Cómo escoger el futuro Amazon del hidrógeno verde

Incluso con los altos precios actuales, apostar por la fabricación de electrolizadores puede ser un acierto

Estación de hidrógeno en Chuncheon (Corea del Sur).
Estación de hidrógeno en Chuncheon (Corea del Sur). EFE

Los valores del hidrógeno están de fiesta como si fuera 1999. El potencial de este elemento para desempeñar un papel importante en la descarbonización ha llevado a las acciones de los productores a comportarse como los valores tecnológicos antes del crac de las puntocom. Los inversores que traten de encontrar el futuro Amazon del sector tienen al menos algunas pistas que seguir.

El valor de las acciones del especialista en pilas de combustible estadounidense Plug Power, de 30.000 millones de dólares (24.600 milloens de euros), se ha multiplicado por 20 desde el inicio de 2020 y multiplica por casi 70 las ventas previstas para este año. Su rival estadounidense Bloom Energy y el canadiense Ballard Power Systems, el grupo británico Ceres Power y la noruega Nel lo han multiplicado por cuatro o más. La británica ITM Power, que ahora vale 3.600 millones de libras (4.000 millones de euros), cotiza a más de 100 veces los ingresos del próximo año.

La histeria es comprensible. El think tank Comisión de Transición Energética cree que el hidrógeno podría representar el 15% de la energía mundial en 2050, frente a casi nada ahora. Pero los inversores se arriesgan a apostar por el caballo equivocado. La producción actual, que vale más de 150.000 millones de dólares (120.000 millones de euros) al año, es sobre todo hidrógeno gris, fabricado mediante el tratamiento del vapor. Es barato, a menos de 2 dólares el kilo, pero produce dióxido de carbono. Lo que realmente interesa es el hidrógeno verde, que se obtiene aprovechando la electricidad renovable para alimentar la electrólisis, que divide las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. Es más caro, aunque los costes están bajando rápidamente. La cuestión crucial es cuándo será más barato el verde que el gris.

Es posible hacer una estimación. McKinsey calcula que el hidrógeno verde para los sectores químico y de refinado, y los camiones impulsados por hidrógeno, costarán lo mismo que el gris en 2030. La consultora dice que tardará más en aplicarse a otras actividades como la producción de hierro y acero y la calefacción de los hogares. Sin embargo, también cree que un posible precio del carbono de 100 dólares por tonelada impuesto por los Gobiernos, tres veces el nivel europeo actual, haría que estos usos fueran competitivos también en 2030.

Ello significa que el incipiente Amazon del hidrógeno puede estar al acecho en el sector nicho (aunque importantísimo) de la fabricación de electrolizadores. Nel, rival de ITM en este ámbito, dijo el jueves que podría fabricar hidrógeno verde por 1,5 dólares el kilogramo en 2025. Es cierto que sus objetivos se basan en una energía renovable a 20 dólares por megavatio-hora, menos de la mitad de lo que cuesta la energía eólica marina en el Reino Unido. Pero el interés de los inversores y los Gobiernos es tal que, al igual que en el caso de la eólica y la solar, es posible conseguir un ahorro espectacular. La perspectiva de respaldar al Amazon del sector significa que, incluso con las valoraciones infladas de hoy, apostar puede ser racional.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías