Brexit

Johnson rechaza pedir una prórroga del periodo transitorio para dar tiempo al acuerdo

La libra ha llegado a caer un 2% respecto al dólar

Un barco, encallado en la arena durante la marea baja en el puerto Roscoff, Francia.
Un barco, encallado en la arena durante la marea baja en el puerto Roscoff, Francia. AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, desoye las peticiones de sus socios británicos y se niega a pedir a la Unión Europea una prórroga del periodo transitorio, que finaliza el 31 de diciembre, a pesar de que no haya plazo para alcanzar y ratificar un acuerdo de salida de Reino Unido. "Nuestra posición respecto al periodo de transición es clara. Terminará el 31 de diciembre”, explicó el portavoz del premier, apuntando que la ratificación del acuerdo se hará antes de que comience el nuevo año. “El tiempo escasea y por eso nuestros negociadores siguen trabajando duro”, apuntó.

Horas después, el propio Johnson aseguró que los británicos saldrán adelante sin un pacto con la UE, aunque eso no significa que no deseen llegar a un punto común. El primer ministro explicó que la situación “no ha cambiado” y sigue habiendo “problemas” en la negociación, aunque ve “más que satisfactorio” un acuerdo comercial según las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como sucedería si no hubiese pacto. “Es fundamental que todos comprendan que el Reino Unido debe poder controlar sus leyes y gestionar su industria pesquera”, subrayó durante una rueda de prensa.

De esta forma ignora las peticiones de los diputados conservadores así como de otras figuras política del país. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también es partidario de esta opción pues considera que arriesgar el "caos" de un Brexit sin acuerdo es "peligroso" y que, con la rápida expansión del coronavirus, "en lo único que el país debería estar concentrado es en luchar contra el virus". "Asegurar nuestra cadena de suministro y luchar contra la pandemia del coronvirus requieren, más que nunca, los esfuerzos plenos y sin divisiones de los ministros", añadió.

La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, también considera “impresicindible” que Johson intente lograr una extensión de este periodo transitorio. “La nueva cepa del Covid, y sus diversas implicaciones, significa que nos enfrentamos a una situación profundamente grave y que exige nuestra atención al 100%. Sería inconcebible agravarlo con el Brexit”, publicó en Twitter.

Y es que si la situación ya se tornaba compleja de por sí, la detección de una nueva cepa de Covid-19 en Reino Unido ha venido a acrecentarla. Una veintena de países -España lo hará desde este martes-, han cerrado las fronteras con las islas británicas, a pesar de que los países de la Unión Europea acordaran ayer mantener abiertas las fronteras interiores del espacio Schengen. El bloqueo de los avances ha enturbiado el relativo pesimismo de la semana pasada: la libra ha llegado a bajar un 2% frente al dólar -la mayor caída desde marzo, al inicio de la pandemia-, afectada también la divisa por la situación sanitaria, que ha provocado el cierre de la frontera en el Canal de la Mancha y el confinamiento de Londres.

Con su negativa, Johnson también hace oídos sordos a las palabras del Parlamento Europeo, que ya ha subrayado que no hay tiempo para ratificar un acuerdo antes del 1 de enero. Ya lo advirtió antes de que se rebasara la última fecha límite para la negociación. La institución había un plazo que terminaba a las 00.00 para tener el texto final y poder ratificarlo en los 10 días que quedan hasta el 1 de enero. Un plazo que, en todo caso, en ningún momento había sido aceptado como tal por la Comisión Europea.

"El procedimiento parlamentario normal para un acuerdo ya no es posible. No es posible la ratificación para el 31.12.2020. Ahora tenemos que pensar muy objetivamente sobre cómo tratar la situación", tuiteó poco antes de la pasada medianoche el presidente de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo, Bernd Lange. Ante esta situación, en la que "todavía no está claro si habrá un acuerdo", el presidente de la comisión de Exteriores de la Eurocámara, David McAllister, anunció en Twitter la convocatoria de "una reunión extraordinaria del Grupo de Coordinación del Parlamento Europeo sobre el Reino Unido" las 9:45 horas "para evaluar la situación y discutir los próximos pasos".

