Banca

La banca se reinventa con menos entidades y próximos cierres de más de 8.000 oficinas

En 2021 se completará el mapa de fusiones, pero solo se apuesta por la unión de Sabadell con BBVA

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, y José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia y en unos meses de CaixaBank
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, y José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia y en unos meses de CaixaBank

La banca europea tiene un gran reto por delante si se quiere comparar con la estadounidense: crecer en tamaño, capital y capitalización. Pero también debe competir con otro gran enemigo, las big tech, firmas que cada vez están arrebatando más cuota de mercado a los bancos, sobre todo en medios de pago y crédito al consumo, dos negocios que aportan destacados ingresos a través de los márgenes y de comisiones, aunque el crédito al consumo ha descendido como consecuencia de la pandemia.

Pero antes el sector tiene que resolver otros problemas surgidos precisamente de la crisis sanitaria, y aunque afecta a todos los sectores y continentes, los bancos europeos, y entre ellos destacan los españoles, deben combatir la subida de la morosidad por la caída de la economía, el descenso de los ingresos por la menor actividad empresarial y el afán de los españoles por ahorrar ante el temor a los efectos del Covid. A ello se suman unos tipos negativos que durarán aún varios años, casi una década más, y una falta de demanda crediticia solvente.

La reducción de costes vía cierre de oficinas, y recorte de plantilla, las viejas recetas de siempre, siguen siendo las más recomendadas por los supervisores, y ante ello, las fusiones mantienen su protagonismo como fórmula.

El problema es que su recorrido es cada vez más corto, por lo menos en el mercado doméstico, según coinciden todos los banqueros y expertos consultados. “En 2021 habrá alguna fusión más, pero tampoco creemos que se puedan producir ya muchas”, explican casi todos los directivos preguntados por este periódico.

Durante el año que acaba de finalizar el BCE con el apoyo del Banco de España activó el botón de las fusiones, que quedó paralizado los meses del confinamiento total en el país (de marzo a junio), pero que se volvió a reactivar en verano. De ahí surgió la fusión de CaixaBank y Bankia, para crear el banco más grande de España, con unos activos de 664.000 millones de euros. Esta operación subía la presión para otras entidades, como Banco Sabadell, que figuraba y figura en todas las quinielas como el candidato a protagonizar una fusión.

En Europa, de media hay 0,38 oficinas por habitante; en España, 0,51

La fusión de Unicaja y Liberbank también estaba sobre la mesa de los analistas y supervisores. Confiaban en que ambas entidades pudiesen resolver sus diferencias. Y así ha sido, justo al final del año. El martes 29 de diciembre sus respectivos consejos aprobaron su fusión, que dará lugar al quinto banco español con 110.000 millones de euros en activos.

Pero el BCE y el Banco de España quieren bancos más fuertes, más grandes, y que puedan capitalizarse mejor en el mercado. El supervisor pretende evitar una crisis bancaria derivada de la crisis sanitaria. De ahí que ahora su obsesión es pedir a los bancos “más provisiones y capital, más capital”, explica un destacado banquero, quien añade, que pese a esta petición “es cierto que con el Covid ha relajado las exigencias de capital del 8% al 9%, frente al 10% u 11% de años anteriores. Pero también es cierto que el BCE sabe que ningún banco va a bajar su ratio de capital al 9%. Ninguna entidad se atreverá, sería su condena en el mercado”.

El repunte de la morosidad tras el próximo fin de las medidas de alivio para paliar el desastre económico del Covid, como las moratorias o los créditos con aval del ICO se ha convertido en un dolor de cabeza para los supervisores, razón por la que insisten en que la banca lleve a cabo más recortes de costes y aumenten sus provisiones y capital.

