ha eclosionado la semana pasada con el caso Gamestop. Un grupo de traders activistas ha logrado doblar la mano de varios poderosos hedge funds que habían apostado por la quiebra de la mencionada compañía. Las alarmas han saltado en Wall Street. Los pequeños jugadores se han sentado en la mesa de los grandes. Su capacidad de coordinación y sus conocimientos han sorprendido a muchos. ¿Hasta dónde llegará este movimiento? ¿Deberá cambiar la industria financiera? ¿Tiene sentido que inversores minoristas accedan a productos y operativas de cierta complejidad?

Primero, algunas cifras. La última semana de enero la negociación de acciones en Estados Unidos marcó su récord histórico. En cinco sesiones, 98.000 millones de acciones cambiaron de mano. Solo el miércoles hubo 24.400 millones de transacciones.

Los inversores particulares han ido incrementando paulatinamente su peso en los mercados. Hace décadas, los grandes bancos, los conglomerados financieros y los potentes fondos de inversión copaban casi toda la operativa. En 2020, en cambio, se calcula que el 25% del mercado estadounidense está directamente en manos de minoristas. Durante la semana pasada, en la negociación de acciones los pequeños inversores han tenido una cuota cercana al 40%.

“Hay varios factores que explican este auge”, explica el consejero delegado de un banco extranjero que opera en España. “Por una parte, la tecnología, que ha permitido facilitar hasta el extremo la compraventa de valores. Por otro lado, las políticas monetarias expansivas, que duran más de una década y que han hecho que el precio del dinero sea baratísimo y que la alternativa de mantener los ahorros en una cuenta o un depósito sea cada vez menos atractiva”.

Si la tienda de videojuegos Gamestop (que parecía abocada al cierre por lo supuestamente obsoleto de su negocio) se ha convertido en el valor más simbólico de la revuelta de los minoristas contra Wall Street, su principal armamento han sido las opciones sobre acciones suministradas por el bróker Robinhood. Y su gran ventaja táctica, la organización por medio de la página de foros Reddit. En concreto, el subforo WallStreetBets se convirtió en el oráculo al que consultaban millones de minoristas (pasó de 2,5 millones de seguidores a 4 millones en dos días).

Una guerra de guerrillas que no solo salvó y aupó la acción de Gamestop ­-que pasó de valer menos de 3 dólares en 2019 hasta tocar los 400 dólares en el momento de máxima euforia-, sino que también empujó los títulos de la cadena de cines AMC o el fabricante de móviles Blackberry. Desde la industria se ha denunciado que las prácticas de los foreros de Reddit rozan la concertación y que podrían haber incurrido en un delito de manipulación de mercado.


La inversión como un juego

Invertir nunca ha sido tan fácil como ahora. Los brókers han tirado los precios, han ampliado la oferta de productos y han diseñado aplicaciones muy atractivas, cada vez más parecidas a las utilizadas por casas de apuestas. Sin embargo, los riesgos de invertir siguen siendo los mismos de siempre. El particular puede perder hasta la camisa. E incluso más allá.

El caso más dramático ocurrió en junio de 2020. Un joven de 20 años se suicidó tras comprobar que el saldo negativo en su aplicación de inversión, Robinhood, era de 730.000 dólares. Agobiado por la presión, Alexander Kearns, se quitó la vida.

Uno de los grandes problemas con las inversiones en estas plataformas es el vehículo utilizado. En los últimos años, se ha popularizado la inversión a través de opciones sobre acciones. Este formato te permite apalancarte y multiplicar las ganancias, pero también dispara el riesgo”, explica Nacho Fuertes, director de inversiones de Rentamarkets, que ha trabajado durante años gestionando hedge funds.

Cuando alguien compra una acción, por 10 euros, el riesgo máximo que corre es que el título se deprecie y valga cero. En cambio, cuando se compran opciones, se marcan precios futuros de compra, y las pérdidas pueden superar por mucho el capital inicialmente invertido.

Algo similar ha ocurrido con los contratos por diferencias (CFD) y las opciones binarias. Este tipo de productos se popularizó en Europa entre 2013 y 2016, hasta que los supervisores vieron que había una entrada masiva de inversores minoristas, que no calibraban bien los riesgos que asumían. En 2018 se optó por limitar su acceso a particulares. De acuerdo con los datos de los grandes operadores de estos vehículos, el 65% de los pequeños inversores estaba perdiendo dinero con los CFD y en alguna firma este quebranto llegaba al 85% de los clientes.

Dejando al margen los derivados financieros (cruciales en la batalla por Gamestop), la inversión más convencional, como la adquisición de acciones o de fondos cotizados (conocidos también por sus siglas en inglés, ETF) también ha crecido con fuerza.

El bróker de Banco Santander cerró 2020 con un incremento del 48% en el número de clientes, y del 62% en las operaciones. En la filial online del grupo, Openbank, las operaciones con acciones, ETF y warrants (opciones sobre acciones), crecieron un 96%. “Hemos visto un notable crecimiento en inversión de acciones en el segmento de edad de 20 a 35 años. No obstante, el porcentaje más importante de clientes se sitúa en el tramo entre 40 y 50 años, seguido de 50 y 60 años”, explican desde la firma.

El auge de la inversión entre jóvenes ha empezado a levantar críticas. Algunos de los brókers más agresivos utilizan una presentación que convierte la aplicación de inversión casi en un juego. Desde hace cinco años han surgido canales de Youtube y expertos de Instagram que ofrecen claves diarias sobre “cómo ganar dinero”. El modus operandi es intradía: cada sesión se abren y se cierran todas las posiciones. Es decir, especulación pura y dura. Los supuestos expertos hacen ostentación de coches deportivos y de mansiones para transmitir una sensación de riqueza a los clientes, que pagan muchas veces por los consejos de inversión. El coche casi siempre es alquilado para el vídeo.


Consejos de inversión

“Solo hay que invertir en lo que se entiende”, recuerdan desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). “Hay una amplia variedad de productos financieros, como las acciones, los fondos, los ETF, los bonos... y unos son más complicados y otros más fáciles de entender. El primer paso antes de invertir en alguno de ellos, es comprender bien tanto las características del producto, en cuanto a rentabilidad esperada, riesgo, horizonte temporal, liquidez... y también entender el mercado en el que se negocian”, apuntan en la CNMV.

Desde el regulador también inciden en la importancia de las comisiones. Aunque comprar y vender títulos se ha ido abaratando cada vez más, muchas veces las entidades utilizan comisiones que el cliente no esperaba para poder ganar algo de dinero. Es el caso de la comisión de custodia, que llega en ocasiones al 0,5% anual y que se aplica a veces a los supermercados de fondos de inversión. Un nivel de comisiones alto puede hacer que se evapore buena parte de la rentabilidad obtenida.

“Lo que hemos visto estas últimas semanas con los inversores minoristas es un salto cualitativo. No solo por la capacidad de coordinación, sino porque su análisis fundamental de compañías es muy riguroso. De hecho, en el caso de Gamestop poco a poco se fueron sumando a esta tesis muchos inversores profesionales. Algunos muy conocidos”, explica Diego Parrilla, gestor del fondo Quadriga Igneo.

Con todo, el furor Gamestop se ha ido moderando. De los 400 dólares a los que llegó a cotizar la semana pasada, las acciones han llegado a valer en esta menos de 55 dólares. Los minoristas que entraron a principios de año, cuando valían 13 dólares, se han podido hacer de oro (si han vendido). Los que entraron en pleno furor han podido perder buena parte de lo invertido. Por eso es tan importante no dejarse llevar por las modas y los impulsos al invertir.

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