La amenaza de Google obliga a Australia a buscar aliados

Alphabet dice que cerrará su buscador si Canberra le obliga a negociar pagos a editores y cadenas de noticias

Mel Silva, directora general de Google Australia y New Zealand, en una comparecencia telemática ante el Senado australiano, el viernes.
Mel Silva, directora general de Google Australia y New Zealand, en una comparecencia telemática ante el Senado australiano, el viernes. AP

Google ha lanzado un órdago en Australia. El titán tecnológico amenazó el viernes con cerrar su buscador en el país si sigue adelante con un plan que lo obligaría a él y a Facebook a negociar pagos a los editores y cadenas de noticias. Ello indica que la influencia de la empresa ha crecido hasta un nivel en el que resistir con éxito podría requerir que los reguladores de todo el mundo hagan frente común.

El experimento de Canberra ha puesto en jaque a Google. Desde que los legisladores desvelaron su propuesta, el pasado mes de abril, para luchar contra la toma de control del mercado de la publicidad online por parte de las grandes tecnológicas, estas han desencadenado una serie de contramedidas. El verdadero peligro para Google es que la solución australiana se adopte en otros lugares.

La empresa afirma hiperbólicamente que el llamado código de medios “pondría fin a la forma de trabajar de Google”. Un puñado de grandes personalidades, como el inventor de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, han apoyado su afirmación de que pagar por los contenidos socava un “principio fundamental” de internet.

El viernes, la directora general local de Google, Mel Silva, amplió el argumento con una irrisoria comparación entre el pago a los editores por los enlaces y fragmentos de noticias y el hecho de que una persona cobre en las cafeterías por recomendarlas a un amigo.

A pesar de las concesiones obtenidas en Australia, Google intenta dictar un modelo global en sus propios términos. El pasado mes de octubre se comprometió a gastar a lo largo de tres años 1.000 millones de dólares (800 millones de euros) en noticias, que aparecerán en una aplicación móvil independiente llamada Google News Showcase. Lo que puede parecer una gran cifra, sin embargo, representa solo un pequeño pedazo incluso del reducido negocio de la información.

Ahora Google dice que está preparado para marcharse de un mercado en el que generó 4.300 millones de dólares australianos (2.700 millones de euros) de ingresos publicitarios en 2019. Puede adoptar esa audaz posición en parte porque su empresa matriz, Alphabet, tiene un valor de mercado de 1,3 billones de dólares (1,1 billones de euros), apenas por debajo del PIB anual de Australia.

Puede que Canberra sea capaz de mantener su posición, pero sería más fácil si otros países respaldaran, o incluso emularan, su enfoque. Aunque solo sea por eso, esta batalla demuestra que puede hacer falta una respuesta coordinada frente a tal dominio corporativo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías