Entrevista a la directora de talento de Quirónsalud

Esther Estepa (Quirón): “Los sanitarios tiraron para adelante. Está en su ADN”

Opina que es crucial que las empresas faciliten la integración laboral de los jóvenes 

Impulsora del plan Talent Beats de enfermería, cree que esta profesión está muy demandada, incluso más allá del hospital: “Como sociedad, cuidamos más a las personas”

Esther Estepa.
Esther Estepa.

Quirónsalud lanzó hace tres años un novedoso programa llamado Talent Beats para formar a los enfermeros que se incorporarán a sus hospitales. El grupo ofrece tres años de prácticas en sus centros y contrato de trabajo para integrar mejor a quienes tienen que cuidar de los enfermos en entornos que, a veces, llegan a ser muy duros. Esther Estepa (Madrid, 1966), directora de talento y experiencia del empleado de Quirónsalud, está al frente del programa, que recibió el premio a la acción empresarial más innovadora ligada a la universidad de este diario.

¿Por qué surge Talent Beats?

Surge de entender la situación de los alumnos y alumnas de enfermería. Cuando llega el momento de incorporarse, se pasman y lo pasan mal. Detectamos que tienen miedo de enfrentarse al paciente, porque el paciente impone. No conocen la organización y en algunas unidades como la UCI o quirófanos es aún más complicado. Como hay una escasez de profesionales, como se incorporan muchas personas nuevas, como no se sienten seguros, ahí detectamos un área de mejora. Y, por otra parte, están los tutores de prácticas, que logramos que estén entrenados.

¿En qué consiste el programa?

En el primer curso se les informa del programa y se les lleva a ver nuestros centros. Al final del curso deben elegir el hospital donde van a hacer las prácticas y en el que les vamos a contratar, porque el pacto es que hagan las prácticas en Talent Beats y cuando salgan tendrán un contrato de trabajo en el hospital que quieran y en la unidad de su preferencia. En la selección eligen como en el MIR, porque sacamos todas las plazas y eligen por nota. De 120 alumnos de la Universidad Francisco de Vitoria, 89 pidieron participar en el programa. En la primera edición teníamos 25 plazas y ahora son 30.

¿Tienen más horas de prácticas?

No. Tienen más horas de seminarios y visitas a servicios únicos en hospitales. Los tutores hacen seminarios especiales para ellos.

¿Por qué eligieron como socio a la Universidad Francisco de Vitoria?

Porque es una universidad muy innovadora, que está muy abierta a todo este tipo de desarrollos de las metodologías docentes convencionales. En nuestros hospitales tenemos alumnos también de otras universidades, por lo que hicimos una ronda de presentación del programa y cuando fuimos a esa universidad nos dijeron inmediatamente que por supuesto que sí querían.

¿Prevén extenderlo a otras universidades?

Sí. Pretendemos extenderlo a todas las universidades que quieran participar con nosotros en este enfoque nuevo de la incorporación de los alumnos al mercado laboral. La gente joven tiene que trabajar en este país, y para que la gente joven trabaje las empresas tenemos el reto de facilitarlo. Tenemos que conseguir que la gente se incorpore al mercado laboral contenta e integrada. Tenemos que hacerlo en todo.

En medio de este joven programa ha llegado una pandemia. ¿Cómo ha afectado?

No ha afectado en nada. Los alumnos se incorporaron con normalidad a las rotaciones. Hubo un momento, en septiembre, que la Comunidad de Madrid cuestionaba que los alumnos pudiesen seguir haciendo prácticas. Nos hicieron presentar un plan especial para realizar las prácticas en un entorno seguro y se autorizó.

¿Continuaron en el peor momento de la pandemia?

Sí, siguieron.

¿No hubo nadie con miedo?

Tendrían miedo como lo tuvieron nuestros profesionales y como lo tuvimos todos, pero los sanitarios tiraron para adelante. Forma parte de su ADN. Es una carrera muy vocacional. Están muy contentos. Es un programa muy sencillo, pero con un poco de mimo, con muy poquito, transformamos la experiencia de los alumnos. Desde el punto de vista asistencial, para los chavales, el paciente y el hospital son palabras mayores.

¿Por qué son palabras mayores?

Cuando hablábamos con ellos al principio, por ejemplo, cuando alguien se acababa de incorporar a la UCI, se agobiaba y contaban que estaban angustiados y estresados. Es normal. Los sanitarios manejan lo más importante de la vida de las personas, que es la salud, por lo que es lógico. Creo que lo estábamos haciendo bien, pero si podíamos hacerlo mejor, ¿por qué no? Es normal que a ellos el primer día les imponga. Y tampoco es lo mismo, desde el punto de vista actitudinal, cuando entras a trabajar en un sitio que no conoces, que cuando llegas y sí conoces al jefe de servicio, a todo el equipo de enfermería, a todos los médicos asociados, al servicio de limpieza, a la gente de consultas externas… no tiene nada que ver. Y eso el paciente lo tiene que notar.

¿Los estudiantes qué han dicho de su experiencia durante la pandemia?

Ha sido muy intenso pero están muy or­gullosos. Con la mayoría de la gente con la que he hablado están muy orgullosos de trabajar aquí. Se he generado un orgullo de pertenencia para los profesionales y los alumnos.

¿Cómo está la profesión de enfermería?

Hay mucho interés, como se puede ver en las notas de corte para entrar en la universidad, que son altas. Hay mucha gente con vocación de enfermería. Las salidas profesionales también son buenas, tienen trabajo. Aparte de que la profesión de enfermería se está incorporando a ámbitos en los que no estaba, como los colegios. Se le está dando utilidad más allá de lo estrictamente hospitalario a la profesión enfermera. Como sociedad estamos intentando cuidar más a las personas. La profesión tiene muchas salidas: pueden ser docentes, investigar, colegios, clínicas… Dependerá de las etapas de la vida, habrá etapas en la que necesiten más acción.

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