El concepto multinube como inversión

Snowflake se ha convertido en la empresa de software con mayor valoración de la historia

En el municipio de San Mateo (California) se han registrado este año dos singulares acontecimientos, relacionados con el fuego y la nieve. Por un lado, los grandes incendios en verano que causaron graves pérdidas y, por el otro, el pasado mes de septiembre, la compañía Snowflake (en inglés, copo de nieve) se convirtió en la empresa de software más valorada de la historia durante su primera jornada en Bolsa (70.000 millones de dólares).

Snowflake proporciona software de gestión, especialmente para bases de datos y big data. En principio, parece más de lo mismo. Pero se trata de una pionera en su campo y podría convertirse en una de las estrellas del Nasdaq. En cualquier caso, se perfila como un candidato atractivo para ser integrado en la parte growth de una cartera.

El mercado de las bases de datos ha estado liderado tradicionalmente por Oracle, pero las cosas están cambiando. Una tendencia son los data lakes, una especie de repositorios gigantes que pueden contener cualquier tipo de información, ya sea estructurada o no (imágenes, vídeos, gráficos, textos, etc.). La otra es la migración de datos hacia la nube, con tres líderes indiscutibles en servicios e infraestructura: AWS (Amazon Web Services), Azure (Microsoft) y Google Cloud (Alphabet).

Cada uno de estos proveedores ofrece distintas ventajas a sus clientes, proporcionando eficientes recursos a los departamentos de IT, como una gran capacidad de almacenamiento de datos, potentes nodos de proceso u otras funcionalidades.

Pero la idea de Snowflake pasa por gestionar esos data lakes en la multinube, es decir, combinar nubes heterogéneas de proveedores distintos. Esto cambia las reglas de juego, ya que los clientes que utilizan un solo proveedor tienen muchas facilidades, pero dentro de su entorno. No obstante, si desean incorporar un segundo proveedor de nube, ya sea por razones económicas, disponibilidad geográfica o cumplimiento de normativas de protección de datos en una determinada área geográfica, los departamentos de IT tienen que hacer una tediosa adaptación del software. Snowflake intenta romper con esta fricción en el cambio de nube y ofrece una interfase homogénea, indistintamente de los proveedores que utilice.

En este contexto, proporcionan un sistema escalable y elástico, tanto en prestaciones como en precio, además de ofrecer la máxima flexibilidad para separar memoria y capacidad de proceso. Conseguir que esta compleja gestión multinube sea simple es un gran reto. Exige automatizar muchas tareas, tanto a nivel de configuración como de mantenimiento y operación.

Snowflake no tiene infraestructura en la nube, por lo que debe de subcontratar este servicio a los grandes de la nube. Se produce la situación de que puede competir con sus proveedores (AWS, Azure, etc.), además del propio Oracle (que sí tiene infraestructura propia).

La empresa ha evolucionando su producto y modelo de negocio desde su creación (2012). Sus ventas aumentaron un 133% el primer semestre de este año y sus clientes se duplicaron durante 2019. Las grandes corporaciones son su segmento preferido, con el 41% que gastaron más de un millón de dólares en 2020 (frente al 14% del año anterior). Pero Snowflake tiene pérdidas (171 millones de dólares durante el primer semestre de 2020). El valor de sus acciones se dobló durante su primer día en Bolsa, para después crecer progresivamente un 20%. La cuestión para el inversor es saber si sus títulos están sobrevalorados. Aparentemente, con un precio de 300 dólares, algunos ratios financieros inducen a pensar que los títulos son caros (comparado con otras compañías SaaS). El precio actual debería incluir beneficios futuros (entre otros factores), pero con un solo trimestre en Bolsa no es fácil calibrar la cuestión con certeza. Además, tampoco es trivial comparar la progresión de los últimos años, dados los recientes cambios sustanciales que se han producido en el producto y su modelo de negocio.

Por supuesto, Snowflake tiene muchas amenazas. El mercado de la nube crece a buen ritmo, pero la competencia es innovadora y feroz. No obstante, Snowflake cuenta con aspectos muy diferenciadores. Uno es su opción nativa multinube, muy atractiva para las organizaciones en un contexto de big data a escala global, con georrestricciones al alza. Su arquitectura elegante y sencilla, con independencia de nubes específicas, ofrece algoritmos analíticos muy eficientes.

Otro factor diferenciador es que, en 2019, la empresa introdujo una bolsa de intercambio de datos (una especie de marketplace), exclusiva para sus clientes, en donde es posible compartir información con otras compañías (pudiendo cada empresa monetizar estas acciones). Snowflake afirma que los datos siempre permanecen en sus lugares de almacenamiento originales y que la información se comparte de forma transparente y clara. Pero esta opción significa poder expandir sensiblemente los data lakes y los beneficios pueden ser enormes. Con la pandemia ya se ha comprobado la potencia de esta funcionalidad, permitiendo monitorizar distintas variables en la progresión del virus, por parte de distintas instituciones y empresas, analizando datos desde lo que previamente eran silos no vinculados.

Con estos argumentos, la estrategia de la compañía a futuro debería de pasar por aumentar sus clientes y complementar su negocio multinube con el incipiente negocio del edge. Por el camino, tendrá que hacer adquisiciones estratégicas de empresas que le aporten valor, ya sea con nuevas funcionalidades o abriéndole el acceso a otros mercados.

Snowflake tiene la ventaja de ser el primero y poder aprovechar el exponencial potencial del efecto de red en su modelo de negocio. A medida que la compañía vaya presentando resultados, se podrá comprobar cómo progresa. El inversor debería de ver cómo la empresa entra en beneficios y alcanza una cuota sensible de mercado en un horizonte a 24 meses. Hay riesgo, pero puede superar ampliamente las expectativas. Tiene una hoja de ruta clara para conseguir que la nieve llegue a cuajar en San Mateo.

Xavier Alcober Fanjul es Ingeniero consultor