IPC

Lo que más subió de precio y lo que más bajó en el año de la pandemia

Joyería y accesorios informáticos encabezan las alzas ante el cambio de los hábitos de consumo por la pandemia

Combustibles y viajes lideran las caídas tras el desplome del petróleo en 2020 y la crisis del sector turístico

En 2020, el año de la pandemia del coronavirus, el IPC registró una tasa negativa por primera vez desde el año 2014. Los precios cerraron el ejercicio con una tasa interanual del -0,5% y la tasa media anual se situó en el -0,3%, la primera negativa desde 2016 y la más baja desde 2015. No ha sido un ejercicio normal, más bien todo lo contrario, y el virus ha marcado la evolución de la inflación, que refleja el parón de la actividad, el confinamiento de la población, la crisis del sector turístico por las restricciones y el desplome de los precios del petróleo.

Así, los precios que más subieron y los que más bajaron en 2020 reflejan sin duda lo atípico de un año que acaba de terminar. Todo se vio alterado a mediados de marzo, cuando estalló la pandemia y se declaró el estado de alarma. Se prohibió la movilidad de las personas, se cerraron comercios y muchos productos y servicios de primera necesidad dejaron de esta disponibles. Además, los encuestadores no pudieron realizar con normalidad su labor de recoleccion de precios mediante la visita a los establecimientos. Todo ello obligó al Instituto Nacional de Estadística (INE) a cambiar y adaptar su método de trabajo en tiempo récord.

En este escenario, joyería y bisutería, así como accesorios informáticos fue lo que más se encareció el año pasado, mientras que combustibles líquidos, hoteles y vuelos fue lo que más se abarató.

Lo que más subió de precio:

Lo que más aumentó de precio fue la la joyería y la bisutería, con una subida del 13,7%, seguido de los accesorios informáticos, con un alza del 10,3%, como consecuencia de la disrupción del teletrabajo por el confinamiento. Además, los expertos señalan que se produjo un cambio en los hábitos de consumo, dada la mayor necesidad de tener equipos informáticos y un buen acceso a internet.

Les siguieron el transporte marítimo de pasajeros (+8,7%), otros aceites comestibles (+6,5%) y la electricidad, que terminó 2020 un 5,9% más cara que un año antes. En este caso, los precios suelen repuntar en los meses de más frío por el aumento de la demanda, como está pasando ahora en el arranque de 2021, cuando se están registrando picos de precios por la borrasca Filomena. La subida de precios de la electricidad rompió con una racha de 19 meses seguidos de descensos que se iniciaron en mayo de 2019.

Un dato curioso es el alza de los seguros privados relacionados con la salud (+4,8%), como consecuencia del colapso de la sanidad pública por los pacientes de coronavirus. En este contexto, muchas personas han optado por la contratación de un seguro privado para complementar los servicios públicos. El precio de los servicios hospitalarios repuntó un 2,9% y el de las residencias para mayores y personas con discapacidad, un 2,3%.

En cuanto a la alimentación, algunos productos básicos y bebidas, partidas importantes en los hogares, incrementaron su precio. Las frutas frescas o refrigeradas aumentaron de precio un 3,2% y las bebidas no alcohólicas, como la cerveza sin alcohol o los zumos, el agua mineral o los refescos, subieron un 1,5%. El pescado fresco se encareció un 1,3%, al igual que la carne de vacuno. Los productos de papel, donde se incluye el papel higiénico que tanto se agotó en los lineales de los supermercados al comienzo de la pandemia, subieron un 1,2%.

Lo que más bajó de precio:

Lo que más se abarató el año pasado fueron los combustibles líquidos, cuyos precios bajaron un 25,1%. Los combustibles en general se vieron afectados por el desplome de los precios del petróleo, que cayeron más del 20%, como consecuencia de la menor demanda mundial por las restricciones para contener la pandemia. La gasolina, por su parte, cedió un 8,3%.

A los combustibles le siguieron los hoteles y hostales, con un descenso de los precios del 18,3%, y los vuelos internacionales, que bajaron un 17,3%, debido al castigo que ha sufrido el sector del turismo por las limitaciones a la movilidad y a los viajes. Así, todas las cifras turísticas sufrieron un desplome: turistas visitantes, gasto turístico, pernoctaciones en hoteles y en alojamientos extrahoteleros o vuelos operados, entre otros. De hecho, el turismo extranjero en España bajó un 100% durante los meses de abril y mayo por el confinamiento. El INE explicó que el colapso se debió también a los cierres de las fronteras durante el estado de alarma. La actividad turística prácticamente fue nula y, una vez se levantó la mano durante los meses de verano, el sector se vio obligado a bajar sus precios para animar los viajes ante la elevada incertidumbre.

En esta línea, los paquetes turísticos nacionales se hundieron un 10,6%, y eso a pesar de que en el mes de diciembre los precios a destinos nacionales crecieron un 13,9% impulsados por el deseo de volver a viajar en Navidad. Las tarifas de los vuelos nacionales se recortaron un 4,7%. En el caso de los paquetes internacionales, los precios cayeron un 6% en el conjunto del año. En diciembre, los precios se incrementaron un 5% por la mejora de la movilidad internacional.

También destacan las bajadas del gasóleo, con un descenso del 12,4%, y el gas natural, que cayó un -11,8%. Así como la partida de otros aceites comestibles fue de las que más subió, el aceite de oliva, por su parte, bajó más del 4,2%. Asimismo, los equipos para hacer deporte se abarataron un 3,4%, aunque las bicis subieron un 2,3%.

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