Con todo, las conversaciones continúan este lunes. Sin pacto el 31 de diciembre, el intenso comercio de bienes y servicios entre Reino Unido y la UE estará sujeto a aranceles, cuotas, permisos y retrasos administrativos, cumplido el plazo de un año, posterior al Brexit, durante el que se mantenía la relación comercial entre ambos bloques. Ahora precisan de un nuevo acuerdo. Empresas y economistas han avisado del riesgo de este escenario, más dañino para Reino Unido pero complicado también para la UE.

El negociador de los Veintisiete, Michel Barnier, afirmó este domingo que "en este momento crucial para las negociaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido", Bruselas sigue trabajando "duro" con el equipo británico. "La UE sigue comprometida con un acuerdo justo, recíproco y equilibrado. Respetamos la soberanía del Reino Unido. Y esperamos lo mismo. Tanto la UE como el Reino Unido deben tener el derecho a fijar sus propias leyes y controlar sus propias aguas. Y los dos deberíamos ser capaces de actuar cuando nuestros intereses estén en juego", publicó en Twitter.

No obstante, aunque el pacto no se pueda ratificar en lo que queda de año, ambas parte están aún a tiempo de llegar a un acuerdo de aquí al 31 de diciembre, e incluso el pacto podría aplicarse provisionalmente a partir del 1 de enero a la espera de ser ratificado por la Eurocámara y el Parlamento británico.

El jueves pasado, los líderes de los grupos parlamentarios de la Eurocámara fijaron las 00.00 horas de este lunes como el momento límite para contar con un pacto, ya que si se retrasaba más, como ha sucedido, no dispondría de suficiente tiempo para hacer el escrutinio del texto previo a su ratificación en un pleno extraordinario a final de año. El Parlamento Europeo lleva semanas advirtiendo de que ostenta la competencia de revisar los acuerdos comerciales a los que llega la Unión Europea con terceros países e insistiendo en que necesitará tiempo para realizar un escrutinio de los textos, que habitualmente cuentan con cientos de páginas.

Una vez reciba el texto formalmente, el Parlamento Europeo debe convocar un pleno de dos días para anunciar la recepción del pacto y su remisión a las comisiones competentes, para que den su luz verde y lo devuelvan al pleno para su voto final al día siguiente, usando todos los procedimientos urgentes de los que disponen.

En cualquier caso, superado el plazo, si se logra un pacto antes de fin de año, el 1 de enero podría aplicarse de manera provisional sin el consentimiento de la Eurocámara, que validaría el acuerdo ya en 2021.

El secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, descartó comprometerse con la fecha límite fijada por la Eurocámara durante una entrevista con la emisora de radio France Inter el sábado. "Creo que nunca hay que negociar con alguna forma de presión temporal, porque te obliga a hacer concesiones para terminar, pase lo que pase, y nosotros no queremos un acuerdo a cualquier precio", subrayó, y avisó de que "están en juego sectores enteros, como la pesca", y el respeto de la competencia en el mercado único.

La propia Comisión Europea tampoco quiso comprometerse con la fecha límite establecida por el Parlamento. "No puedo entrar en detalles, seguimos negociando, queremos un acuerdo", declaró el portavoz de la Comisión Daniel Ferrie durante la rueda de prensa diaria de la institución hace tres días.

La pesca

Más allá de los plazos, los equipos negociadores británico y comunitario siguen sin lograr un consenso, sobre todo, en la cuestión pesquera. La Alianza Pesquera Europea (EUFA), que representa a las flotas de los países de la UE que tradicionalmente han pescado en las aguas británicas e incluye a la Confederación Española de Pesca (Cepesca), denunció el sábado en un comunicado que el sector está "al borde del abismo".

"Pese a las repetidas promesas, estamos a punto de ser vendidos con la oferta que la Comisión Europea le ha hecho al Reino Unido. Más aún cuando se prevé que las negociaciones pesqueras con el Reino Unido comiencen de nuevo después de solo 6 ó 7 años", criticó. Para lograr un acuerdo con Londres, la Unión Europea plantea asumir algún recorte en las cuotas pesqueras de la flota comunitaria en aguas británicas.

"Lo único que queríamos evitar era llegar a una situación de salida del Reino Unido sin ningún acuerdo firmado, pero la propuesta que se está realizando ahora es igual de negativa. Estamos asistiendo a unas propuestas de recortes brutales y sin precedentes en una amplia gama de poblaciones, incluidas las especies pelágicas, mariscos y pescado blanco", señaló.

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