Otra Europa, otra España

La conectividad y la digitalización pueden proporcionar a España una palanca para impulsar un crecimiento económico más duradero

Thierry Breton calificaba recientemente la primavera de 2020 como “los cien días que cambiaron Europa”. El comisario europeo repasaba en un artículo cómo el vendaval de la crisis sanitaria del Covid-19 ha puesto de manifiesto nuestras fragilidades, nos ha hecho cuestionarnos nuestra cohesión y replantearnos nuestras economías. También recordaba que la respuesta ha sido más Europa y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE, que hace especial énfasis en inversiones relacionadas con las transiciones ecológica y digital.

Es evidente que Europa no va a ser la misma que antes y España, tampoco. A diferencia de crisis anteriores, no nos conformamos con la recuperación del crecimiento económico; se trata de hacernos más fuertes (resilientes o resistentes a las amenazas) y de incorporar transformaciones profundas. La emergencia sanitaria ha dejado claro que una de esas transformaciones imprescindibles es la digitalización, y por eso también es uno de los pilares centrales de nuestro Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia: el plan dedicará un 33% de su dotación a impulsar la transformación digital.

La partitura que habilitará que traslademos la financiación del plan de recuperación a una transformación digital duradera se llama España Digital 2025. Por primera vez en una década, contamos con una estrategia que establece una hoja de ruta con 10 ejes y con cerca de 50 medidas que abordan diferentes dimensiones de la digitalización.

Esta hoja de ruta, en cuyo despliegue se invertirán alrededor de 20.000 millones de euros en los próximos tres años, tiene como prioridad que la transformación digital sirva como instrumento de vertebración económica, social y territorial. Durante esta crisis sanitaria hemos vislumbrado los riesgos de que parte de nuestra ciudadanía y empresas queden al margen de los beneficios de la digitalización y por eso impulsaremos que sea inclusiva y sostenible.

La conectividad y el impulso del 5G son los dos primeros ejes de la estrategia España Digital 2025. En 2021 ambos contarán con un presupuesto superior a 880 millones de euros, 583 para ampliar la conectividad y 300 para impulsar la tecnología 5G, especialmente disruptiva para la actividad de las empresas, para la producción de bienes y la prestación de servicios y que ofrece una gran oportunidad para la creación de riqueza y empleo de calidad.

Acabamos de presentar los planes que nos permitirán continuar extendiendo y mejorando, aún más, la conectividad en nuestro país. El Plan para la conectividad y las infraestructuras digitales tiene como objetivo que en el año 2025 el 100% de la población tenga cobertura de redes de acceso de 100 Mbps, eliminando por completo las brechas territoriales. La estrategia de impulso a la tecnología 5G aspira a crear un entorno que incentive el despliegue de estas redes, el desarrollo de nuevos o mejorados servicios y fomente su adopción por parte de los usuarios. La meta es que al menos el 75% de la población tenga disponibilidad de servicios plenamente 5G en las bandas de frecuencias preferentes. Y es un objetivo realizable. La extensa red de fibra óptica hasta el hogar desplegada en España, no solo en las zonas urbanas, sino también en las rurales, mucho mayor que la que tienen países como Francia, Alemania, Italia o el Reino Unido, ayudará en el cumplimiento de esos objetivos.

Tanto el impulso al despliegue de infraestructuras y de las redes 5G, como el plan de conectividad se configuran sobre la premisa de una sociedad digital, también plenamente inclusiva, que no puede generar marginados digitales, que no dejar a nadie atrás, a la vez que genera valor económico en una sociedad moderna, una sociedad de bienestar.

Para conseguirlo, se definen medidas que faciliten incorporar a todas las personas y empresas a la Sociedad del Gigabit, completando el despliegue de redes de muy alta velocidad en todos los territorios: en los centros urbanos que en ocasiones no cuentan con infraestructuras digitales o son obsoletas; en polígonos industriales y centros logísticos, en entornos tecnológico-industriales, en zonas turísticas, comerciales, que todavía tienen problemas de acceso a la banda ancha y, por supuesto, en zonas agrícolas y en el entorno rural. Se impulsarán acelerar los despliegues de 5G de la manera más inclusiva posible territorialmente, apoyando los despliegues en núcleos de población y corredores de transporte, pero también en aquellas zonas en las que la capacidad de transformación económica sea más profunda. Tanto la ampliación de la conectividad como el desarrollo del 5G lo haremos ligado a los sectores productivos que han sido identificados como tractores para la digitalización en España Digital 2025: agroalimentación, salud, movilidad, turismo inteligente y comercio.

La conectividad y la digitalización nos proporcionan una palanca para asegurar un crecimiento económico más duradero, sostenible e inclusivo para España. Arrancando ya con los presupuestos de 2021 y con la inyección de los fondos de recuperación y resiliencia de la Unión Europea, se nos ofrece la posibilidad de convertir esa transformación en realidad. Tras la tragedia que ha supuesto la pandemia, estas inversiones y estos planes nos ofrecen una oportunidad única para realizar una transformación a mejor de nuestra economía y nuestra sociedad con mayor bienestar, más sostenible, más justa, más igualataria. Trabajamos con la ilusión de hacerlo realidad.

Roberto Sánchez es Secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales