El Brexit se enfrenta a su semana decisiva con leves avances en materia de competencia

La pesca sigue siendo un gran punto de conflicto entre Bruselas y Londres

El negociador de la UE, Michel Barnier, llega a la reunión con diplomáticos de los países europeos
El negociador de la UE, Michel Barnier, llega a la reunión con diplomáticos de los países europeos EFE

El capítulo final de las negociaciones del Brexit está lleno de anexos y anotaciones a pie de página que han ido apareciendo a medida que se acercaba la fecha límite. Sin embargo, esta vez sí que sí, comienzan a escribirse las últimas líneas, con el suspense añadido de que prácticamente todo sigue estando en el aire. Este lunes, un día después de que la Unión Europea (UE) y Reino Unido aceptasen proseguir con las conversaciones y apostarlo todo a las próximas dos semanas, Bruselas volvió a recordar a Londres que sigue habiendo un precio para llegar al pacto. Un precio que no ha cambiado desde hace meses: si Reino Unido quiere tener acceso sin restricciones al Mercado Único “será bienvenido” siempre que lo haga siguiendo las mismas reglas que la UE, porque las alternativas tienen un “precio”, y es el de los aranceles y cuotas, afirmó la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Junto a la competencia y la igualdad de condiciones se encuentra el acceso de la flota comunitaria a las aguas británicas, el otro gran frente de batalla, al que se le añade, ya en segundo plano, la gobernanza del acuerdo. Si no hay pacto, a partir del próximo 1 de enero las relaciones comerciales a uno y otro lado del Canal de la Mancha pasarán a estar gestionadas por las normas de la Organización Mundial del Comercio, lo que redundaría en un caos por el gran flujo de personas, bienes y servicios que cruzan de un lado a otro.

Lo cierto, confesó también hoy el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, cuyo país ocupa hasta final de este mes la presidencia de turno de la UE, es que “todos los plazos se han agotado, pero seguimos negociando porque nos parece lo correcto”. El jefe de la diplomacia alemana defendió que “hay que seguir negociando mientras existan posibilidades” de acuerdo, aunque “en paralelo” los Veintisiete se preparen con medidas de emergencia para evitar un divorcio “desordenado”.

Según confirmaron fuentes comunitarias a lo largo del día de ayer, hay “pequeños avances” en lo relativo al level playing field, como se ha venido a llamar al apartado que recoge el espinoso asunto de la igualdad de condiciones, pero el consenso sigue estando todavía lejos pese a que Londres parece haber aceptado la puesta en marcha del mecanismo para gestionar posibles divergencias que solicita la UE.

Esta herramienta, para evitar que las empresas británicas jueguen con ventaja en el mercado comunitario, analizaría cuestiones relativas a los estándares de calidad o a las ayudas estatales a organizaciones, por poner algunos ejemplos de su alcance.

Donde al menos por ahora no parece haber posibilidad de llegar a un acuerdo es en materia pesquera. El negociador jefe comunitario, Michel Barnier, trasladó ayer a los 27 en una reunión con los embajadores de los Estados miembros ante la UE que el consenso “sigue estando muy lejos”, según fuentes europeas. Así las cosas, los europeos no descartan ningún escenario, desde el más optimista que implicaría el entendimiento a tiempo al salvar el obstáculo de la pesca hasta el fracaso de las negociaciones, pasando por una situación intermedia en la que se alcance un acuerdo pero no a tiempo de que sea adoptado y ratificado antes de la ruptura total.

En materia pesquera, socios como Francia han dejado claro que bloquearán un potencial acuerdo si los intereses de la flota gala no se ven satisfechos. Al otro lado, el Gobierno británico de Boris Johnson corre el riesgo de sufrir las protestas de las comunidades pesqueras, firmes defensoras de cerrar las aguas británicas.

Von der Leyen y Johnson decidieron tras una conversación telefónica el domingo mantener las negociaciones a pesar de las dificultades ,y pidieron a sus respectivos negociadores, Barnier y el británico David Frost, un “último esfuerzo” a pesar del “agotamiento” por la falta de resultados después de casi un año de conversaciones.

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