En el continente, la media de comisiones es de 90 euros al año, en España, de 34

Algunos expertos, como Antonio Madera, director de la agencia de rating Axesor, cree que en el peor de los escenarios los impagados pueden subir a doble dígito. Ante ello, cree que la banca reaccionará con diferentes estrategias. Estarán aquellos bancos que han llevado o llevarán a cabo importantes desinversiones, como BBVA con la venta de su filial estadounidense; o Sabadell que ha anunciado que pondrá en venta su filial de Reino Unido TSB, o los que apostarán por las fusiones, como ha ocurrido con CaixaBank y Bankia. Este experto mantiene que las fusiones seguirán en 2021, “pero principalmente dentro de las entidades de menor tamaño”. También destaca el reto de la digitalización.

Su opinión es compartida por varios directivos, aunque también prácticamente todas las fuentes consultadas coinciden en que todavía puede producirse una destacada operación corporativa protagonizada por Sabadell. “No descartamos que BBVA y Sabadell retomen sus negociaciones para su fusión, aunque tras la sustitución de Jaime Guardiola como CEO por César González-Bueno parece más complicado”, declara un veterano del sector.

“Si se hubiese cerrado la fusión de BBVA y Sabadell como se preveía en noviembre, el mapa bancario español hubiera quedado cerrado en 2020, salvo algunos ajustes menores”, señala otra fuentes financiera.

Vuelta a los años 50
Las fusiones, de cualquier forma, tienen como objetivo el recorte de costes, con cierre masivo de oficinas y reducción de plantilla. Algunas entidades, como Banco Santander, y ahora Banco Sabadell, han recurrido en 2020 a esta fórmu­la en solitario, lo mismo que Ibercaja, entre otras. Santander cerrará en los próximos meses 1.033 sucursales, y ha iniciado un ERE que afecta a 3.572 empleados. Es el mayor ajuste de su historia. Sabadell ha cerrado casi 250 sucursales, pero su objetivo es clausurar bastantes más este año, por encima de las 300, de hecho, la idea es convertir la pata del negocio de retail del banco en un nuevo ING, con pocas oficinas, pero con una operativa muy digitalizada. El plan del banco pasa también por ajustar su plantilla en otros 1.800 empleados este año, cifra que repite de 2020.

Un directivo de uno de los principales bancos del país aseguraba el martes que ahora “comienza la verdadera transformación de la banca. Hay que reinventase o morir. En el nuevo modelo habrá oficinas, pero muchas menos, y las que haya habrá que reutilizarlas para otros servicios, además de para la venta de productos bancarios. Hay que tener en cuenta la situación tan privilegiada en la que e encuentran ubicadas las sucursales de los bancos”.

De momento, varios directivos coinciden en que con el impulso de la digitalización por parte de los bancos y del espectacular crecimiento del uso de los canales online por parte de los clientes producido en los últimos meses por causa del coronavirus la banca ha cerrado o ha anunciado planes de cierres de más de 5.000 sucursales.

“Y aún pueden cerrarse otras 5.000 oficinas para quedar el número reducido a menos de 15.000, es decir, bajar del número de sucursales existentes en 1950”, explica un banquero.

ERE de Santander
Cuando Santander anunció su ERE en noviembre a los sindicatos dio algunas claves del porqué de esta medida sin terciarse una fusión, y sin haber transcurrido un año desde su anterior ajuste, que afectó también a más de 3.000 empleados.

Aseguró que en los últimos años los ingresos por intereses habían descendido un 59%; se había producido un fuerte descenso del crédito. Y destacó que a diferencia de Europa, en España aún había gran densidad de oficinas por habitante. Así, mientras que la media en el Viejo Continente era de 0,38 oficinas por habitante, en España esta métrica es de 0,51.

Además, los activos gestionados por las sucursales en Europa son de 10,28 millones y en España esta cifra se reduce a 4,92 millones, y los ratios de eficiencia en el país han pasado del 45,5% al 53,3%. A lo que se suma una previsión del ROE (rentabilidad sobre recursos propios) para el cierre del ejercicio 2020 del 2%, mientras que el Banco de España estima que debe ser del 7% sal 8%, cerca del coste de capital.

Comisiones
Otra señal de identidad de 2021 será la subida de comisiones por servicios hasta ahora gratuitos. Ya en el último trimestre de 2020 varios bancos avisaron de sus nuevas políticas de comisiones, con tarifas planas para los clientes más vinculados y altas cuotas para los menos activos. La referencia: el resto de Europa.

