Aerolíneas

Norwegian pide el concurso en Noruega tras lograr la protección judicial en Irlanda

Un experto independiente de Deloitte avala las posibilidades de la compañía de superar la crisis

Norwegian pide el concurso en Noruega tras lograr la protección judicial en Irlanda

La que fue una de las principales aerolíneas de bajo coste en el mercado español antes de la pandemia, Norwegian, ha solicitado esta mañana un proceso de reorganización de deuda amparada por la ley noruega (rekonstruksjonsforhandlinger). Una petición que ha sido admitida por el juzgado de primera instancia de Oslo (Oslo byfogdembete).

Este nuevo paso en busca de superar la peor crisis que ha vivido el sector aéreo mundial se produce tras ser aprobado ayer el concurso (proceso de Examinership) en Irlanda, que Norwegian pidió el pasado 18 de noviembre.

El tribunal de lo mercantil irlandés ha protegido a la matriz y cinco de sus filiales irlandesas después del informe emitido por un experto independiente habilitado para tal fin, el socio de Deloitte en Dublín Ken Fennell. Bajo su punto de vista, la aerolínea noruega que revolucionó el low cost con vuelos baratos de larga distancia tiene razonables posibilidades de sobrevivir si se toman distintas medidas bajo protección judicial para evitar la quiebra.

Un experto en reestructuraciones y análisis forense de KPMG Irlanda, Kieran Wallace, ha sido nombrado examinador del proceso de reestructuración de la compañía aérea. Wallace ya había sido seleccionado para desempeñar este trabajo, de modo interino, el mes pasado. Antes de trabajar sobre la crisis de Norwegian fue designado en abril para llevar el concurso de CityJet o la liquidación de Debenhams Reatil en Irlanda.

Fue el juez irlandés quien abrió la puerta a que Norwegian solicitara un proceso similar ante los tribunales noruegos. El país nórdico cuenta con una Ley de Reorganización de empresas aprobada en mayo de este año para la negociación de deudas. Este mecanismo tiene fecha de caducidad en enero de 2022, cuando está previsto que Noruega apruebe una regulación concursal ya permanente y no tan influenciada por los efectos de la pandemia.

La empresa asegura que mientras duren los dos procesos judiciales abiertos continuará operando su red de rutas, mantendrá la cotización en la Bolsa de Oslo y seguirá funcionando su programa de fidelización Norwegian Reward.

“Un proceso complementario de reconstrucción bajo la ley noruega beneficiará a todas las partes y aumentará la probabilidad de un resultado exitoso. Nuestro objetivo es asegurar puestos de trabajo en la empresa y contribuir a asegurar, en Noruega, la infraestructura más crítica y la creación de valor”, ha declarado el consejero delegado de Norwegian, Jacob Schram.

La aerolínea está trazando un plan de reducción de deuda en el que también figura una menor flota y plantilla. “Estaremos listos para competir por los clientes una vez la pandemia de la Covid-19 quede atrás”, ha afirmado Schram.

La solicitud de los concursos ha coincidido con la negativa de Noruega a desembolsar nuevas ayudas a la compañía aérea, que negoció en un primer momento de la crisis sanitaria avales estatales para intentar captar liquidez.

Meses agónicos para la aerolínea

La solicitud de los concursos de acreedores en Irlanda y Noruega se ha producido tras la negativa del Gobierno noruego a desembolsar nuevas ayudas a la compañía aérea, que negoció en un primer momento de la crisis sanitaria avales estatales para intentar captar liquidez.

Norwegian contaba con 66.800 millones de coronas (6.300 millones de euros) en pasivos al cierre del tercer trimestre. Entre sus principales acreedores se encuentran los arrendadores de aviones Aercap y la estatal china BOC Aviation.

Antes de entrar en concurso, la empresa dejó 134 de sus 140 aviones en tierra. También sacó adelante un plan para capitalizar 1.163 millones de deuda, tras lo que tuvo acceso a una ayuda estatal de 275 millones de euros.

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