La protección de datos como elemento de innovación y competitividad empresarial

Es necesario poner en la agenda del mundo empresarial la denominada ética digital, que proteja valores como la dignidad, la libertad y la autonomía de la persona

La innovación tecnológica es un elemento fundamental para impulsar un nuevo modelo económico que permita contribuir a superar las crisis venideras y garantizar el progreso social y económico. El Plan de España Digital 2025 del Gobierno de España estima que el 25% de las compañías españolas emplearán en 2025 inteligencia artificial y big data. El 30% de los empleos actuales desaparecerá y se crearán 20.000 nuevos especialistas en ciberseguridad, inteligencia artificial y datos. Habrá nuevos modelos de negocio y nuevas demandas profesionales. En la difícil situación que vivimos en la actualidad es importante plantearse qué aportaciones pueden realizarse en este sentido, contribuyendo a la construcción de una sociedad innovadora, sostenible y con pleno respeto a los derechos y libertades de los ciudadanos.

Las nuevas tecnologías son un elemento indispensable para afrontar este futuro imparable, un motor de progreso que permite abrirse a nuevos mercados y nuevas posibilidades. No obstante, no puede hablarse de innovación de forma ajena a los derechos fundamentales. La responsabilidad digital está estrechamente vinculada con el respeto a los derechos humanos y especialmente al derecho fundamental a la protección de los datos personales, que ha de entenderse como un valor. La convergencia de tecnologías como la IA, el big data, el internet de las cosas, la biometría, el blockchain, el 5G o el uso de datos genéticos debe aplicarse de forma responsable y proactiva.

Es esencial que esa economía del futuro garantice la toma de decisiones libre e informada, la equidad y la transparencia. El análisis de riesgos a la hora de otorgar un préstamo, la evaluación del perfil de una persona candidata a un puesto de trabajo, la preferencia en la atención hospitalaria en urgencias, los algoritmos de una red social en una campaña electoral, por poner algunos ejemplos, no pueden basarse únicamente en decisiones automatizadas.

En el lanzamiento de iniciativas novedosas que emplean datos personales debe valorarse también su impacto social y democrático. Por ello es imprescindible que las compañías que incorporan tecnologías disruptivas, en particular Inteligencia Artificial, a sus modelos de negocio tengan en cuenta la privacidad, la ética y la transparencia con procesos verificables. Y, de esta forma, prevenir impactos negativos en la ciudadanía que pueden traducirse además en problemas legales, de reputación y financieros.

Es necesario poner en la agenda del mundo empresarial la denominada ética digital, que proteja valores como la dignidad, la libertad y la autonomía de la persona. Una inteligencia artificial confiable y centrada en el ser humano ha de cumplir con siete requisitos clave: acción y supervisión humanas; solidez técnica y seguridad; gestión de la privacidad y los datos; transparencia, diversidad, no discriminación y equidad; bienestar social y ambiental y rendición de cuentas. Requisitos que deben ser evaluados desde el propio diseño de la tecnología y durante todo su ciclo de vida.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es consciente de esta necesidad, y por ello ha impulsado el Pacto Digital para la Protección de las Personas, entre otras medidas de responsabilidad social. Entre los principios del Pacto se encuentra impulsar la transparencia en las organizaciones para que los ciudadanos conozcan qué datos se están recabando y para qué se emplean, promover la igualdad de género y la protección de la infancia y las personas en situación de vulnerabilidad, o promover la innovación garantizando que las nuevas tecnologías eviten perpetuar sesgos o aumentar las desigualdades existentes, evitando la discriminación algorítmica por razón de raza, procedencia, creencia, religión o sexo, entre otras.

El desarrollo del proyecto ha contado con la colaboración de las principales organizaciones empresariales y fundaciones de España, que lo han ratificado adhiriéndose al pacto. Entidades tan importantes en nuestro entorno empresarial como CEOE, Cepyme, la Cámara de España y el Círculo de Empresarios, además de organizaciones representativas de la economía digital, han dado un paso importante y comprometido en este nuevo camino. De hecho, el Pacto Digital es un proyecto abierto, y todas las entidades que decidan fomentar la protección de datos como elemento diferenciador de competitividad empresarial pueden adherirse al mismo.

La Agencia Española de Protección de Datos está involucrada con el apoyo a esta innovación ética y con ofrecer las herramientas y guías necesarias para garantizar al mismo tiempo la privacidad. De hecho, en 2016 se creó la División de Innovación Tecnológica con el objetivo de dar respuesta a los nuevos retos que planteaban las tecnologías disruptivas y el nuevo enfoque hacia la responsabilidad proactiva del Reglamento General de Protección de Datos. Además de aportar soluciones de forma transversal para todos los tratamientos, se han publicado recomendaciones dirigidas a sectores tecnológicos concretos. Un buen ejemplo, han sido los esfuerzos realizados para mostrar el camino hacia la adecuación de los tratamientos que implican Inteligencia Artificial, análisis de 5G desde la protección de datos, biometría o las recomendaciones para teletrabajo.

En el ámbito de las pymes, se puede utilizar de forma gratuita la herramienta Facilita_RGPD, para facilitar la adaptación a la normativa de protección de datos. Una nueva versión, Facilita_Emprende, ayuda a los emprendedores y startups tecnológicas a cumplir con la normativa de protección de datos. La última herramienta publicada ha sido la aplicación online Comunica-Brecha RGPD, que da asistencia a los responsables a la hora de evaluar su obligación de comunicar una brecha de seguridad a las personas cuyos datos se han visto afectados.

La tecnología se ha convertido en el primer vehículo de transmisión cultural y de conocimiento, y un agente clave para contribuir a una sociedad más justa e igualitaria. Las crisis enseñan duras lecciones y lo peor que podemos hacer ante ellas es no tomar nota de las lecciones aprendidas. España debe estar en la vanguardia de la privacidad, la innovación y la sostenibilidad y, para ello, desde la AEPD nos hemos comprometido a que las entidades españolas reciban el mejor soporte.

Mar España es directora de la Agencia Española de Protección de Datos