Tribuna

Millennials, Centennials, Pandemials los nuevos clientes del asesoramiento financiero

Los asesores debemos acomodarnos a las demandas de los nuevos clientes, ser más digitales, sin dejar de ser racionales

El 2020 ha dejado una especie de euforia en los mercados recogida en el cálculo de los indicadores de sentimiento de mercado. Distintas empresas de estudio como la Asociación Americana de Inversores Individuales, AAII, cifran el sentimiento comprador en mercado como uno de los más altos desde finales de diciembre, declarándose un 45% de los inversores compradores. A su vez el indicador de CNN de Aversión /Euforia cifran el sentimiento de euforia en uno de los niveles más altos. Para ser rigurosos hay que decir que en la última del mes de enero, se ha producido una cierta moderación.

A su vez hemos visto como empresas que salían a cotizar en bolsa en el último trimestre del 2020 han experimentado revalorizaciones espectaculares del orden del 200%. Todas ellas empresas relacionadas con la tecnología o con las nuevas formas de relacionarse en este nuevo orden internacional. Todas estas rentabilidades de doble y triple dígito y unos mercados en los que parece fácil ganar me recuerdan a cuando todo el mundo compraba cualquier empresa que llevara en su nombre el “.com”.

Se puede decir que el año 2020 ha sido un año de disrupción y aceleración de una serie de cambios que se estaban por producir o se estaban produciendo a una menor velocidad y que la pandemia ha acelerado. Nos ha trastocado la vida que llevábamos hasta entonces, ha precipitado la adaptación a un nuevo entorno en el que la tecnología ha sido el gran aliado en nuestra cotidianeidad.

Así en el encierro obligatorio la tecnología ha estado más presente, el acceso a la información, a las aplicaciones y a los mercados ha comenzado a ser una forma de comunicación para las generaciones más jóvenes dando lugar a un nuevo estilo de clientes necesitados de asesoramiento financiero y que implicará cambios y adaptación tanto de los asesores como de los clientes.

Tenemos ante nosotros un nuevo nicho de mercado.

Los Baby Boomers y los de la Generación X puede decirse que son los inversores tradicionales hasta ahora en el asesoramiento financiero. Inversores que han pasado por todo un desarrollo de los mercados financieros, por diversas situaciones tanto de crisis como de bonanza, mirando con cierta distancia a los mercados financieros ya que su jubilación la tenían más o menos asegurada, menos cuanto más al final de la Generación X te sitúes.

La Generación Y o Millennials, que ya se encaminan a sus 40, y la Generación Z o Centennialls, se han interesado más por su futuro y por labrarse unas rentas ya que han nacido con el mantra que para ellos no habrá pensiones, que el sistema es insostenible, veremos que mundo les queda a la Generación Alpha, ¿Pandemials?

Tanto los Milennialls como los Centenialls tienen, en su comportamiento como inversores, unas pautas o características comunes, esto es:

-Como se ha comentado están más preocupados por su futuro, han crecido con el estigma de que no tendrán jubilación. Lo que a su vez les lleva a buscar oportunidades de inversión que sea fácil multiplicar su capital olvidando lo que señala el mejor inversor de todos los tiempos, Warret Buffett, “Nada seda tanto la racionalidad como grandes dosis de dinero ganado sin esfuerzo”.

-Aunque tienen más cultura financiera que sus antecesores aún les queda mucho por aprender y lo malo de esto es que consideran que con tener nociones básicas dominan la materia, olvidando también lo que señaló el economista Henry Kaufman” Hay dos tipos de personas que pierden dinero, los que no tienen ni idea y los que creen que lo saben todo”.

-Son influenciables, se guían por las opiniones de los demás. Aunque saben que la inversión es a largo plazo, necesitan ganancias rápidas, lo que unido al auge de las redes, plataformas, chiringuitos financieros y anuncios de facilidad de ganancias les hace vulnerables.

-Es una generación digital, en este sentido están atraídos por el auge de las plataformas que ofrecen operar a bajo coste.

-Unido a lo anterior prefieren los robadvisors y la gestión pasiva.

-No han vivido una caída de mercados. Cuando se han iniciado en el mundo de la inversión, una vez pasado 2008, los merados han sido alcistas, no han vivido ninguna recesión. Ello deriva a que la percepción del riesgo no la tienen definida. Aquí deberían recordar las palabras de Peter Bersnstein “El mercado no es algo especialmente complaciente, no va a generar rendimientos altos solo porque los necesites”.

Ejemplos que reflejan los riesgos de ser influenciables, del dominio de las redes, de la ganancia fácil, de no pararse a pensar lo que realmente se está invirtiendo, está en lo que se ha mencionado al inicio del artículo, el éxito de las salidas a bolsa de empresas tecnológicas o comprar acciones solo porque será lo revolucionario sin pararse a pensar cuales la estructura del negocio. Una curiosidad de la influencia de las redes es lo que sucedió a inicios de este año cuando Elon Musk puso en un Tweet que se cambiaba de whasp a Signal. La empresa Signal a la que se refería no cotiza en bolsa. Los seguidores buscaron Signal en el mercado estadounidense y compraron ese valor aunque no tenía nada que ver con la empresa referida haciéndolo subir en cifras de más de tres dígitos.

Más recientemente lo sucedido la semana pasada con la subida espectacular de Gamestop, el calificado mayor Short Squeeze hasta la fecha, y el intento que quiso hacerse con otros valores como AMC, Blackberry, o en Europa con Nokia o Pearson, llevaron a hacer creer que los pequeños inversores dominaban por fin el mercado, ¿David había vencido a Goliat! Queda muy bonito y romántico este pensamiento pero no es la realidad.

Esta serie de ejemplos citados ya han ocurrido antes, en otros tiempos, pero ahora la velocidad a la que sucede y el impacto es mayor.

Para alguien ajeno al mundo financiero que quiera empezar a inverstir, todo esto da una imagen nefasta de los mercados financieros, da una imagen de casino en el que los fundamentales, tanto macroeconómicos como microeconómicos por los que se rije la selección de valores parecen perdidos en una cultura del juego y de ganancia fácil. No obstante esta sensación ha estado también alimentada desde las autoridades monetarias, dando liquidez, mas madera al mercado, es una percepción de compra a cualquier precio que mañana subirá hay liquidez. Por eso cada vez los mercados financieros están más alejados de la economía real.

Con todo, no debemos minusvalorar lo sucedido, ya que la importancia de las redes sociales también impacta en las finanzas. No solo hay “influencers” a la hora de incitar en la compra de moda, sino que están también centrándose en el mercado financiero, aunque en este sector las consecuencias de seguir a los mal llamados nuevos gurus de la inversión pueden ser nefastas.

Los asesores debemos acomodarnos a las demandas de los nuevos clientes, ser más digitales, sin dejar de ser racionales. Con estos movimientos en mercado más que nunca hay que estar del lado de los nuevos inversores y adecuarnos juntos con cabeza a los cambios que nos depara el futuro de la industria de la inversión, ya que como señaló Victor Hugo “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

Araceli de Frutos, EAF 107 y asesora del fondo Alhaja Inversiones.

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