Producción

El emprendedor ruso que se ha hecho rico con mini plantas de vehículos tipo McDonald's o Starbucks

Arrival apuesta por un modelo de producción de autobuses eléctricos mucho más flexible

Modelos de vehículos eléctricos de Arrival
Modelos de vehículos eléctricos de Arrival

El empresario ruso Denis Sverdlov quiere revolucionar la industria automovilística, reemplazando las líneas de montaje de Henry Ford con pequeñas fábricas que cuestan mucho menos.

Mientras que la mayoría de las empresas de la industria apuntan a grandes cifras de ventas para mantener la producción de sus grandes plantas, Arrival, que comenzará produciendo autobuses y furgonetas eléctricas el año que viene, apuesta por hacer justo lo contrario. Sus microfábricas necesitan alrededor de 50 millones de dólares de inversión, en comparación con los 1.000 millones de dólares para las plantas tradicionales. Con la mitad de gastos de capital y en una décima parte del espacio, podrá fabricar lo mismo que una de esas fábricas, asegura.

"No utilizamos talleres de estampación, soldadura y pintura de metales. En su lugar, estamos utilizando aluminio para chasis, componentes patentados para carrocerías y adhesivo estructural", señala. 

La compañía ya tiene dos microfactorías, una al noroeste de Londres en la ciudad de Bicester, y la otra en Rock Hill, Carolina del Sur, y apunta a tener 31 plantas para 2024. Mientras que las nuevas empresas de vehículos eléctricos comunmente queman efectivo durante años o nunca entran el beneficios, Arrival dijo que espera comenzar a generar ganancias en 2023.

El enfoque de Arrival recibió el respaldo de compañías como Hyundai Motor y BlackRock a principios de este año, mientras que United Parcel Service acordó comprar las primeras 10.000 camionetas equipadas con sistemas avanzados de asistencia al conductor.

La compañía ya tiene dos microfactorías, en Londres en Carolina del Sur, y apunta a tener 31 plantas para 2024

“Hay más de 560 ciudades en el mundo, que tienen una población de más de un millón de personas, y cada una de estas ciudades podría tener una microfábrica que produzca 10.000 vehículos específicamente diseñados para las necesidades de ese mercado”, asegura Sverdlov. "Este modelo puede ser tan escalable como McDonald's o Starbucks".

Arrival, que se ha asociado con CIIG Merger para recaudar fondos y empezar a cotizar en el Nasdaq, ha sido valorada en 5.400 millones de dólares. Con más de 600 millones de acciones en circulación después de la unión, su valoración se podría elevar a unos 15.000 millones de dólares, según la negociación desde el mes pasado.

Con una participación después de la fusión del 75%, la participación de Sverdlov tiene un valor de aproximadamente 11.000 millones. El emprendedor, de 42 años, es más rico que algunos magnates rusos, incluidos el copropietario de Lukoil, Leonid Fedun, y Alexander Abramov, presidente de la siderúrgica Evraz, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. El empresario no ha querido hacer comentarios sobre su patrimonio neto.

Las compraventas de acciones sitúan la valoración de Arrival en unos 15.000 millones de dólares

Fundada en 2015, Arrival emplea ahora a más de 1.400 trabajadores. Reclutó a los mejores talentos de las industrias automovilística y tecnológica: Avinash Rugoobur, su presidente, fue jefe de estrategia de la unidad de conducción autónoma Cruise de General Motors; Mike Ableson, director del negocio, fue vicepresidente de infraestructura de vehículos eléctricos y estrategia global de GM. Algunos de sus ingenieros trabajaron anteriormente en Tesla, Jaguar Land Rover Automotive, Apple y Google.

Gracias a las microfábricas más baratas, la empresa quiere vender sus furgonetas y autobuses eléctricos al mismo precio que los equivalentes de diésel. En Estados Unidos, donde la administración de Joe Biden quiere que en 2030 todos los autobuses fabricados allí sean eléctricos, un vehículo de 12 metros de longitud costaría menos de 450.000 dólares, dijo Sverdlov en una conferencia telefónica el mes pasado.

El concepto es creíble y "sólido", dijo Sandy Munro, fundador de la consultora Munro & Associates, que ganó notoriedad al criticar los modelos de Tesla y analizar cómo están construidos. Siempre que la empresa pueda administrar las líneas de suministro a muchas plantas, el plan es de bajo costo y lo acerca a las necesidades de los clientes, opina Munro. 

La fuerte subida del precio de las acciones de Tesla este año ha impulsado el apetito por inversiones en compañías de vehículos eléctricos, incluidas Arrival, Fisker y Nikola. Los nuevos participantes aún no han registrado ingresos significativos, y mucho menos ganancias, lo que lleva a algunos a cuestionar si hay una burbuja. Nikola, cuyas acciones se duplicaron en solo tres días en junio, recientemente ha tenido problemas para hacer frente a las críticas de que exageró la capacidad de sus primeros prototipos.

Pero por ahora, las cosas pintan bien para Sverdlov, quien estudió ingeniería en San Petersburgo antes de dirigir una startup rusa de internet móvil vendida por 1.500 millones de dólares y ocupar el cargo de viceministro de comunicaciones ruso. También está detrás de Roborace, una empresa de vehículos eléctricos autónomos de competición.

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