Según un estudio de la firma Capgemini en Europa la media de comisión anual por cliente en la banca es de 90 euros, frente a los 34 euros actuales en España. Santander y CaixaBank ya han empezado a cobrar 240 euros anuales a los clientes sin vinculación.

Nuevo control del BCE: la reclasificación de las carteras de impagados

Doble exposición de los logotipos de las entidades Unicaja y Liberbank.
Doble exposición de los logotipos de las entidades Unicaja y Liberbank. EFE

Capital. La banca española es una de las más resistentes de Europa ante una posible crisis, pero su imagen se distorsiona al analizar su ratio de solvencia o capital frente al resto de los bancos europeos. Según el último análisis de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), publicado el 11 de diciembre, la banca española vuelve a convertirse en el farolillo rojo del sector en Europa por ratio de capital. Su solvencia se eleva al 11,8%, solo tres décimas por encima de lo registrado en marzo. Y sigue siendo la más baja de Europa, cuya media se sitúa en el 14,7%.

Dividendos. El BCE levantó en Europa el veto para repartir dividendos a la banca el pasado 15 de diciembre, pero solo en parte. Podrán abonar hasta el 15% del beneficio acumulado en 2019 y 2020 o no sobrepasar 0,20 puntos del ratio CET 1 de los activos ponderados por riesgos (APR). De ambas cantidades deben elegir la más baja. Pero, para ello, las entidades deben ser rentables, si no, deberán esperar a septiembre, cuando es previsible se levante el veto definitivamente. En España se calcula que la banca repartirá hasta ese mes unos 1.500 millones, entre el 10% y el 17% de sus ganancias, siempre bajo la autorización del supervisor. El resto del dividendo se dará a partir de septiembre.

Reclasificación. Ahora el temor del BCE es el aumento de la morosidad. Por ello, ha iniciado una vigilancia especial y ha pedido a la banca que reclasifique sus carteras crediticias que puedan entrar en morosidad en verano, una vez que hayan finalizado las medidas paliativas de los Gobiernos para atenuar el declive económico, como las moratorias de los ERTE y, sobre todo, en el caso español, los créditos con aval ICO. Pese a estas medidas, varios expertos consideran que la mora será algo inferior a lo previsto al inicio de la crisis.

Otras claves del sector

Jaime Guardiola, Josep Oliu y César González-Bueno.
Jaime Guardiola, Josep Oliu y César González-Bueno.

Competencia de las fintech. El Banco de España ya ha avisado en varias ocasiones sobre la competencia de estas plataformas digitales. Aún su peso en el negocio bancario es bajo, pero nadie duda de que subirán en un futuro. “En un futuro matarán la fuente de ingresos alternativa de a banca, que son las comisiones”, reflexiona un banquero.

Fondos de inversión. Otra fuente de ingresos son la comisiones por la gestión de los fondos de inversión o los planes de pensiones, “pero en muchos casos no han logrado batir índices. Quizás tienen que bajar comisiones, como ha empezado a hacer el gestor Francisco García Paramés”, explica el mismo banquero.

Ganar tiempo. Uno de los objetivos de la banca tradicional es ganar tiempo hasta que los tipos de interés comiencen a subir. La recetas, las ya mencionadas, reducción de costes y fusiones. El problema es que la banca así debe resistir como mínimo 10 años, periodo que los expertos calculan para que el BCE cambie su estrategia y suba tipos.

Gobernanza. Este es otro de los retos de la banca española y en el que el supervisor nacional ha puesto también su empeño. De momento, ha pedido a los presidentes ejecutivos de la banca doméstica que dejen sus funciones ejecutivas. En el caso de los grandes bancos ha reclamado ya que limiten sus funciones, algo que ya ha hecho, caso de Ana Botín y de Carlos Torres, presidentes de Banco Santander y de BBVA, respectivamente. Josep Oliu, de Sabadell, y Manuel Azuaga, de Unicaja, perderán sus atribuciones ejecutivas en los próximos meses.

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