Reestructuración

El dueño de Trasmediterránea firma un preacuerdo con los bonistas

Los dueños de la deuda de Naviera Armas, con 600 millones en circulación, pactan no emprender acciones legales en un 'standstill'

Un buque de Trasmediterránea, propiedad de Naviera Armas.
Un buque de Trasmediterránea, propiedad de Naviera Armas.

Naviera Armas ha conseguido un acuerdo standstill (que implica que no se tomarán medidas legales) con bonistas que representan el 72% de los bonos emitidos y que permite así un "gran avance" en el proceso de refinanciación de su deuda. Los bonistas están asesorados por PJT y la empresa, por Houlihan Lokey

Este pacto, señala la naviera en un comunicado, se ha producido durante el plazo "de gracia" de 30 días dado desde que se anunció el inicio de estas conversaciones, siendo el objetivo del mismo cerrar un acuerdo de refinanciación, que se espera sea antes de final de año.

Asimismo, indican que ambas partes trabajan de forma conjunta para proporcionar "liquidez" y que la compañía cierre "en breve" un crédito a corto plazo con el fin de superar la crisis generada por el Covid-19.

Los bancos, con el aval del ICO, le inyectaron más de 50 millones en pleno confinamiento. Pero ese dinero fue insuficiente. Y las entidades financieras se plantaron ante las nuevas necesidades de liquidez. La empresa contrató a Houlihan Lokey, el banco que pilotó las reestructuraciones de Deoleo y de Dia, entre otras, para buscar dinero en otro lugar.

El banco de inversión ha logrado que el gigante estadounidense del capital riesgo Apollo, a través de su área de deuda (con un balance de más de 300.000 millones de dólares), y HPS hayan apostado por la empresa. Eso sí, a un precio que nada tiene que ver con el de la banca. Le prestan a un interés superior al 5%, según fuentes financieras. Este nuevo pasivo es además subordinado: si hay problemas, serán los primeros acreedores en sufrir.

La compañía cuenta con deuda cotizada por cerca de 600 millones de euros, por la que paga intereses entre el 4% y el 6,5%. Además, en su pasivo se acumulan otros préstamos bancarios. En 2017, Naviera Armas ganó cuatro millones, después de seis ejercicios consecutivos de pérdidas, pero en las últimas cuentas depositadas en el registro mercantil, correspondientes a 2018, según Insight View, volvió a los números rojos con un quebranto de 5,6 millones de euros. Solo el gasto financiero de los bonos supuso 35,1 millones de euros en 2018.

El pasado 18 de noviembre, Naviera Armas Trasmediterránea acudió a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para solicitar una inyección de fondos públicos, según confirman fuentes cercanas a la empresa. La primera en obtener un rescate fue Air Europa, en grave crisis ante el hundimiento de la demanda de vuelos.

La compañía canaria reconoció a primeros de mes que estaba trabajando en un plan de reestructuración de deuda y desmintió que se encontrara en una situación preconcursal. Su dirección abrió contactos con los representantes de los principales bonistas para refinanciar deuda con vencimiento en 2023 y 2024. Ambas remesas suman unos 580 millones de euros. Al mismo tiempo, Armas garantizó “todos sus compromisos con los proveedores comerciales” y la prestación de “todos los servicios que viene ofreciendo tanto en la Península como en los respectivos archipiélagos y en el Estrecho”.

Una vez iniciadas esas negociaciones con los bonistas, el grupo ha registrado una petición de ayuda a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI y dotado con 10.000 millones de euros.

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