Los economistas temen un arranque plano o negativo de 2021 que retrase la recuperación

Estiman que la economía avanzará un 5,5% este año con una aportación de un punto de PIB de las ayudas europeas, la mitad de lo que espera lograr el Gobierno

Un hombre trabaja en una calle del centro de Madrid.
Un hombre trabaja en una calle del centro de Madrid.

El azote de la pandemia del Covid-19 en el arranque de 2021 amenaza con volver a hacer caer la economía en el primer trimestre del año y con rebajar la velocidad de la recuperación de la crisis abierta por el coronavirus y las restricciones impulsadas para contenerlo.

Así lo ha alertado este miércoles el Consejo General de Economista que destaca que “la incertidumbre por los rebrotes del virus hace que la actividad siga limitada y que, posiblemente, el distanciamiento social y el cierre parcial de fronteras se mantengan a lo largo del primer semestre de 2021, haciendo peligrar la recuperación tanto de la demanda interna como de la externa”.

En este escenario, la previsión de los economistas es que el primer trimestre del año se salde con una evolución plana del PIB, o incluso negativa, después de que la economía española cayera a plomo en el primer semestre de 2020, se reactivara con fuerza el pasado verano y cerrar el otoño con un leve avance del 0,4%, según los datos provisionales.

Como consecuencia, el Observatorio Financiero “Informe enero 2021” relativo al tercer cuatrimestre de 2020, publicado este miércoles, cifra el incremento del PIB español en 2021 en el 5,5%, con una aportación de 1% por las ayudas europeas en camino.

La cifra contrasta con la previsión de avance económico inercial del 7,2% que espera el Gobierno, que lo eleva al 9,8% contando con las ayudas europeas, lo que supondría 2,6 puntos de aportación adicional.

En paralelo, el Consejo General de Economistas advierte que el avance del PIB de este año podría no bastar para rebajar la deuda pública, que acabaría en el 121% del PIB (frente al 118,8% que espera el Ejecutivo para el cierre de 2020) y que el déficit solo se rebajaría al 9,4% (frente al 11,3% que estima Hacienda para el año pasado).

El Consejo asume que la recuperación se consolidará en mayor medida desde 2022 (con un avance del PIB del 4,8%), cuando se aprovechará mejor el efecto de las ayudas europeas y de las reformas estructurales e inversiones que el Ejecutivo ha planteado a cambio y la campaña de vacunación habrá tenido ya un avance consistente.

La extensión de la duración de la crisis hace temer a los economistas una oleada de insolvencias empresariales y destrucción de empleo que las medidas estatales habrían logrado evitar durante 2020.

En este marco, el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, considera que “la transposición de la Directiva de insolvencia es prioritaria porque puede ofrecernos el marco regulatorio idóneo para fomentar la reestructuración de las empresas viables y liquidar en las mejores condiciones las inviables, minimizando los efectos colaterales nocivos del incremento de deuda en el tejido empresarial”.

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