Movilidad

Uber vende su unidad de vehículos autónomos por 3.300 millones de euros a la startup Aurora

La multinacional estadounidense pasará a controlar el 26% de las acciones de la empresa compradora, participada por Amazon e Hyundai

Logo de Uber.
Logo de Uber. REUTERS

La multinacional estadounidense Uber anunció este martes la venta de su unidad de vehículos autónomos, Advanced Tech­nologies Group (ATG), a su competidor Aurora, en una operación que los medios especializados cifraron en torno a los 4.000 millones de dólares (unos 3.300 millones de euros). Se espera que el acuerdo se cierre durante el primer trimestre de 2021. La transacción recorta de manera importante la valoración de ATG, que alcanzó los 7.250 millones de dólares en abril de 2019, cuando Softbank, Denso y Toyota tomaron una participación en la empresa.

Aurora Innovation, con sede en Palo Alto (California, EE UU) y fundada en 2017 por el ingeniero Chris Urmson, confirmó la operación a través de su blog, e indicó que como parte de la misma Uber hará una inversión de 400 millones de dólares en efectivo en la compañía, con lo que pasará a controlar el 26% de las acciones. Igualmente, el consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, se unirá a la junta directiva de Aurora.

La venta de ATG forma parte de la estrategia adelantada por Khosrowshahi, de reestructurar Uber para lograr que la empresa salga de las pérdidas y empiece a generar beneficios el año que viene. Impactada por la pandemia, a principios de noviembre, Uber anunció unas pérdidas de 5.799 millones de dólares entre enero y septiembre de 2020, un 22% menos que la cifra registrada en el mismo periodo de 2019, cuando perdió 7.410 millones.

La empresa, que ha llevado a cabo importantes despidos este año, se ha visto muy perjudicada por la crisis sanitaria por el Covid-19, que ha golpeado la movilidad urbana y que ha provocado que sus ingresos cayesen de los 10.078 millones de los nueve primeros meses de 2019 a los 8.913 millones actuales.

Pero, a pesar de la venta, Uber dijo que sigue interesado en el sector de los vehículos sin conductor y que colaborará con Aurora. “Pocas tecnologías son tan prometedoras de cara a mejorar la vida de las personas con transporte seguro, accesible y medioambientalmente positivo como los vehículos autónomos. Durante los últimos cinco años, nuestro fenomenal equipo de ATG ha estado a la vanguardia en este esfuerzo, y al unir fuerzas con Aurora, ahora ATG está en primera posición para cumplir esa promesa más rápido”, indicó Khosrowshahi.

El directivo de Uber añadió que está deseando empezar a trabajar con Chris Urmson y traer la conducción autónoma de Aurora a la red de Uber en los años venideros.

En la misma línea, Urmson aseguró que con la incorporación de ATG, “Aurora tendrá un equipo y una tecnología increíblemente sólidos, un camino claro hacia varios mercados y los recursos para cumplir” su apuesta por la conducción autónoma. “En pocas palabras, Aurora será la empresa mejor posicionada para ofrecer los vehículos autónomos necesarios para que el transporte y la logística sean más seguros, más accesibles y menos costosos”, remarcó Urmson en el comunicado.

Aurora está respaldada por el fabricante de automóviles surcoreano Hyundai, por Amazon (que está explorando las posibilidades que ofrecen los vehículos de reparto sin conductor para su negocio de ecommerce) y por importantes empresas de capital riesgo como Greylock y Sequoia.

La publicación TechCrunch ya adelantó el pasado noviembre que Uber y Aurora, que tiene oficinas en cuatro ciudades de Estados Unidos, mantenían conversaciones para cerrar la operación de ATG. La nueva Aurora, con los activos de la unidad de Uber, estaría siendo valorada en unos 10.000 millones de dólares durante esta transacción, según ha explicado a la CNBC una persona familiarizada con los términos del acuerdo.

Un negocio con algunos contratiempos

Costes y seguridad. El fundador y ex-CEO de Uber, Travis Kalanick, siempre vio la conducción autónoma como una inversión esencial y a largo plazo como una vía para reducir costes. Sin embargo, su unidad Advanced Technologies Group traía, de momento, altos costes y desafíos de seguridad para la multinacional. ATG tuvo contratiempos después de que uno de sus coches estuvo involucrado en un accidente mortal en Arizona, aunque no se presentaron cargos penales contra la compañía, y también se vio envuelta en peleas legales por acusaciones de robo de tecnología.

Otras operaciones. La venta de ATG llega después de que Uber transfiriera a principios de año Jump, su subsidiaria de bicicletas eléctricas compartidas, a Lime, otra firma rival de micromovilidad en la que también ha invertido.

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