Aprovechar el poder del tren para acercar a las personas

La liberalización del ferrocarril abre una nueva etapa que supondrá una revolución de la movilidad en España

Aprovechar el poder del tren para acercar a las personas

Orlando Figes ilustra con brillantez y hondura en su libro Los Europeos cómo en el siglo XIX se erige el ferrocarril como fuerza democratizadora. Revolucionó el sentido europeo del espacio y el tiempo, impulsó la circulación internacional de personas y bienes, transformó la economía y la cultura, y acortó las distancias que separaban a los hombres.

Hoy comienza la liberalización del transporte ferroviario de pasajeros, lo que significa que cualquier empresa ferroviaria podrá operar en todas las líneas que gestiona Adif. En pocos meses se incorporarán sucesivamente dos nuevas compañías, Ouigo e Ilsa, en competencia con Renfe. Coincidiendo con el final de la crisis del Covid-19, tendremos más trenes (más frecuencias, menores precios). Es la materialización de otra gran transformación sostenible de la movilidad. Y solo es el comienzo.

Liberalizar es abrir, no privatizar, y el papel que ha de jugar en este nuevo mercado el operador histórico, la empresa pública, es esencial. Competirá con nuevos agentes para hacer atractivo el viaje más sostenible. Todos ellos asegurarán el mayor confort y calidad de los servicios y aprovecharán el potencial de nuestros aproximadamente 3.500 km de líneas de alta velocidad. Una red que ha exigido miles de millones de euros de los bolsillos de todos y que ha de hacerse accesible para toda la población sin más demora, convirtiendo el ferrocarril en el pulmón de una nueva movilidad: intermodal, segura y sostenible.

A menudo se compara esta liberalización con la del sector de telecomunicaciones. Cualquiera que piense en cómo estaban a finales de los 90 los precios y los servicios de la telefonía móvil y los compare con los que disfrutamos ahora, puede comprobar los beneficios que representa la competencia para los ciudadanos.

El modelo desarrollado en España es ejemplar fuera de nuestras fronteras y aspiramos a que nuestra experiencia allane el camino para que la industria de nuestro país pueda competir en igualdad de oportunidades en el marco del Espacio Único Europeo. Reforzando, a su vez, a las empresas españolas. La transparencia y no discriminación de nuestro proceso exige una reciprocidad.

Vislumbramos la oportunidad hace dos años, no mucho más, desde el más firme compromiso de servicio, conscientes de que era necesario mejorar nuestra eficiencia y de que teníamos todos los elementos para conseguirlo: infraestructuras de la más alta calidad construidas a precios muy competitivos, capacidad ferroviaria disponible para ampliar el mercado, un claro potencial para el incremento de pasajeros y un administrador independiente, capaz de realizar la cirugía necesaria para impulsar el proceso.

La aplicación del cuarto paquete ferroviario requiere un enorme esfuerzo de adaptación: Open Access en las líneas de Adif, espacios apropiados en las estaciones, e incluso iniciativas como asumir el servicio de atención a personas de movilidad reducida, que tenía que poder prestarse a los viajeros de cualquier operador. Otro ejemplo de adaptación del sector a la liberalización lo tenemos en la estación de Metro de Atocha de Madrid, que cambiará de nombre para contemplar la neutralidad que se requiere en este nuevo entorno.

Para Adif era esencial establecer condiciones transparentes y no discriminatorias, avaladas, por ejemplo, por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC). Aunque cualquier operador puede desde hoy solicitar capacidad en toda nuestra red, desde el principio estuvo claro que tres corredores despertaban mayor interés para los candidatos: Madrid-Barcelona, Madrid-Este y Madrid-Sur. Para adaptar la oferta y la demanda se aplicó un modelo que ha sido valiente, original, proactivo y efectivo, pues ha captado el interés de seis compañías, de las cuales tres de ellas obtuvieron capacidad. Esto constituye un rotundo éxito porque, hasta la fecha, sólo existían unos pocos ejemplos de duopolio en la alta velocidad europea.

Adif se ha adelantado a las necesidades del mercado, declarando las capacidades disponibles y estableciendo reglas de prioridad transparentes y objetivas. Comparamos este cambio de modelo con pasar del traje a medida al prêt à porter. Todo un cambio de paradigma, clave para el éxito de este proceso de liberalización.

A partir de 2021, España será uno de los mercados más competitivos de Europa. Seremos los primeros en disfrutar de tres ofertas de compañías distintas en corredores de alta velocidad. Ello nos anima a extender más adelante estos conceptos a otras líneas de Adif, como los ejes Madrid-Galicia, Madrid-León-Asturias, o el Corredor Mediterráneo. Confiamos en que en esta segunda fase vuelva a haber interés de varios agentes, y haremos lo posible para acomodar la capacidad disponible al nuevo desafío.

Los tres candidatos están presentando ya sus nuevos productos. Renfe ha anunciado la implantación de su servicio low cost, Avlo. Ouigo, la marca bajo la que finalmente competirá la SNCF francesa, prevé llegar en la primavera de 2021 y contará con una flota de 14 trenes adaptados a nuestro mercado. E Ilsa, con su apuesta por incorporar 23 trenes de nueva fabricación, comenzará a operar en 2022.

Hoy comienza una nueva etapa para el transporte de viajeros en España y en Europa. Los reaccionarios, en el siglo XIX, temieron la fuerza liberadora del ferrocarril y se opusieron a que todas las personas viajasen a la misma velocidad. Nada será igual a partir de ahora. Es la revolución de la movilidad, la que el mundo nos reclama a voces. Y nuestra organización estará, con rotunda proactividad, al servicio de todos.

Isabel Pardo de Vera es Presidenta de Adif