La solución sanitaria marca el paso a la estrategia de los inversores

Hay que dar prioridad a las apuestas inversoras de largo plazo, equilibrando valores cíclicos con las tendencias que están en marcha para transformar la economía

La idea dominante en la primavera pasada de que la crisis sanitaria sería un episodio pasajero, con una recuperación de la normalidad relativamente temprana, solo fue puesta en cuestión por la evolución de los mercados financieros, que sí descontaron una recesión intensa en las valoraciones de las compañías a través de los precios de las acciones y de los bonos. Acertaron entonces, pero parecen haberse equivocado ahora, nueve meses después, cuando la aparición de las vacunas marcó el principio del fin del problema al menos en apariencia. La euforia desatada en los primeros días de noviembre cuando varias farmacéuticas anunciaron haber descubierto el éxito de sus vacunas contra el Covid 19, ha resultado excesiva, y los acontecimientos sanitarios de las últimas semanas en todo el planeta han devuelto una estampa de realidad menos optimista. Y lo han hecho hasta tal punto, que buena parte de analistas estiman, y entre ellos aparece el Fondo Monetario Internacional, que las valoraciones que figuran en las tablas de cotizaciones no guardan coherencia plena con la realidad de la actividad económica. ¿Ha llegado la hora de revisar los planteamientos?

Es idea extendida que el sustrato tendencial de la economía sigue siendo de una consistente recuperación en los próximos trimestres, que se trasladará con relativa facilidad a las cuentas de resultados de las empresas. No creen que este pequeño alto en el camino justifique un giro radical en las decisiones tomadas hasta ahora, aunque quizás el tempo para recoger los frutos tenga que estirarse. Además, las vías por las que circulan los mercados siguen siendo hoy tan consistentes como lo eran hace unos meses, con tipos de interés planos sin fecha de caducidad, escasísimas posibilidades de aparición de la inflación salvo casos puntuales, y disponibilidad cuasi ilimitada de liquidez, lo que convierte a la renta variable en la opción más rentable, aunque lleve aparejada una prima de riesgo.

La única verdad que no precisa revelación alguna es que esta crisis se superará como se han superado las del pasado, y que cuanto más intensa es la sima en la generación de riqueza, más fuerte es la recuperación ulterior cuando se han despejado las dudas. Pero el calendario sigue siendo todavía, un año después de arrancar la crisis sanitaria, lo más incierto y lo más indescifrable, dado que ninguna de las estimaciones sobre la derrota del virus se ha cumplido. Da la impresión de que la victoria de las vacunas está asegurada, y que todo es cuestión de tiempo, cada vez de menos tiempo; pero ahora más que otras veces hay que dar prioridad a las apuestas inversoras de largo plazo, equilibrando valores cíclicos con las tendencias que están en marcha para transformar la economía, y que ya han dado buenos réditos en 2020.