Banca

El BCE no pedirá más capital a los bancos tras su fusión

Alerta al sector para que no use el fondo de comercio negativo (badwill) para repartir dividendo

Andrea Enria, responsable de la supervisión en el BCE
Andrea Enria, responsable de la supervisión en el BCE

Los supervisores insisten en su empeño en reducir el número de bancos existentes en Europa para crear entidades más fuertes y capitalizadas. Su objetivo es evitar una nueva crisis financiera y que puedan codearse con la banca de Estados Unidos, algo que de momento se antoja muy complicado.

Para lograr su objetivo, el Banco Central Europeo ha regulado sus criterios de ejercicios anteriores y adelantó ayer que “no penalizará los planes de integración creíbles con requerimientos de capital” más elevados. Ya en 2020 ha empleado este criterio, frente a años anteriores en los que pedía a las entidades en fase de fusión el ratio de capital que el banco resultante tuviese el ratio de capital más alto entre las firmas en proceso de integración.

Esta anterior exigencia bloqueó varias operaciones, al ser complicado que los dos bancos en proceso de fusión pudiesen igualar su ratio de solvencia. Esta fue, entre otras, una de las causas de la ruptura en mayo de 2019 de las negociaciones entre Unicaja y Liberbank, que ahora han recuperado con éxito.

El BCE, por otra parte, reclama a las entidades que no distribuyan vía dividendo la hucha que pueda generarse por el fondo de comercio negativo o badwill (la diferencia entre el valor en libros de un banco y el precio que paga el adquirente) “hasta que la sostenibilidad del modelo de negocio haya quedado firmemente establecida”. Pretende que desempeñen su papel “como capital del banco combinado”.

En la actualidad, tanto en la fusión de CaixaBank y Bankia como en la de Unicaja y Liberbank este badwill se empleará, en parte, para costear la reestructuración de cierre de oficinas y recorte de plantilla tras la fusión.

Lo que sí prevé aceptar es el uso temporal de los modelos internos existentes, “sujeto a un plan sólido de implantación”. Dichos modelos permiten a algunas entidades ajustar sus huchas de solvencia a los riesgos incurridos, liberando capital con su aplicación.

El BCE ha recogido estas medidas en una guía publicada ayer, tras llevar a cabo un proceso de consulta pública que concluyó el pasado 1 de octubre. Esta guía describe el enfoque del supervisor en la consolidación del sector bancario en la que subraya su disposición a facilitar proyectos de consolidación sostenibles comprometiéndose a no penalizar aquellos planes de integración creíbles con requisitos de capital (pilar 2) más elevados, como en el pasado.

El banco central, en su labor de supervisor ban­cario europeo, reconoce que la experiencia de­muestra que no existe un enfoque de “talla única” cuando se trata de la consolidación del sector, por lo que apunta que debe esperarse un enfoque “caso por caso”.

El organismo apunta que utilizará sus herramientas de supervisión “para facilitar proyectos de consolidación sostenibles”, que “deberán estar basados en un plan de negocio y de integración creíble, mejorar la sostenibilidad del modelo de negocio y cumplir unos estándares elevados de gobernanza y de gestión de riesgos”.

El BCE ha aprovechado la divulgación de esta guía para “animar” a las entidades que estén considerando una consolidación a que interactúen con los supervisores en una fase temprana, a fin de que el BCE pueda ofrecer su feedback preliminar sobre dichos proyectos.

"Esta guía sobre consolidación ayuda al BCE a hacerse entender, hace que las acciones de supervisión sean más predecibles y evita percepciones erróneas de las expectativas de los supervisores, en beneficio de todos ", ha señalado Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE.

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